Un compañero hace el Camino de Santiago desde Sevilla.

Nuestro siempre querido compañero  José Trigo, aprovechó el verano para hacer el Camino de Santiago siguiendo la Ruta de la Plata. Se recorrió España desde el sur hasta el norte.

Su hazaña la ha publicado en la revista digital  http://sendereando.es/ donde explica sus impresiones, dia a dia.

Nosotros recogemos el texto de la última etapa, donde Trigo nos resume en una frase hermosa y sencilla una experiencia única: “Me he sentido como en casa”-nos dice.

José Trigo fue uno de los miembros fundadores y activo redactor de la revista digital. Un voluntario y usuario de nuestro Centro Social que todas las semanas nos sorprendia con un buen artículo, chiste o crítica. Ahora anda caminando, que es lo que más le gusta, pero nos ha prometido que va a visitarnos pronto .

De Sevilla a Santiago: 34ª Etapa: Bandeira-Santiago de Compostela
“Hoy es el día de la última etapa. Aunque, según la Guía del Camino, eran siete las etapas desde A Gudiña a Santiago, en mi caso las he modificado haciéndolas más largas para ahorrar un día y poder estar en Santiago hoy, pues mañana me espera una grata reunión y comida con antiguos y entrañables amigos que no me quería perder.

Así que salgo de Bandeira a las cinco de la mañana, caminando las dos primeras horas alumbrado por mi linterna y tratando de no perderme ninguna de las marcas que orientan al peregrino en su camino hacia Santiago. Afortunadamente, las voy siguiendo con bastante facilidad y cuando llego a Castro, ya está amaneciendo. En Ponte Ulla paso de la Provincia de Pontevedra a la de A Coruña. Después de salir de nuevo a la N-525 llego a Outeiro. Solamente me quedan 16 Km. para llegar a la meta, la mayor parte de ellos sobre asfalto, lo cual es natural tratándose de la entrada a una ciudad. Son las doce y cinco cuando llego a la Plaza de las Platerías.

Me dirijo inmediatamente a la larguísima cola de peregrinos que esperan pacientemente su turno para sellar la Credencial y obtener la Compostela en la Oficina del Peregrino. Por suerte, parece que hoy han aumentado el personal y solamente me toca esperar una hora y media. Santiago está rebosante de gente, que llena las calles y plazas del centro. También hay una gran cola para entrar en la catedral por el único acceso disponible que es la puerta de las Platerías a lo cual renuncio. Después de un paseo por la Plaza del Obradoiro y calles limítrofes para palpar y sentir el ambiente, me voy a comer a casa de mi hermana, en donde celebramos alborozados el feliz final de tan larga caminata y, poco antes de las cinco, tomo el tren que me traerá a Vigo.

Ahora, cómodamente sentado, siento como el tren se traga en poco tiempo los kilómetros que casi llegando a los mil, he recorrido en todos estos días, paso a paso, pisando la tierra por la que que voy andando, en contacto con el paisaje y el paisanaje, con el ambiente y vida de cada lugar, tan diferentes, en tantos sitio.

He cruzado España de sur a norte, desde las alegres sierras andaluzas, las fértiles dehesas extremeñas, la dura estepa castellana, a las verdes tierras de los montes y valles de Galicia y en todos estos sitios me he sentido en mi propio país. En ninguna parte fuí un extraño, siempre recibido como un paisano, en una tierra de verdad hospitalaria en toda esta ruta de la Vía de la Plata. Esta fue la mayor satisfación en esta larga andadura, el sentirme en mi propia casa en cualquiera de las decenas de pueblos, lugares y ciudades por los que pasé y que me dieron cobijo desde Sevilla a Santiago”.

Trigo-un peregrino del Centro Social de Coia.

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