Recuerdos

Quisiera contarles hoy una vivencia de mis años de niña, que seguramente les parecerá una tontería, pero que me ha tenido preocupada durante más ó menos la friolera de 70 años.
Todo comenzó en el colegio, teníamos un libro gordo en el que venían todas las asignaturas y aparte yo recuerdo dos pequeños, uno era de urbanidad y el otro de lectura. Este último a mi me encantaba pues tenía poesías, anécdotas, frases célebres, etc, etc. Cierto día nos tocó aprendernos una poesía (yo tengo que decirles que de memoria era pésima) pues bien, no sé por que razón me la aprendi enseguida y lo más curioso es que no la olvidé más durante todos estos años, pero hay un pero, que me olvide del final y eso me tenia fastidiada.
Pregunté a personas de más o menos mi edad, a compañeras que fueron al colegio y no tenían ni idea. Pues bien, el otro día medio en broma, se la recite a una nieta (17 años) y le comente lo que me pasaba, que no me acordaba del final. Pero abuela -me dijo- eso se busca en Internet.
¡Pero bueno, si no sé el titulo, ni la editorial, ni el autor!
-No importa. Se puso al ordenador y me dijo que le recitara el principio y para mi asombro ¿allí estaba “El niño y la mariposa” de Rodrigo Pombo. No saben ustedes la alegría tan grande que llevé y es que esto del ordenador, es algo asombroso, por eso aprovecho la ocasión para aconsejarles (tengan la edad que tengan) que se apunten a un cursillo, así lo hice yo y no estoy arrepentida, sé lo más básico y estoy encantada, tenemos la ocasión de hacerlo en este centro y merece la pena pues es gente maravillosa, con mucha paciencia, volviendo al tema de la poesia, que va a continuación, me gustaría que leyeran y quedaría muy satisfecha si a alguno de ustedes les recordara los lejanos y felices años de su infancia.

Gracias.
Estrella

Mariposa
Vagarosa
Rica en tinte y en donaire
¿qué haces tú de rosa en rosa?
¿de qué vives en el aire? Yo, de flores
Y de olores
Y de espumas de la fuente
Y del sol resplandeciente
Que me viste de colores ¿Me regalas
tus dos alas?
¡son tan lindas! ¡te las pido!
deja que orne mi vestido
con la pompa de tus galas Tú, niñito
tan bonito,
tú que tienes tanto traje
¿Por qué quieres un ropaje
que me ha dado Dios bendito? ¿De qué alitas
necesitas
si no vuelas cual yo vuelo?
¿qué me resta bajo el cielo
si mi todo me lo quitas? Días sin cuento
De contento
El señor a ti me envía;
Mas mi vida es un solo día,
No me lo hagas de tormento ¿te divierte
dar la muerte
a una pobre mariposa?
¡ay! quizás sobre una rosa
Me hallarás muy pronto inerte. Oyó el niño
Con cariño
Esta queja de amargura,
Y una gota de miel pura
Le ofreció con dulce guiño Ella, ansiosa,
Vuela y posa
En su palma sonrosada,
Y allí mismo, ya saciada,
Y de gozo temblorosa,
Expiro la mariposa.

De Rodrigo Pombo

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