Vejez

Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena. (Ingrid Bergman)

Cuando era niño e iba al pueblo de mi padre (lleno de gente trabajadora y seria, poco proclive a bromear), recuerdo que los ancianos solían sonreír la mayor parte del tiempo. Ahora ya no voy al pueblo de mi padre y tampoco veo ya aquellos rostros arrugados sonriendo. Quizá soy yo, que ya no genero sonrisas; o que los niños actuales no alegran a los ancianos; o, a lo peor, que la vejez del siglo XXI llena de viajes, descuentos y programas de TV para la “tercera edad” es una vejez nublada, como si fuera verdad que la vida se apaga y va dejando tras de sí un reguero de colores para acabar en gris mortecino. Me gustaría encontrarme con los ancianos de los que habla Ingrid Bergman pero los rostros mayores que ocupan el ascensor cada día parecen ir meditando la frase de Pedro Miguel Lamet: “De jóvenes nos las arreglamos para gustar, de mayores, para no molestar”.
Klana

Internet

Germán

Un comentario en “Vejez

  • el 02/08/2010 a las 3:34 pm
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    Muchos tratamos de aturdirnos buscando la felicidad y el bienestar en la vorágine de las vacaciones y las prisas, para al terminar y hacer balance sentirnos decepcionados. La felicidad tiene que caminar contigo, con la paz y la serenidad del espíritu, el silencio y la comunicación interior contigo mismo. Ceneme

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