Una historia de amor

Una historia de amor

Siempre es atractiva una historia de amor.

Casi siempre hay noticias de amores rotos, que suena bien una historia de amor, de ese amor que dura siempre.

Como contemplar el mar que se funde en el horizonte sin fin.
Donde cada amanecer y atardecer son bellos.

En primer lugar apareció un twitter con una historia de amor.

Enseguida tuvo miles de visitas.

Por lo que en la radio entrevistaron a la autora.

Era una historia muy sencilla. Como son las grandes historias.

En esa época, en los tiempos del blanco y negro, de la peseta, del teléfono para cosas urgentes, de las faldas todavía a diez centímetros de la rodilla.

Un matrimonio joven con tres hijos. El marido trabaja en una empresa y ella en casa. A él le ofrecen la oportunidad de irse dos años a Barcelona, con el acicate de un aumento de sueldo.

En la estación del tren, se despiden con lágrimas y pañuelo blanco.

Desde su primer día en la ciudad condal, él le escribe a su esposa. Y lo hace todos los días.

Así lo cuentan nuestros simpáticos parlanchines, Patito y Ardilla.

Aquel día, Patito nada feliz en el río en círculos y lazos, como si estuviera haciendo ballet acuático. Ardilla lo mira embelesada.

-¡Patito! ¡Qué lindo!

-Estoy contento.

-¿Por qué?

-El jueves catorce fue el día del amor y la amistad.

-Sí, sí. ¿Y qué?

-Pues hay un qué.

-¿Cuál qué?

-¿Quieres saberlo?

-Naturalmente.

-Pues te diré.

Entonces Patito da unos giros veloces sobre el agua.

-Dímelo Patito.

-Paciencia. Ahora mismo te digo.

Después Patito da otras vueltas en el agua.

A su vez, Ardilla le tira una nuez.

-¡Ardilla!

-¡Patito!

Al fin, Patito sale del agua y se pone frente a Ardilla.

-Te dije que te iba a decir.

-Entonces dímelo y no des más vueltas.

-Qué impaciente eres Ardilla. Se trata de una historia de amor.

manos amasando
manos amasando
-Así que una historia de amor. Eso me gusta Patito. El amor es muy lindo.

-Ya sabía yo que te iba a gustar.

Ahora Ardila le tira de las plumas.

-Comienza de una vez.

-Erase una vez una familia feliz.

-Así es como si empezaras por el final.

-Dos esposos muy enamorados y tres hijos pequeños.

-¿Y qué pasó?

-Pues que a él le ofrecieron un aumento de sueldo.

-Qué bien.

-Aunque tendría que desplazarse a Barcelona para formarse en un curso práctico que duraría dos años.

-¡Dos años!

-Sí, mucho tiempo.

-¿Y bien?

-Finalmente resolvieron aceptar, necesitaban el dinero.

-Por lo tanto se fue.

-Desde el primer día comenzó a escribirle a su esposa.

-¿Siempre, todos los días?

-Así mismo, todos. Ella esperaba con ilusión la llegada del correo.

-No me extraña. ¡Qué romántico!

-También había otros compañeros como él y los sábados se reunían a comer.

-Así que se divertían.

-Al final de la comida se iban a tomar algo y terminaban en una casa de alterne.

-¿El esposo también?

-El los acompañaba. Se sentaban a una mesa a tomar algo. Entonces se acercaban unas señoritas muy complacientes. Poco a poco sus compañeros se iban acompañados y él se quedaba solo tomando un café.

-Vaya, vaya.

-Y aprovechaba ese momento para escribirle a su esposa.

-Oh, qué bello.

-Sus compañeros le hacían bromas con eso y él se reía con ellos porque no eran malintencionados.

-Me emociona Patito.

-Hasta que un día una de las chicas se acercó y le preguntó a quien le escribía. Él se lo dijo. Y la chica se quedó admirada y sorprendida.

-¿Y se liaron?

-Por el contrario, lo que ocurrió fue que la chica le contó su historia y no podía escribirle a su familia porque no sabía.

-¿No sabía escribir?

-Entonces había mucho analfabeto en el país.

-Qué cosas.

-En poco tiempo él le escribía las cartas a la familia de la muchacha.

-¿Así cómo Cyrano de Bergerac?.

-Algo semejante. Posteriormente tiempo nuestro galán escribía cartas a varias de las chicas. En consecuencia no le cobraban la consumición.

-Es extraordinario.

-Así mismo él no dejó ni un solo dia de escribirle a su esposa.

-¡Ay, Patito!

-Más tarde, al cabo de tres años el hombre regreso a su casa.

-Seguramente su esposa lo recibiría como… como…

-Por supuesto que muy enamorada.

De nuevo Ardilla miró a Patito con sus ojos castaños y le dio un gran abrazo.

En resumen, para terminar la historia, llegó el día de la jubilación de nuestro protagonista y le hicieron una gran despedida porque era un hombre muy querido.

Tiempo después murió de repente. Vino mucha gente a su funeral. Un hombre se acercó a una de las hijas.

-Hola, yo soy un compañero de tu papá. Yo estuve con el allá en el curso. Todos le admirábamos. Aquellas cartas que escribía a tu mamá eran para todos un ejemplo de amor. Era un hombre íntegro. Un día le pregunté cómo podía estar así de enamorado, aun en la distancia y él me dijo una frase que nunca olvidé.

“El amor es una elección que hay que hacer todos los días”.

-En efecto, todo eso lo sabía. Conservamos todas esas cartas.

En conclusión en este mundo incierto que vivimos, donde las historias de desamor son la noticia, gratifica saber que una verdadera historia de amor también puede serlo.

Sin duda es verdad que: El amor es una elección que hay que hacer todos los días.

Texto: Jesús Muñiz González

Un comentario sobre “Una historia de amor

  • el 18 de febrero, 2019 a las 19:15
    Permalink

    Muy bonita historia felicidades

Comentarios cerrados.

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