Yo soy un fuego.

Yo soy un fuego, es un cuento que me contaba mi mamá cuando era pequeño.

Permanece en mi recuerdo, su rostro pícaro, mientras sentada en la cama, me lo contaba con ese acento asturiano que nunca le abandonó.

Ahora creo que llegó el momento de inmortalizar el cuento publicándolo.

Claro que yo no lo voy a contar con la misma gracia que me lo contaba ella. Mi acento es gallego.

“Yo soy un fuego”, era la cantilena que una princesa del antiguo reino astur repetía a cada momento.

La pobre no estaba bien, esa es la verdad.

Para unos era una enferma, embrujada para otros, la realidad era que la princesa no hablaba ni decía otra cosa que esto:

.- “Yo soy un fuego”.Yo soy un fuego

El rey, su padre, hizo pregonar por todo el reino, que quien curase a la princesa obtendría su mano, y con la mano el trono, al convertirse en legítimo heredero de la corona.

Así pues el premio era muy apetecible, ya que la princesa no podía ser más bella, ni más rico el reino.

Por eso, un gran número de jóvenes, apuestos y valientes mozos, acudieron a palacio.

Ninguno logró curarla.

Luego vinieron magos y adivinos, que no obtuvieron mejor resultado.

El rey cansado de tanto desfile de inútiles intentos, hizo un nuevo pregón.

En él se anunciaba lo mismo que en el anterior, pero con una nota final muy sutil, donde se decía que quien no lograse curar a la princesa lo pagaría con su vida.

Desde ese momento ya no hubo tantos valientes que intentaran la aventura.

Yo soy un fuegoPero he aquí, que un buen día, el mocín de nuestra historia, se enteró de ello, y sin miedo alguno, pues era valiente de verdad, se puso en marcha hacia el palacio, con gran confianza en sí mismo,

Alegre y contento, iba pues el mocín, montado en su caballo patigordo, por el camino que conduce a palacio.

De pronto, saliendo del bosque, se le acercó un pillo suplicando:

– Señor lléveme con usted.

El mocín, molestose con tanto atrevimiento y le contestó.

– ¿Eh? Pero, ¿cómo te atreves a pedirme que te lleve?. ¿Acaso no sabes a dónde voy? Voy al palacio para intentar curar a la princesa. Si no lo consigo me cortarán la cabeza, y a ti también si me acompañas.

Yo soy un fuego– Y que si me cortan la cabeza. Si me quedo aquí, sin amo a quien servir, moriréme igualmente. No me importa morir, si tengo un amo a quien servir. Lléveme y podré servirle y le seré de valiosa ayuda, fiel hasta que la muerte me alcance.

El mocín fue perseverante y testarudo con el “no”, más el pillo lo fue más con el “si” y gano la disputa con su insistencia.

Nunca fue sabido por el cronista si gano por tanta porfía o por los razonamientos que tan bien sabía dar, pues su extrema pobreza la compensaba con un gran espabilamiento.

Permitió pues el mocín que el siervo montara a la grupa del caballo y ambos siguieron camino del palacio.

No bien anduvieron una legua cuando vio el pillo a la vera del camino un haz de leña y le dijo a su señor.

– ¿Por qué no recogemos esa carguina de leña? Nos sería de gran utilidad. Si en algún momento tenemos frío podemos hacer fuego y calentarnos.

El mocín iba a decir que no, pero recordó prontamente lo testarudo que podía ser el otro, y para no perder más tiempo accedió a ello.

Pensó con buen criterio que el vagabundo bien podría ser de  Cabrales, pues famosa es la testarudez de la gente de allí.

Anduvieron un buen trecho y el pillo encontró unos huevos de gallina que insistió en llevar también, y así lo hicieron.

Ya cuando faltaba poco para llegar y el sol se ocultaba en el horizonte, ocurrió que el siervo iba apretado y tuvo gran necesidad de evacuar de manera perentoria.

Encolerizose el mocin y le dijo que no podía pararse más pues era bien tarde y desconfiaba de poder llegar a tiempo al palacio para ser recibido, así que si quería bajarse podía hacerlo, pero él no iba a esperarlo.

El siervo, viendo a su amo tan decidido, resolvió arrancarse una manga de su chaqueta y allí cuidadosamente recogió todo lo que aflojó su vientre.

Luego la ató con mucho cuidado, y la llevaba consigo, pues el nada tiraba pensando que le podría hacer falta en cualquier momento, y no iba a quedarse sin su manga, pensando que más tarde podría volver a colocarla en su sitio, con un buen zurzido.

Al fin llegaron al palacio.Yo soy un fuego

El rey los recibió y escuchó la petición de aquel apuesto joven que venía dispuesto a curar a la princesa.

Entristeció el monarca viendo el buen talante del mocín, que le gustaría para yerno, y que perdería la vida si no curase a la princesa.

Desgraciadamente la experiencia le decía que, este, como los anteriores no tendría éxito y el verdugo segaría su cabeza al día siguiente.

Más no podía hacer nada para cambiar su fatal destino, la ley estaba escrita.

Así pues llevó al joven y su criado a los aposentos de la princesa y allí esperó para ver el desenlace.

No hicieron más que llegar junto a la princesa cuando esta al verlos gritó:

– ¡Yo soy un fuego!

  • ¡Tuéstame este huevo!

Contestó el criado, ofreciéndole uno de los que llevaba en el morral.

  • ¡No tengo leña

Replicó la princesa, ante el asombro del rey.

  • Toma esta carguina de ella

Le ofreció el pillastre.

– ¡Vete a la mierda!

  • Toma esta manguina de ella.

Y le dio la que traía colgada al hombro.

De esta manera se le cayó el hechizo a la princesa, que pudo ver con claridad entonces, advirtiendo enseguida lo guapo que era el mozo, enamorándose de el sin más.

El rey gritó alborozado.

– Estás curada hija mía, este galán será tu esposo.

Al punto la princesa brincó de alegría.

Así fue como el mocín se convirtió en príncipe y el avispado criado, en su más fiel consejero durante muchos años.

Aquel reino prosperó y fue grande por la bondad de sus gobernantes y la sabiduría del gran consejero, antiguo pillo y vagabundo del reino, que lo aprovechaba todo.

Lo que demuestra lo importante que es rodearse de las personas adecuadas aunque por su aspecto no lo parezcan.

Texto: Jesús Muñiz

Jesús

2 comentarios sobre “Yo soy un fuego.

  • el 2 de julio, 2019 a las 20:25
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    Muy bonito cuento y nos enseña que todos somos necesario en la vida

  • el 4 de julio, 2019 a las 10:44
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    Muy bien contado y escrito, gracioso y provechoso.

Comentarios cerrados.

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