Un buen trozo de nuestra historia está en los cementerios.

Releyendo mi viejos archivos, encontré un interesante artículo de Faro de Vigo, ya del lejano 2010, donde  la periodista afirmaba que en Galicia existen más de una decena de cementerios que pueden ser considerados parte de nuestro patrimonio histórico.

Afirmación que me llevó a relexionar sobre lo cierto de esa afirmación. A veces nos quejamos de que no nos cuenten la verdad, que nos falsifiquen nuestra historia según las conveniencias del momento, pero sí podemos conocer parte de la verdad. Aunque sea en un lugar  tan especial como un cementerio, ahora que celebramos la Fiesta de Difuntos.

Conociendo nuestra historia.

En Galicia existen cementerios con mucha historia, nuestra historia. Y bien lo sabe la gente que conoce Pereiró  donde, hasta hace poco, incluso habia visitas guiadas. También saben que muchos de los cementerios son auténticos museos de esculturas al aire libre.

El cementerio más famoso, también con visitas guiadas, es el de San Amaro, en Coruña. En él están enterrados gallegos muy ilustres, como los restos de Eduardo Pondal, Manuel Curros Enriquez, y así muchos etc.

Panteon de Gallegos Ilustres (Santo Domingo de Bonaval-Santiago de Compostela), donde se encuentra enterrado el periodista Alfredo Brañas, el escultor Francisco Asorey o el poeta Ramón Cabanillas, y por supuesto Rosalia de Castro.

Orense: Camposanto de San Francisco.

Está declarado de interés cultural. En él se encuentran las tumbas de intelectuales gallegos como Vicente Risgo, Otero Pedrayo, Blanco Amor, etc.

Mondoñedo.

En su cementerio descansan Älvaro Cunqueiro, Pascual Veiga, Veiga Pulpeiro o Pacheco.

Y así podriamos continuar por la geografia gallega, donde encontraremos necrópolis tan curiosas como la de Santa Mª la Nova, en Noia, donde veremos lápidas gremiales del Medievo. También los extraños cubos de César Portela en el cementerio de Fisterra, donde nadie quiere enterrarse, o el de  San Salvador de Serrantes, donde está enterrado el gran escritor Gonzalo Torrente Ballester.   Y el cementerio de Lugo, con más de medio siglo de historia, donde están los restos de Uxio Novoneyra, Angel Fole, Luis Pimentel o Gustavo Freire.

Cementerios, esos lugares llenos de silencio donde el viento y las tumbas  cuentan las verdaderas historias  de cualquier lugar. A veces en un nombre, en un poema, en unas flores.

A.G

 

 

 

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