Swrthon.

Swrthon había calculado bien.

El parto comenzó a la hora precisa.

Swrthon inclinó su cabeza hacia delante para no perder detalle. Al tiempo dilataba el cuello uterino.

Tras un empuje inicial abrió su vagina y apareció la cabeza.

Sus neuronas solicitaron una aglutinación energética extra. Tras un dinámico impulso dio a luz la criatura recibiéndola en sus manos, tal y como había previsto.

Cada unidad básica desempeñó a la perfección su cometido en la experiencia parturiente.

Observó al bebé con detenimiento.

No era más que un amasijo carmesí de órganos en torno a un corazón que latía con fuerza y un cerebro que se alimentaba con avidez a través del cordón umbilical.

La piel que lo cubría era tan fina y transparente que se complació viendo el desarrollo interno de la prodigiosa máquina orgánica.

Después de la fase primaria, tendrían que permanecer unidos en el umbículo generador durante doce horas.

En ese tiempo el recién nacido completaría el desarrollo orgánico y epidérmico ante la mirada progenitora.

Con esta técnica se verificaba todo el proceso en su ciclo final. Podría subsanar de inmediato cualquier malformación del retoño.

Para perfeccionar el desarrollo en esta fase, Swrthon entabló una fluida conversación telepática con el nuevo ser, para comunicarle los datos necesarios evitando que la disyunción le acarreara traumas.

En este definitivo período del parto la actividad progresaba intensamente, en estrecha colaboración entre progenitor y vástago, hasta la ruptura del cordón umbilical.

Cuando sobrevino el trance, el retoño abrió los ojos sin recelo alguno y descubrió el rostro materno.

Pocos minutos después se agarraba a una glándula mamaria y chupaba con ahínco.

Swrthon sintió placer y dolor a un tiempo.

Observó con curiosidad a la criatura que se esforzaba en obtener su primer alimento externo.

Después de doce horas su piel era tupida y cubría los órganos internos.

La relación telepática aminoraba. La criatura aprendía por si misma del ámbito exterior. Su trabajo presente convergía en transformar el nutriente ingerido en energía.

Crecía visiblemente.

En pocas horas sería capaz de trasladarse por si misma.

En unos días se convertiría en un individuo libre y capaz para desenvolver un servicio independiente en la zona origen de su enclavamiento úrbico.

La experiencia procreadora-receptora de Swrthon se resolvía positiva y eficazmente.

Concluso el proceso de nutrición lactífera sobrevino un relajamiento muscular prolongado, indispensable para la recuperación neuro-térmica.

Swrthon repasó en el diario digital el proceso gestacional.

1.- Transformación biosexónica para la procreación celular-receptora: desarrollos, interno vagino-uteral y externo glandular completos, habitáculo corporal y biomental concluidos.

2.- Elección de la célula fecundante con desarrollo experimental hasta la reducción del riesgo al 0,001%. Fecundación inducida por proyección bióspica. Respuesta regular de los órganos internos y contacto bioneurálgico a las dieciséis horas, seis minutos y dieciséis segundos con ocho centésimas.

3.- Visualización de resultados con análisis continuo del crecimiento orgánico. Desviaciones o anomalías de cualquier tipo, negativas.

Se dejó invadir por la distensión muscular que anhelaba, amortiguando su actividad cerebral al nivel más bajo hasta que una tibia sensación en todo el soma le hizo comprender que había alcanzado el reposo.

Swrthon varió su habitual entorno ambiental y ocupacional, reduciendo en un sesenta y tres por ciento su actividad laboral, para acudir a los lugares de encuentro, donde se ordenaban los procesos didácticos destinados a los recién incorporados a la comunidad.

Los centros educacionales se organizaban en grupos reducidos.

Cada educando obtenía la formación acompañado de su gestante, que contribuía con la experiencia acumulada al desarrollo.

Exactamente en el tiempo establecido Swrthon concluyó la asistencia maternal, ya que Fluxstnar, su vástago, continuaría solo el programa de integración en la zona, con lo que lo que su tarea estaba concluida.

Sin más dilación se dispuso a efectuar la transformación biosexónica que le convertiría de nuevo en varón.

