Una casa feliz

Era una casa hermosa, un poco alejada de la bulliciosa ciudad, la rodeaba un precioso jardín cuidado por manos expertas, tenía flores todo el año, en un lateral un precioso camelio daba su sombra generosa a un banco de madera situado debajo de sus ramas, en invierno brotaban de sus ramas unas camelias blancas y hermosas

Era una casa clara y luminosa, la luz del sol se filtraba por sus ventanales dando sensación de vida y calidad, en una habitación se escuchaban voces y risas de niños jugando, de vez en cuando se escuchaba el ladrido de un pequeño perro que también juguetón, participaba en el alboroto. También había un gato pero pronto se cansaba de participar y se iba a refugiar a la cocina, ronroneando a los pies de su ama, esta lo cogía en brazos y lo acariciaba y lo ponían en su cesta para que se durmiera. Los niños de vez en cuando salían de la habitación de juegos, entonces alborotaban toda la casa, la madre los veía feliz. ¡Dios mío, que vitalidad tenían!.

De pronto se escucha abrir la puerta de la calle, un joven alto y bien parecido entra en la casa, los niños al oírlo se abalanzan hacia él gritando, papá, papa, él se agacha para estar a su altura y los besa a todos, hasta el perro moviendo su rabo espera su caricia, el gato al escuchar las voces se levanta de su cesta y también se unió a ello esperando su caricia, la madre desde la puerta del salón los ve emocionada, sus ojos de un azul intenso se llenan de lágrimas, aunque es una escena que ve todos los días, pero no lo puede evitar, el emocionarse, él se le acerca y une sus labios a los de ella en una sutil caricia que sale del fondo de su corazón

Pasan los años y la alegría sigue llenando la casa, ahora es música y canciones, bromas y complicidad, pero un día poco a poco se van marchando ¡es la vida!

Y el amor de su vida también se fue, una aciaga mañana su corazón dejó de latir y la dejó sola. Sentada delante del ventanal con la persiana apenas abierta, aquella hermosa joven de ojos azules que era antaño, es hoy una anciana de pelo blanco y con sus mejillas surcadas de arrugas, mira el jardín, triste y sin apenas flores, la señora que la cuida, de vez en cuando arranca las yerbas y lo arregla un poco , pero ya no le importa, ahora solamente está esperado….esperando

Gracias

ESTRELLA

Un comentario en “Una casa feliz

  • el 01/03/2011 a las 11:38 pm
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    Hermosa histoira, hay tantas parecidas¡¡¡!!! cada vez escribes mejor y con mas sentimientos, a seguir que cada semana esperamos tu escrito y se hehcha de menos.
    Un fuerte abrazo.

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