“Todo es vanidad”

cies1 Todas las flores en la primavera
En ramos perfuman nuestras tumbas
Siendo larga por lo tanto nuestra espera
Al saber que el tiempo las derrumba

Supervisan nuestro progreso desde que nacemos
Nacemos hechos, crecemos, volvemos a la tierra
Adiós a las fiestas y a las delicias que tenemos
Adiós a todos los encantadores apetitos y miseria

El más dulce aliento, la más limpia mirada
Como los perfumes se evaporan y desaparecen
Y en consecuencia todo está hecho de nada
Como las sombras ocultas tras el sol se desvanecen

Vana es la vanidad del hombre que camina
Buscando en trofeos y cosas sin vida
Dejar su nombre escrito en esta movida
Sabiendo que el tiempo con la vida termina

tiempo

Miguel Correa-19-05-2013

3 comentarios en ““Todo es vanidad”

  • el 09/06/2013 a las 8:11 pm
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    Que preciosidad de poesía, entiendo que Correa nos explica la poca importancia que tiene todo lo terrenal, para que luchar tanto, si todo es vano, la realidad es el final LA MUERTE.
    Linda de verdad. Dolores

  • el 10/06/2013 a las 2:56 pm
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    Hola Miguel: Es muy bonita tu poesia. Como tú dices a veces nos esforzamos por lograr trofeos o triunfos para que los demás nos admiren y poder ser admirados. Pero todo se acaba cuando nos morimos. Como muchos dicen; no te lo llevarás a la tumba.
    Sin enbargo hay cosas que sí nos quedan aquí. Una es el recuerdo, bueno o malo. Los que hacen cosas importantes se les recuerda por lo que hicieron aunque no se les haya conocido. Pero los que dejaron tras de sí un recuerdo de bondad, cariño, alegria y buen comportamiento tal vez no sea recordado por todo el mundo, solamente por los que lo conocieron pero será recordado con cariño. Eso también es algo que queda aquí al menos mientras los que lo conocieron vivan.

  • el 19/06/2013 a las 2:55 pm
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    “Vana es la vanidad del hombre que camina Buscando en trofeos y cosas sin vida”, dis, pero para nada vanas son as verbas de quen comparte o seu corazón e abre a súa a súa mente amosándonos no que nela aí, como ti fas. So os vivos poden falar de morte e as túas verbas, Miguel, perfuman corazóns vivos.

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