Viaje a Irlanda: “la Isla Esmeralda”.

El 12 de mayo de este año, un grupo de unas cuarenta personas salimos de nuestro Centrosociocomunitario de Coia-Vigo, rumbo Irlanda.

Teníamos vuelo Santigo-Dublin que se desarrolló sin ningún contratiempo. Un autobús nos esperaba para trasladarnos al Hotel donde después de la cena nos fuimos a nuestras habitaciones cargados de ilusionadas expectativas. A partir de la siguiente mañana, comenzaría el recorrido por una isla llena de semejanzas con  nuestra magnífica tierra gallega.

A primera hora de la mañana, después de un suculento desayuno, comenzó nuestro recorrido con una visita panorámica por la ciudad. Dublín llamada “la Isla Esmeralda” por estar asentada junto al estanque más antiguo conocido en Europa. Con más de mil años de antigüedad. Fue invadida y fundada como centro político por Juan I, llamado “Juan Sin Tierra”.

El Dublin que me recuerda a  Joyce.

Al pasear por sus calles junto al Trinity College, la catedral de San Patrick, de estilo gótico o contemplar la estatua de Molly  Molque, la famosa vendedora de pescado, con su carrito, no puedes menos de recordar el relato de Joyce, en su fabulosa novela de “Ulises”. Y en la parte antigua y animada del “Temple  Bar”, con un estilo bohemio y sus numerosos pubs, donde se puede alegrar el paladar con una GUINESS o deleitarse con un café irlandés.

Por el Condado de  Kerry y la Península de Dingle.

Por la tarde salimos hacia el suroeste para llegar a Tralee, ciudad fundada en el siglo XII por los anglo-normandos. Capital del condado de Kerry. La ciudad está situada en la bahía, siendo su puerto de gran importancia por ser donde se establecieron las comunicaciones con el continente.  Al condado de Kerry se le conoce como el “Reino”, por su tradición independentista y rivalidad con Dublín. Posee el mayor molino de la isla, que sigue en funcionamiento desde el siglo XVII.

Al siguiente día, la excursión se dedicó a la Penínsulade Dingle y a Killarney, uno de los centros turísticos más visitados de Irlanda. Recorrimos en coche de caballos el Parque Nacional de Killarney, hasta llegar a una mansión de estilo victoriano, con un hermoso lago rodeado de suaves montañas. Sus  jardines poseen unas impresionantes azaleas y rododendros con una hermosura digna de grabar en nuestras cámaras fotográficas para luego poder contar,cuando regresemos a nuestra casa, lo mucho que nos gustó.   El paseo fue bonito, con un toque de divertimento por el hecho de hacer el recorrido en coches de caballos y aunque la tarde amenazaba a lluvia, al final, esta no se presentó y pudimos hacer las fotos que el lugar  merecía.

La ruta y más historias.

Seguíamos madrugando como está mandado en la vida de turista, pues esta tiene su puntito de dureza,  y continuamos hacia Galway. Paramos en un punto donde según la guía que nos acompañaba, era una ermita  cristiana, un tanto extraña, que  era del siglo IV. Cosa que a mí  no me resultaba creíble ya que sus piedras me parecían jóvenes,  pero yo me suelo equivocar con mucha frecuencia. Nuestro destino era Moher, con unos acantilados muy respetables de hasta los 200 m. y un fuerte viento que dificultaba la subida al mirador. No obstante el paseo fue bonito, (para nota).

Me llaman la atención los colores de algunas casas.

Paramos en un típico pueblo marinero con un fuerte ambiente turístico. Lo más destacado de él, son sus casas de tejado de paja de una gran solidez y buen gusto. En estas ciudades y pueblos llama la atención el colorido de como pintan  sus casas, de diversos colores alegres y llamativos, dándoles un toque muy pintoresco y alegre.

En el Parque Nacional de Conemara visitamos la Abadía de Kylemore; con Lagos, montañas, ermita y hasta un invernadero. Aquel lugar invitaba a quedarse allí algún tiempo más y poder pasear y recorrer  aquello con detenimiento, pero había que seguir a Kyllary donde nos esperaba un barco con el almuerzo dispuesto y recorrer el fiordo  que tiene esta isla.

Merece una mención muy especial la “Calzada de los Gigantes“. Son unos enormes bloques de basalto  provenientes del enfriamiento relativamente rápido de la lava, que tomaron formas hexagonales y caprichosas. Dice la leyenda que dos gigantes, uno de Irlanda, Finn y otro de Escocia, Bennandaner, se llevaban muy mal. Se lanzaban el uno al otro, tantas rocas que el mar quedó cubierto de ellas. Un día, el gigante escocés que era más fuerte, fue a derrotar a su enemigo, pero la mujer del irlandés que le vió llegar, vistió a su marido de bebé y cuando llegó el escocés y vió aquel niño enorme,  salió corriendo, ya que si el bebé era tan grande, el padre sería invencible.

El regreso.

Nuestro autobús seguía recorriendo la isla, y a estas alturas ya estábamos al norte de la isla llegando a Belfast para  terminar nuevamente en Dublín y regresar a nuestros hogares. Pero yo sentía cierta melancolía porque llegaba a su fin una bonita convivencia con todas aquellas personas que el primer día no conocía pero que ahora las sentía cómplices y cercanas después de compartir aquellos escasos días.

A todas y cada una de ellas les doy las gracias por la deferencia con que me sentí tratada y  haber podido compartir unas bonitas experiencias. Por todo ello gracias y mucha suerte para todos.

!Hasta la próxima!

Texto: Concepción de Dios, usuaria y viajera.

Fotos: AG

 

 

A %d blogueros les gusta esto: