Regresión

regresion-1

Y de pronto tomo conciencia y, como si me quitaran una venda de los ojos, muevo la cabeza de izquierda a derecha. El paisaje me resulta familiar pero no puedo precisar en que lugar estoy. Me siento un tanto desorientada y aturdida. De pronto, noto como mis sentidos empiezan a recobrar vida. Percibo un lejano murmullo, quizás sean voces, también escucho el canto de los pájaros y unas risas lejanas que parecen niños jugando. Giré sobre mis talones y me di cuenta que me encontraba en mi colegio.

Por aquel entonces la enseñanza se hacía al aire libre. Al reconocer a mis compañeros de clase corrí hacia donde estaban. Recuerdo que les comenté que estaba contenta porque hoy tocaba historia y con suerte la profesora nos contaría alguna leyenda. Vi como algunos niños comenzaban a sentarse por el suelo y que otra niña corría hacia la zona de los árboles para esconderse de su hermana. Yo también lo había hecho infinidad de veces.
Entonces me acordé del gran árbol, lo busqué con la mirada y allí estaba como siempre. Era impresionante, no os puedo decir cuanto media de alto porque no lo sé, solo sé que mi vista no alcanzaba a ver su copa. Para medir su contorno hacían falta más de ocho personas con los brazos abiertos. También tenía unas raíces  muy gruesas que penetraban en la tierra a no se cuantos metros de profundidad. Supongo que gracias a sus raíces  el árbol había podido sobrevivir tantos años, que digo años, miles de años, y eso que cuando el dios viento se enfadaba no perdonaba nada, arrasaba todo lo que tenía por delante: chozas, cabañas, animales, hombres y árboles. Esto me hizo pensar que al igual que el árbol los hombres también deberíamos tener buenas raíces y respetar la tierra. (La tierra está llena de vida de nuestros antepasados y sabemos que la vida no muere nunca, no nos la pueden quitar ni robar, porque la vida es una antorcha que va de mano en mano, de hombre a hombre, de semilla en semilla y es una transferencia que no tiene regreso, es un infinito viaje hacia el futuro y al conocimiento. Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos, para que respeten la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos, esto es lo que sabemos).

De pronto una voz familiar interrumpió mis pensamientos. Era la profesora que acababa de llegar y nos pedía que nos sentáramos. Había que hacerlo en el suelo, encima de la tierra o de las hierbas (porque no existían los pupitres).

El día era hermoso, debía ser primavera, quizás Abril, porque los campos estaban llenos de pequeña flores de infinidad de colores y los pájaros no dejaban de cantar.

Yo debía tener sobre unos doce años. Recuerdo que me senté en la primera fila porque no quería perderme ni una palabra de la historia. También recuerdo que a mi lado, a mi derecha, se sentó otra niña. El resto de los niños estaban sentados detrás de nosotras.
En posición de yoga, con las piernas cruzadas y las manos sobre mis rodillas  empecé a notar sobre mi cuerpo la agradable sensación de calor que los primeros rayos del sol producían. La brisa era suave, recuerdo que cerré los ojos y respiré profundamente. El aire limpio entró en mis pulmones y  un olor a hierba fresca y a flores silvestres impregnó todo mi ser.

La profesora comenzó la historia diciendo: – En la prehistoria, mucho antes de que llegasen los Celtas a Galicia y ocuparan la región del bajo Miño ya se le rendía culto a la serpiente. Se creía profundamente que estaba asociada a la curación y al agua. Posteriormente se le rindió culto a la diosa gaélica Sirona (palabra que significa estrella), era una diosa de la curación  con serpientes entrelazadas sobre sus brazos y también estaba asociada con la regeneración y la resurrección: La inmortalidad –.

La profesora hizo una pausa, quizás para comprobar que todos los niños  prestaban atención. Luego dirigió su mirada hacia donde yo estaba y dijo:
Os voy a contar una leyenda que data de la prehistoria –.

 En aquel momento no podía ni imaginar que la leyenda que iba a escuchar, quedaría registrada con mi vida, en algún lugar o punto del tiempo y espacio.

“–Cuenta la leyenda que las serpientes al hacerse viejas marchaban a Babilonia donde se tendían a lo largo del suelo y se cubrían con musgo, tomando el aspecto de un tronco de árbol derribado o de gruesas raíces”-.
Sin esperar a que la profesora terminara de contar la leyenda pregunte: – ¿por qué se van a Babilonia y se tapan con musgo?. La profesora respondió: –Porque camufladas de esta manera los viajeros al pasar no las veían y, podían  morir tranquilas sin que  nadie las molestara ni les tiraran piedras

Viendo para la profesora, moví la cabeza con un gesto afirmativo en señal de que lo había comprendido. Luego miré a mi derecha y le dije a mi compañera señalando al viejo árbol milenario: – “La próxima vez tendremos que tener cuidado cuando pisemos sus raíces no vaya a ser que se trate de alguna serpiente camuflada” –.

Algunos niños comenzaron a levantarse, pero la profesora les pidió que se quedaran porque tenía que hacernos una pregunta y extrañados la escuchamos:
 Si se os concediera un deseo ¿Qué pediríais? –.

 Recuerdo que una niña pidió tener un novio guapo. Todos nos reímos, incluso la profesora. Algunos pedían dinero, trabajo, salud, otros querían ser jefes para no aceptar órdenes, etc.  Me acuerdo que yo estaba en la primera fila pero que fui la última en contestar, pedí: Sabiduría. Entonces la niña que estaba a mi lado dijo: -Lo mejor de todo es tener salud –.

Comenzó un debate entre todos los niños, porque todos pensaban que su deseo era el mejor. La profesora tuvo que intervenir y mandar callar. Luego dirigiéndose a mí me preguntó: – ¿Por qué has pedido sabiduría? –. A lo que contesté: –Porque con sabiduría puedo tener el deseo de todos –.

Otra vez la misma niña que se sentaba a mi lado, enfadada y furiosa porque creía tener razón, se puso de pie y dirigiéndose al resto de la clase  les dijo gritando: – ¡¡Lo mejor es tener salud!!  – Luego se volvió hacia mí y con un brillo de rabia en su mirada me dijo:   –Si te pones enferma de nada te sirve ser sabia –. Recuerdo que se levantó un alboroto porque muchos de los niños estaban de acuerdo con ella y otra vez tuvo que intervenir la profesora.

Cuando la clase quedó en silencio, la profesora me hizo poner de pie y me dijo: –Si quieres contestar puedes hacerlo, es tú momento –. Un poco nerviosa porque no me gusta ser el centro de atención dije: – La enfermedad cuando llega es muy mala, pero con sabiduría, inteligencia y conocimientos, puedes preparar pócimas, ungüentos, medicinas y remedios que te mitiguen el dolor y, quizás puedas llegar a curarte. Pero si no sabes como curar una infección, lo que te espera es la muerte  –.

De pronto, noto una sensación rara (pero no es desconocida) es la misma sensación que tuve cuando llegue esta mañana al colegio. Está oscuro, no veo nada, pero siento, se que estoy viva y tumbada boca arriba. Trato inútilmente de moverme y recordar quien soy y como me llamo, pero por más que lo intento no puedo, si al menos pudiera recordar el nombre de mis padres…¡O de hijos!.. ¡Ay Dios mío, tampoco se si tengo hijos!. La angustia se apodera de mí y, consigo abrir los ojos. Un poco desorientada trato de reconocer el lugar y al cabo de unos segundos me doy cuenta que estoy en mi casa, en mi habitación, y poco a poco tomo conciencia de mi, de cómo me llamo y a que familia pertenezco. Me voy tranquilizando y me siento más aliviada, “menos mal”, pensé. Inspiré y soplando descargue toda la tensión y el aire que tenía en mi interior (Es horrible no saber quien eres, ni de donde vienes, ni quien es tú familia). Si he viajado a través del tiempo y el espacio no lo sé, quizás algún día tenga explicación. Pero a día de hoy, en el mes de Abril del año 2013, nadie lo sabe.
Se que no se trató de un sueño ni que fue producto de mi imaginación, no puede ser;  porque me acuerdo de pequeños detalles que no he contado, como el ver levantar el vuelo de una mariposa y como pasó volando por delante de la profesora mientras nos explicaba la lección. También recuerdo ver como mi compañera descruzaba las piernas porque no se sentía cómoda en su posición. Ahora cierro los ojos y puedo sentir el tacto de aquella tierra que cogí entre mis manos, que yo apretaba para luego dejarla escapar deslizándose entre mis dedos, mientras que mis compañeros se enzarzaban en el debate de quien tenía razón sobre pedir un deseo y del que no me apetecía participar.

Después de recopilar mucha información, os puedo confirmar que la leyenda de las serpientes que se cubrían con musgo existió en la prehistoria, que yo no sabía de su existencia y que nunca nadie me la contó.

Vigo, 17 de Mayo de 2013
GuadalupeModelo: Guadalupe Aguilera
Autora: Guadalupe Aguilera

Fotógrafo: Lucio Penedo González

3 comentarios en “Regresión

  • el 27/05/2013 a las 9:03 pm
    Permalink

    Tengo que reconocer que la historia de regresión me enganchó…No tiene nada que ver con mitos y leyendas; pero está muy bien para las personas que creen en la reencarnación.Sigue sorprendiéndonos!

  • el 28/05/2013 a las 3:49 pm
    Permalink

    Una historia muy bonita, la verdad que me metí en el papel como si leyera un libro.Esperaba ver una piedra grabada.Pero la verdad que me ha gustado mucho esto de la regresión y volver a vidas pasadas.¿será verdad que ya hemos vivido antes? ¿en otra dimensión del espacio o tiempo?…uff, creo que siempre nos quedará la duda.Como cuando hablamos con alguien y ya sabemos lo que va a decir porque sentimos que ya lo hemos vivido.

    Gracias por compartir tu experiencia,

    Un saludo

  • el 29/05/2013 a las 10:49 am
    Permalink

    Contestando a Vanesa y a Diana:
    .A Diana quiero decirle que todas estas experiencias están en el subconsciente y que a día de hoy sigue siendo” el gran desconocido” es el responsable de la intuición nos recuerda tipos de conducta olvidados, que pueden ser capaces de producir respuesta a pesar de no encontrarse sujetos a un recuerdo inmediato;trasladarnos al pasado o ayudarnos a prevenir situaciones futuras.
    Quiero decirle a Vanesa que a mi me apasiona la historia, la arqueología y la astrología, pero por algún motivo que no alcanzo a comprender nunca quise hablar de la reencarnación.
    Todas las personas que tienen como regente al planeta Mercurio se las conoce como” los mensajeros de los dioses” y mi amiga Celia Gómez Gómez es una mensajera de los dioses. Como Celia tenia que cumplir su misión siempre que nos encontrábamos acababa haciéndome alguna pregunta sobre la reencarnación y para poder responder a sus preguntas, no me quedó más remedio que bajar al trastero a coger información. Fue entonces cuando descubrí que dentro del trastero de mi mente estaban guardados todos mis recuerdos y experiencias y que estos se unían a otras historias ya vividas por mi en tiempos lejanos que mi mente había olvidado.
    Muchas gracias por vuestros comentarios que para mi son muy importantes.
    Me despido con un fuerte abrazo y deseando para todos lo mejor.
    Guadalupe.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: