Silencio en la calle

Desde que el 14 de marzo del 2020  el Gobierno decretó del Estado de Alerta por emergencia sanitaria, hemos pasado a vivir en una situación de autentica distopía.

La frase “Yo me quedo en casa” pasó a ser el lema de la Solidaridad Responsable.

El silencio se adueñó de nuestras calles. Aunque en principio nos resistimos. Tuvimos dudas de la utilidad de la medida e incluso recurrimos a la picaresca para evitarla.

Llevamos  más de 10 días encerrados. Y aún tendremos que permanecer en casa hasta el 11 de abril,viendo que los casos de coronavirus no hacen mas que crecer. Todos estamos en riesgo, pero al fin nos hemos dado cuenta que la solución es que todos permanezcamos en casa.

En algo nos hemos puesto de acuerdo.

Hay que estar en casa por nosotros, por nuestros hijos, por nuestros padres, por los que queremos, por los que nos cuidan…Por todos, debemos ser responsables y cuidar de nosotros mismos.

Esto hace que nuestras calles estén prácticamente vacías, sin coches, sin ruido. Impera la ley del silencio solo rota por los aplausos de agradecimiento a las personas que nos cuidan , a los que debemos hacer mas fácil su trabajo.

Nuestra colaboración es no hacer:  No salir a la calle más que lo estrictamente necesario.

Impresiona salir a la calle y no ver a nadie, no cruzarte con nadie, no hablar con nadie. Es una imagen de guerra. Los soldados también están en las calles, junto con la policía, ambulancias y taxis.

Es una guerra contra un enemigo microscópico  que se esta llevando muchas vidas. Aunque algunos nos digan que solo mata ancianos.

Desde el “Rincón de la Psicología” nos dicen que en “las culturas primitivas las personas mas ancianas gozaban de una consideración especial”. Y esto era así porque  se les consideraba reservorios de sabiduría y conocimiento. La grandeza de una sociedad se mide por la manera en que trata a sus mayores.

Si ellos son capaces de estar solos en sus casas, sin ver a nadie, recordemos que la mayoría de nuestros mayores viven solos por el devenir de sus vidas, nosotros tenemos que ser capaces de mantener las calles vacías para cuidarlos. Algo cambiará.

Esta lección nos hará replantearnos nuestros hábitos y costumbres.

Empezaremos a creer en el cambio climático. En solo 15 días hay peces en los canales de Venecia , Los niveles de contaminación  bajan en las grandes ciudades. Empezaremos a ser mas empáticos con nuestros iguales. La debacle económica que se avecina nos hará mas solidarios.

Las imágenes de las calles de Vigo en soledad quedarán para el recuerdo .

Cuando volvamos a verlas, traeremos a a nuestra memoria los días que nos quedamos en casa cuidando de nuestros mayores. Un cuidado que conlleva el mantener nuestra sociedad y nuestra cultura. El silencio y la esperanza es nuestra fuerza en esta guerra.

Foto destacada: Susi Vanetto.

Redacción