Una vez concluso el cambio y todavía en el periodo de actividad reducida, decidió viajar hasta un punto exónico que había descubierto recientemente, próximo al límite interiónico.

Una vez allí, decidió efectuar una inspección coósgina del conjunto, asumiendo el riesgo de absorción vólnica.

Tendría que circundar un amplio espectro, pero no disponía de tiempo, así que atajó por un túnel sinusoide.

Algo sucedió entonces: el campo visual se laminó y una oscilación brutal colapsó su consciente.

Cuando recuperó la percepción sensorial una superficie extraña le rodeaba.

Algún suceso extraordinario había modificado el entorno.

SwrthonEl color verde era dominante, una sustancia extraordinariamente gelatinosa y transparente, estrecha y sinuosa, parecía deslizarse como un gigantesco animal hacia alguna parte.

Salió del transportador.

Percibió la blandura de la superficie y su variada estructura. Obtuvo unas muestras y las analizó de inmediato.

Los resultados fueron emocionantes: se trataba de un sistema de vida primitivo, muy arcaico.

Aquella estructura orgánica tenía una antigüedad de cinco mil años. Había llegado a un lugar en el que la vida se desarrollaba en una fase de evolución que coincidía con los albores de su civilización.

Caminó un buen rato al tiempo que buscaba en el banco de datos información para identificar y conocer lo que iba encontrando en su recorrido.

Pronto distinguió a lo lejos lo que supuso una ciudad porque se trataba de construcciones con habitáculos para el aposentamiento de individuos.

Luego vio a las criaturas. Se ocultó para no provocar una conmoción con su presencia.

La única forma de pasar desapercibido sería presentarse como uno de ellos, para lo cual era necesario analizar su estructura mental y aprender rápidamente su forma de comunicación.

Un individuo se acercaba y conectó telepáticamente con su cerebro.

Sin dificultad se hizo con toda la información que el sujeto almacenaba, a continuación le provocó un ligero desvanecimiento para apropiarse de sus ropas.

Entonces se adentró en el lugar sin despertar sospechas.

Buscó un alojamiento colectivo. Le asignaron un cubículo en la planta siete a la que accedió a través de un tosco elevador.

Una vez solo analizó la situación. Necesitaba conectar con una base de datos local llamada biblioteca. No le fue difícil dar con ella.

Desgraciadamente la información se almacenaba en libros, no había fuentes digitales, así que tuvo que escanear con foto láser todos los volúmenes.

Con la información obtenida,  podía pasar por un “forastero” sin llamar la atención.

Se hizo con ropa para devolver a su dueño la que había tomado prestada.

De nuevo en su aposento, descanso sobre la cama hasta sentir la necesidad de reponer energía.

Salió dispuesto a procurarse materias nutritivas y un ente femenino se le acercó.

-Buenas noches señor. ¿Mesa para uno solo? ¿Tiene la bondad de seguirme?

Los sonidos que emitía eran dulces, arrastrando las líquidas con un gracioso acento.

Puso en sus manos una carpetilla. En el interior se detallaba un menú, completamente desconocido para él.

Su perplejidad llamó la atención de la criatura que lo miraba expectante.

-¿Le puedo ayudar?

Asintió con un gesto.

-Le sugiero para abrir boca una sufleta de scarpis y luego cambrio con gubernoles. Es la especialidad de la casa.

-Sí, de acuerdo.

Era sugestiva aquella criatura, atrayente.

Al comunicarse, sus manos y ojos expresaban más que lo que decía en su extraño lenguaje y además, los nutrientes que le sirvió, no solo le suministraron energía, también le proporcionaron placer.

Se sentía optimista. Bebió un hermoso líquido dorado, refrescante y oloroso.

Deseaba seguir hablando con la camarera y le preguntó si podía verla. Ella enrojeció, sin decir nada recogía la mesa, pero al marcharse le dijo que estaría lista en una hora.

Y así fue. Salieron juntos, caminando. Ella quiso saber su nombre, pero incapaz de pronunciarlo le decía Su. El suyo era Nadia.

La forma en que la muchacha lo miraba, el aroma que desprendía y el roce de su cuerpo al caminar le producían cosquillas en el vientre.

Le asombró mucho sentir aquello en presencia de un ente femenino.

