Una terrible noche con Fabien en tren

Son fechas de muchos desplazamientos para estar con los seres que más queremos. Pero la climatología no entiende de estas cosas , ni los intereses económicos tampoco.
He vivido una de las noches más duras en el tren que hace el trayecto Vigo-Barcelona. Justo el día 21 de diciembre a partir de las 6 de la tarde. Justo el día que se iba el temporal Elsa y venia Fabien.

Como yo, mucha gente pensó que la cosa no afectaría a los trenes. No se había suspendido ninguno. Con lo cual, maleta en ristre e ilusión, nos subimos al tren. Cara se paga la ingenuidad de la buena gente. Cuando sólo faltaban unos 10-15 km para llegar a Orense, el tren choca con un tronco de un árbol que obstruye la vía. Queda frenado en curva, frente a un rió. Pasa el tiempo y allí seguimos. La gente se pone nerviosa, como sucede en estos casos. Parece que se rompió el pantógrafo, que es el que toca la catenaria y hace que el tren funcione. Si esta pieza se descacharra, el tren no va a funcionar. Somos más de 50 personas, esperando dentro del tren con bastante susto.

Esperando una nueva máquina .

Nos informan que una máquina intentará llegar desde Orense para remolcarnos. Hecho que sucede al cabo de casi 2 horas y media. Durante ese tiempo se nos va la luz, la lluvia cae sin piedad y el viento grita en la noche que ya se avecina. Todo un cuento de terror. Un grupito nos quedamos en cafetería, intentando darnos compañía y calmarnos. Todo es como un teatro donde vas viendo la forma de proceder de cada cual.  Tenemos al prepotente que pone a parir a todo el mundo. Luego a la amargada que recorre los pasillos, como la Santa Compaña, diciendo que la cosa es grave.

Tenemos al divorciado con niño que está muy nervioso . Tiene que llegar a Barcelona para entregar, cual triste paquete, a su hijo. Pero está preocupado, sobre todo, porque le devuelvan el dinero del billete. Y así todo una serie de gentes, cada cual con sus neuras. Me emociona una señora brasileña que anhela llegar para encontrarse con su hijo.

Miles de historias que dan el calibre de quién es cada quien en una situación  difícil. Veo los egoísmos, la necedad abundante, la humanidad de un grupito … Me llama la atención la tranquilidad de los niños. Solo les asusta  que no haya luz, pero siguen a lo suyo.

Motín a bordo.

Por fin nos remolcan y llegamos a Orense donde cae la lluvia sin piedad. Nos espera un bus que nos vuelve a traer a Vigo porque el tren ha sido suprimido.
No hay nadie de Renfe en la estación que nos dé soluciones. Y aquí se monta el follón porque muchos de los pasajeros no quieren volver. No tienen donde alojarse. Exigen, no sin razón, que les pongan hotel en Orense y salir al día siguiente.

Después de una hora sin soluciones ni respuestas, aparece alguien que dice ser un trabajador de Renfe. Reitera que lo que hay es bus  y a Vigo de vuelta. No se despega de su móvil. Supongo que para recibir órdenes superiores. Al cabo de una hora de “motín” por parte de los pasajeros que no quieren subir al bus, el conductor informa. EL, dentro de un rato, se sube al bus y viene a Vigo con los que estén. Y así lo hace. Quedan en Orense, con la policía que ha llegado , un buen número de pasajeros exigiendo un hotel. La noche avanza entre lluvia y viento fuerte.

Yo regreso con los del bus , nuevamente al punto de partida. Venimos por una solitaria autovía azotados por el viento y la lluvia. Alguien le dice al conductor que vaya muy despacio. Pero el conductor, bien curtido, le responde quel conoce  la carretera y sabe cómo ir.  Fabien sopla sin consideración y él baja la velocidad y sujeta bien el volante. Todos vamos en silencio y con miedo.

Veo ya el túnel de la Cañiza y me siento feliz. Nunca me gustó tanto un túnel como esa noche. Allí no puede entrar el terrible viento de Fabien. Hacemos paradas en Porriño donde baja un señor que no sabe muy bien qué hará, porque ni siquiera tiene gasolina en su coche que dejó en esta estación. Otra parada en Redondela y llegada a Vigo. Nos bajamos en silencio y veo a varias señoras mayores, con cara triste y maletas. Esperan  que vengan los taxis con no sé bien qué destino. Alguno se va caminando con el niño porque no está muy seguro que Renfe luego le pague el taxi. Yo, la más afortunado, vengo a casa.

Algunas consideraciones personales.

Primero mostrar mi respeto y dar las gracias al equipo de trabajadores que iban este día en el tren : interventor, mecánico, azafata, maquinista y servicio de cafetería. Hicieron todo lo humanamente posible por atendernos.

Sin embargo, los responsables máximos, esos jefes de despacho y traje, esos que no se suben al tren en un día con temporal, a esos  hay que manifestarles nuestras quejas. Desde que parte de Renfe pasó, en concesión, a empresas privadas, quedó muy restringido el servicio de limpieza y obras en vias y trayectos. Algo que sí se hacía cuando el servicio era totalmente público.

Tren hotel Vigo- Brcelona

La limpieza de malezas y revisión periódica de las vías, más con lluvias, es imprescindible. Pero ahora se reduce al mínimo porque la concesionaria, empresa privada, quiere ahorrar tanto en personal como maquinaria.
Por lo tanto, que esta experiencia nos sirva, no para vociferar en un tren al equipo de trabajadores de Renfe , que va con nosotros, sino a los jefes “invisibles”. Esos que no dan la cara. Los que cuando llegas con un montón de gente a Orense no están allí para ofrecer un hotel o una alternativa. Eres un viajero casi abandonado a tu suerte.
Señores jefazos de Renfe, empresas privadas con las distintas concesiones, ustedes son los verdaderos responsables de todo lo que no funciona bien. Renfe debe ser un servicio público, total o, al menos, gestionen bien.
Ya han presentado  a bombo y platillo el tren “AVLO” de bajo coste, pero también deben acompañarlo de un servicio bien gestionado. Pongan más personal para que todo funcione como debe ser. Las máquinas, de momento, siguen necesitando buenos profesionales . No ahorren tanto en personal para invertir en máquinas . Si no hay equilibrio entre personal que trabaja y nuevas máquinas, es un despilfarro inútil. Por muy interesantes que les resulten para competir con otras empresas privadas que están llegando.

Y a los viajeros, que no vociferen donde no ha lugar, sino en estos despachos de los verdaderos responsables : los jefes máximos, incluido el ministro de turno.

Una pasajera afectada.

A %d blogueros les gusta esto: