Yo viajé en tiempo de virus

Yo viajé en tiempo de virus, es posible. Sí, lo hice.

Y no me salté la cuarentena.

Entiendo que esto no será posible para todo el mundo.

Sé que nadie me va a creer. Me dirán que simplemente fue un sueño, que no es posible, o que hice trampa, que hice algo prohibido.

Sencillamente no me salté la cuarentena, ni hice trampa, ni algo prohibido, por la sencilla razón que a donde yo viajé no había estado de alarma.

Todos los detalles de mi viaje están registrados en una memoria USB que guardo en mi dormitorio.

Esto es solamente un resumen, el relato completo sería muy complejo para exponerlo aquí.

Mi viaje fue posible porque yo viajé al futuro. No era la primera vez que me sucedía. Varias veces en la vida me ocurrió lo mismo.

Yo sé que parece un cuento de ciencia ficción, o simplemente un cuento. Y no lo es, yo viajé al futuro.

La primera vez que recuerdo haber hecho uno de estos viajes, todavía era un niño y entonces pensé que simplemente había sido un sueño.

Ocurrió así. Una noche me acosté y en el transcurso de ese tiempo en mi cama viajé al futuro.

No sé de qué manera pero de pronto yo caminaba una tarde en vacaciones hacia el colegio. En una esquina un compañero de clase habla con una chica de larga melena negra. La muchacha vestía una chaquetita de punto adornada con una hilera de diferentes insignias, una falda a cuadros oscuros, y usaba zapatos de tacón.

Mi compañero nos presentó y me sedujo su mirada y la sonrisa de su boca que me pareció perfecta. Luego seguí caminando calle arriba, mirando cada poco hacia atrás para volver a verla, y me fui a mi casa.

Cuando al día siguiente pensé en ello creí que había sido un sueño.

Lo sorprendente es que una semana después, a la misma hora yo caminaba hacia el colegio y allí estaba mi compañero con la chica, era ella. Nunca antes la había visto. Solo en mi viaje durante la noche una semana antes.

Pensé que todo había sido fruto de la casualidad o, simplemente un sueño que se había hecho realidad.

Lo sorprendente es que después, varias veces en mi vida, durante el sueño viajé al futuro.

Y ahora ha vuelto a suceder, en pleno confinamiento domiciliario por la crisis del coronavirus, yo viajé al futuro de nuevo.

Y esto es lo que recuerdo de mi viaje.

Había terminado la pandemia. Poco a poco comenzamos a salir a la calle y la vida se fue normalizando.

Ante la situación que había sufrido todo el planeta, se convocó una asamblea urgente de Naciones Unidas. Acudieron los representantes de todos los países, y como invitados de honor los científicos más expertos en el tratamiento y conocimiento de los virus.

La conclusión unánime a la que llegaron los hombres de ciencia, es que era imposible acabar con los virus a menos que el aislamiento se prolongara hasta que desaparecieran por completo. Para que eso fuera posible, proponían a las naciones que todo ser humano debería usar un traje completamente aislante. Solo de ese modo, los virus no tendrían donde copiarse y multiplicarse, la consecuencia lógica sería su desaparición del planeta.

Y se adoptó esa medida en todo el mundo. Todos los seres humanos tenían que usar un traje perfectamente impermeable al contacto. Se fabricaron trajes de todos los modelos y estilos. Los niños ya no vinieron de París sino del laboratorio. Se perfeccionaron tanto los trajes, que se adaptaban perfectamente al cuerpo de cada individuo.

Desde entonces ningún ser humano sufrió contagio de virus.

Era una nueva forma de vivir. Las necesidades disminuyeron de tal manera, que poco a poco, y en el transcurso de los años el ser humano se fue haciendo más pequeño.

Después de varios cientos de años, un individuo solo alcanzaba la estatura de un milímetro. La población mundial alcanzó miles de billones. Y siguió disminuyendo de tamaño y en la misma medida aumentó el número de individuos. En el planeta había cabida para todos, ocupaban y consumían tan poco…

Transcurrió mucho tiempo. El ser humano llegó a alcanzar el tamaño de 0,08 micras. Su sistema vital se redujo al extremo que sólo podían vivir y desarrollarse dentro un ser vivo.

Cuando llegaron a ese estado, ya estaban inmunizados. Podían prescindir de los trajes aislantes.

Entonces entraron en un estado de hibernación, a la espera de algún ser vivo que les pudiera servir de habitáculo para desarrollarse.

En ese momento regresé de mi viaje al tiempo presente y pude palparme y sentirme tal y como soy.

Entonces me sentí aliviado pensando que ese futuro al que yo había viajado, tardaría mucho en llegar.

Desde entonces me dedico a discurrir si hay alguna manera de evitar ese futuro.

Yo viajé en tiempo de virus al futuro, sí, pero ya no deseo viajar de nuevo. Toda mi energía vital se centra ahora en evitar que llegue ese futuro en donde yo ya estuve. Tengo la certeza de que no es imposible, y que podré lograrlo si me empeño en ello.

 

Texto: Jesús Muñíz.

Yo viajé en tiempo de virus

2 comentarios en “Yo viajé en tiempo de virus

  • el 18/04/2020 a las 11:19 pm
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    Hola buenas noche Dios le bendiga hermoso cuento

  • el 21/04/2020 a las 4:25 pm
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    Muy bueno!!

Los comentarios están cerrados.

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