Nunca antes, en las múltiples ocasiones de su estado masculino, había experimentado algo parecido.

Algo distinto en aquellas criaturas lo provocaba, pero lo que sentía era agradable.

Nadia lo guió hacia un pequeño sendero que se adentraba en el manto verde.

El paraje era de una belleza fascinante, pletórico de colores, aromas y sonidos.

Llegaron hasta donde se deslizaba aquella sustancia transparente, cuyo rumor entre objetos grises de variada tonalidad, mezclado con el bullicio que organizaban multitud de seres diminutos que se desplazaban con celeridad, les envolvía mientras avanzaban.

Nadia se lo explicaba todo, y a Su le apasionaba.

Cuando al fin se detuvieron él se quedó contemplando la sustancia que reflejaba el entorno como en un espejo.

Ella cerró los ojos y permaneció quieta, mientras Su la miraba embobado.

-Ven.

Se acercó.

Nadia puso una mano en el hombro de aquel varón con acento extranjero, que le parecía distinto a cuantos había conocido, y la deslizó muy despacio hasta su cuello, allí le presionó ligeramente y se alzó de puntillas hasta alcanzar los labios de él con los suyos.

Para Swrthon fue novedoso. Detuvo los análisis y se abandonó íntegramente para percibir con mayor intensidad la nueva experiencia.

-Vamos a darnos un baño.

Nadia se incorporó, rápidamente se desprendió de la ropa y se introdujo dentro de aquella sustancia en continuo movimiento.

-Ven, está muy buena.

Estaba paralizado y asombrado a un tiempo, pero se desnudó y adentró en aquella materia, que se desplazó suavemente, para recibirlo y envolverlo, al tiempo que le transmitía una sensación deliciosa.

SwrthonEl contacto era refrescante y apacible. Introdujo sus manos y pudo desplazar la  materia al moverlas.

Era como estar en contacto con cristal líquido.

Se acercó a Nadia que se pegó a él.

Toda su estructura celular se conmovió al contacto de aquel cuerpo de piel tan suave.

Ella le rodeó con sus brazos y él la imitó.

Una comunicación nueva se estableció entre ambos.

En la medida que fue asimilando la experiencia, el placer de Swrthon aumentó hasta alcanzar una plenitud inenarrable: Su mundo se había comunicado sencillamente con otro mundo diferente y la sintonía era perfecta.

-Tenemos que volver.

La voz de ella le hizo regresar del éxtasis en que estaba sumido.

Regresaron al hotel y Swrthon subió a su habitación. Ella le prometió que se verían más tarde.

Había sido todo tan rápido, como un sueño, ¿habría sido un encuentro virtual?

Abrió el CY, estableció coordenadas y mando un espectro axial.

No hubo respuesta. Intentó varias señales diótonas sin resultado.

Diseñó un mapa. Tras manipular hábilmente en el teclado estableció la situación del lugar en modo manual.

El resultado fue increíble pero innegable, corroboraba con datos lo que su experiencia sensitiva había percibido.

Cuantas pruebas hizo le llevaron a la misma conclusión: Había cruzado el universo franqueando la pared interestática.

Lo que se vislumbraba como una teoría planteada por algunos científicos, tachados de locos, él podía acreditarlo como una realidad, a la que había llegado por un azar inesperado: Se hallaba al otro lado.

El regreso, de momento, era impensable…

Swrthon

-¿Su?

Se volvió. Nadia estaba allí, en el umbral.

Cerró su CY y lo desconectó.

Un deseo irresistible le invadió y abrió los brazos, ella corrió hacia el para encerrarse en ellos.

La estrechó contra si con fuerza y otra vez, aquella sensación de plenitud y ansia infinita le recorrió el ser.

No quiso pensar nada más y se abandonó para vivir plenamente aquella nueva experiencia, justamente al otro lado.

 

Texto: Jesús Muñiz González

Jesús

2 comentarios sobre “Swrthon.

  • el 15 de julio, 2019 a las 13:53
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    Muy vonito cuento y romantico

  • el 15 de julio, 2019 a las 17:14
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    Con qué facilidad te trasladas a ese mundo y como sientes lo el cuento transmite. Simplemente maravilloso.

Comentarios cerrados.

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