Terapia para un ludópata

estafador-de-tragaperrasHoy nazco de nuevo y mi lugar de nacimiento es una viña donde hay fruto para todos. Hoy saborearé las uvas de la sabiduría que se encierran en el conocimiento humando y no seré nunca más pobre. Hoy me hago un solemne juramento, “no volveré a jugar al dinero nunca más”. No volveré a dejarme robar por las máquinas programadas para este fin, los dineros que tanto esfuerzo me han costado ganar, no se los daré a los dueños de las máquinas. Un tonto y su dinero pronto se separan. He actuado como un tonto, no ocurrirá nunca más. Nunca más dejaré a mi mujer sin dinero para el mantenimiento de mi familia. Nunca más lloraré de desesperación por la estupidez cometida. Nunca más sentiré pena de mi mismo y no me esconderé, porque no tendré nada que ocultar a mis familiares. Me esforzaré en ser mejor cada día. Leeré, estudiaré. Necio es quien cree que es demasiado tarde para aprender. “No jugaré al dinero nunca más”, esta es mi voluntad y nada ni nadie podrá disuadirme. “No jugaré al dinero nunca más”, de este modo no haré sufrir a mi mujer, ni a mis familiares, haciendo que se sientan satisfechos de mi comportamiento. Trabajaré cada día un poco más, sin importar si soy retribuido o no. Donde termina el árido desierto crece la verde vegetación. Los frutos no vienen al comienzo de cada jornada y nunca sabremos los pasos que tenemos que dar antes de alcanzar el éxito. Siempre daré un paso más. Siempre colocaré un ladrillo más. Un ladrillo por día es insignificante y sin embargo como consecuencia de este hecho edificaré mi casa. “No volveré a jugar al dinero nunca más”. Para conseguirlo leeré estas palabras cada día durante 30 días, de la siguiente manera. Al despertar, al mediodía antes de las comidas y en voz alta por la noche. Como consecuencia de la repetición constante de estas palabras me liberaré del pernicioso vicio y prepararé la mente para actividades positivas. Nunca más tendré miedo, tengo a mi alrededor gente que me quiere y que está dispuesta a ayudarme. Buscaré su consejo, ya que quieren lo mejor para mi. No les defraudaré. Hoy comienzo una nueva vida y nada ni nadie impedirán la lectura diaria de estas palabras que me ayudarán a recuperar la paz y la autoestima de los que me quieren. A partir de hoy caminaré erguido como un hombre entre los hombres y seré feliz.
Ceneme.

Un comentario en “Terapia para un ludópata

  • el 11/05/2009 a las 10:38 pm
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    Un ladrillo es un hermoso trozo de pared, sin él no habrá edificio, construido además con la voluntad y la libertad del que quiere hacerlo. Un ladrillo y otro, un día libre y otro….Estoy segura de que tu nueva morada, esa que estás construyendo, será el nido mas acogedor para ti y los tuyos.

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