Tiptap y la Paz

Tiptap y la Paz eran antagónicos.

Es decir que Tiptap era la guerra.

Tiptap era un pájaro carpintero que vivía en el bosque Bendito de la isla de Tangana.

Tenía unos vecinos muy simpáticos.

El loro Lokito, orador incombustible.

La lechuza Lanota, romántica y enamoradiza.Tiptap y la Paz

El gorrión Gondilo, incansable bailarín.

La gallina Jayeta, siempre festejando.

El pato Pakete, juguetón a todas horas.

El ruiseñor Relindo, cantante de moda.

La Gansa Gabela, siempre de fiesta.

Eran gente encantadora, amable y de abundantes sonrisas.

Se relamían de gusto comiendo migas de pan, ratoncitos, insectos, gusanos, pipas de girasol, granos de trigo y de maíz.

Disfrutaban con el sol, el rocío de la mañana y las flores.

Y más que todo, lo que más les gustaba, más que ninguna otra cosa era la paz.

No discutían ni reñían, no se peleaban ni se gritaban, no se insultaban nunca, ni se hacían trampas, no engañaban ni mentían.

A pesar de todo ello, no había paz.

Porque a Tiptap le gustaba la guerra, la pelea, la bulla.

Tiptap disfrutaba discutiendo, se moría por reñir y no se cansaba nunca de dar la murga.

Y como nadie quería discutir, pues no hablaban con él. No le hacían caso.

Tenían la esperanza de que la soledad, la meditación, el silencio, el raciocinio le hicieran ver que lo mejor era vivir en paz.

Sin embargo Tiptap no se arrinconó por eso.

Que no le hicieran caso, a él le daba igual.

A cualquier hora del día o de la noche, volaba a una rama y allí se ponía a picotear el tronco: ¡Tiptap, tiptap, tiptap!

¡Qué horror! Aquello no había quien lo aguantara.

El loro Lokito se ponía pipas de girasol en los oídos.Tiptap y la Paz

La lechuza Lanota cerraba los ojos y soñaba con la luna, tan silenciosa.

El gorrión Gondilo se envolvía en una hoja de roble intentando dormir.

La gallina Jayeta correteaba diciendo: “Kórcholis, kórcholis”.

El pato Pakete metía la cabeza bajo el agua del río. El ruiseñor Relindo cantaba una linda canción intentando amortiguar el “tiptap” de Tiptap.

La gansa Gabela se revolcaba en la tierra dando vueltas como una peonza.

Tiptap seguía con su insufrible picoteo rompiendo la paz del bosque una hora y otra y otra.

Cuando llegaron al límite de aguante se reunieron en consejo con la máxima urgencia y tomaron una decisión morrocotuda: llamar al gato Garritas.

El gato Garritas vino enseguida y todos señalaron a Tiptap. El era el culpable de que no hubiera paz.

Al gato Garritas le gustaban los pájaros carpinteros a rabiar y se propuso cazar a Tiptap para que le sirviera de cena. Entonces la paz volvería al bosque.

Se acercó sigilosamente a Tiptap y dio un salto vigoroso para cazarlo.

Tiptap y la Paz¡Qué horror! Garritas se iba a comer a Tiptap. Todos sus vecinos pensaron que el castigo era demasiado grande.

Así pues gritaron a la vez: ¡Tiptap!

Tiptap vio el peligro y al instante abriendo sus alas se puso fuera del alcance de Garritas.

El gato, que ya estaba en el aire, no se pudo frenar y dio con el hocico contra el tronco del árbol. Muy dolido y enfadado se marchó del bosque prometiendo nunca mas volver en ayuda de gente tan informal.

Tiptap en lo alto de una rama se dio cuenta del gran peligro que había corrido y de cómo sus vecinos, a pesar de que el los había molestado bastante, lo habían salvado de las zarpas de Garritas.

Naturalmente aprendió la lección.

Voló junto a sus vecinos y les dijo: “Queridos amigos os pido perdón por haberme portado tan mal con vosotros. Ahora comprendo que la paz es muy importante para vivir en armonía y ser felices. Desde hoy arrinconaré la guerra y todo lo que se le parezca para que vivamos siempre en paz”.

Todos gritaron: ¡Hurra!

E hicieron una gran fiesta para disfrutar de la paz que a partir de entonces reinó en el bosque Bendito de Tangana.

Y aquel bosque se llamó desde entonces Bendito bosque de Paz.

La paz empieza siempre donde hay corazones bondadosos.

Texto: Jesús Muñiz González

Jesús

2 comentarios sobre “Tiptap y la Paz

  • el 24 de junio, 2019 a las 22:36
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    pues ojala asi fuese, lo de que la paz empieza donde hay corazones con bondad!! que pena que no sea facil transmitirlo

    Respuesta
  • el 27 de junio, 2019 a las 10:55
    Permalink

    La PAZ comienza en nuestro alrededor. Nuestros vecinos, son los primeros que tienen que notar que cada uno de nosotros es, o debería ser, transmisor de PAZ.

    Respuesta

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