Viajando

visita1.jpgCuando pensaba que el mundo era muy grade, me asustaba mucho viajar. Mas aún cuando éramos pequeños y veíamos a nuestras madres y tías, casi de luto porque alguien de la familia se iba a cruzar el mar y, tenían que esperar mas de un mes para recibir noticias. A los jóvenes de hoy le suena achino que digamos estas cosas.
Puede que suene muy antiguo lo que estoy diciendo, ¿de verdad  los que tenéis más de 60 cuando pensáis en la velocidad de estos tiempos no sentís nada? Hoy estoy en vísperas de coger el avión de vuelta , si no fuera porque haré escala e Paris me bastarían menos de 3:00 h para llegar a Vigo.
Viajar… Para quien le guste y pueda hoy es una delicia, no llevo en cuenta las molestias de los aeropuertos, eso es para otro día… Es el tributo de tantas prisas, también una buena ocasión para ejercitar la paciencia, pero, mejor pensar solo en lo que sale bien, en la familia que se va a ver, o en el país  que vamos a conocer, pero sobre todo
la aventura de lo aún por conocer, o rever lo que ya se vio con mas calma.
Pero lo mejor es sin duda volver a casa, la casa de una, que por vivir en ella tantos años te sientes grata al saber que es tu refugio y que en ningún lugar del mundo duermes mejor, parece que sus paredes son tu refugio, sus ventanas los ojos por donde ver la  Ría y Cangas y Moaña y las Cies y todo lo que tienes la suerte de disfrutar…
La hermosa ciudad donde escogí vivir. VIGO… Y esto es hablar de VIDA.

Desde Suecia: Paz Fernández.

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