Una fe de erratas

alabarda-14e2.jpgA finales del siglo XV, el duque del Infantado encargó a su secretario que pidiera seis alabardas ( un tipo de arma) a un prestigioso fabricante de Toledo. El servidor escribió la carta con tanta rapidez que no se dio cuenta de que se comió una “a”. En vez de solicitar  “alabardas “ pidió “albardas” (aparejos de caballería). Cuando llegó el pedido, el comerciante se extrañó, pero aun así lo preparó cuidadosamente y lo envió al duque. Éste, al recibirlo, le albardas2.jpgrespondió por carta : “ Gracias por sus albardas, que son de una calidad extraordinaria. Le entregaré la mitad a mi secretario por haberse equivocado. La otra mitad será para mí por haber firmado la carta sin leerla antes”.

Hª y Vida.

Es una anécdota simpática, una sola letra puede cambiar todo el significado de lo que se quiere decir. Leí hace tiempo que en una petición de  sentencia de muerte, una coma le salvó la vida al reo. Unos años atrás, cuando teníamos la bella costumbre de comunicarnos por carta, nos preocupábamos mucho por su correcta redacción y ortografía, lo que ahora con los “S.M.S” parece que nos comunicamos en un idioma nuevo; estoy muy contenta por saber manejar un ordenador y tener contacto por correo con familiares y amigos, pero echo de menos las tarjetas de felicitación por un evento cualquiera y las de navidad, ahora coges tu agenda, llamas a unos y a otros y ¡ya está!, cumpliste. Mucho cuidadito con los pedidos que hagáis en el super , podéis armar una buena si os equivocáis en una letra.
Ángeles.

Un comentario en “Una fe de erratas

  • el 01/12/2008 a las 8:45 pm
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    Que razón tienes Angeles, y yo añadiría. seremos una especie a estinguir los que aún nos gusta escribir de puño y letra.

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