Recuerdos de mi niñez

Tratando de recordar cosas de mi niñez, me vino a la memoria un hecho que me afectó bastante. Tendría unos nueve o diez años.

Tenía mi padre un amigo con el que se relacionaba desde niño, primero en el internado que tenían los Jesuitas en La Guardia, luego en Inglaterra (la gente que tenía dinero mandaba allí a sus hijos a completar su educación), Allí echaron unos años también internos y de vuelta a Vigo, su amigo se hizo cargo de los negocios de su padre y se casó con una chica francesa refinada y elegante (según mi padre un matrimonio de conveniencia).

Mi padre se dedicó a viajar que era lo que le gustaba y ya madurito, estando en Vigo conoció a mi madre, era una mujer sencilla de una familia trabajadora y normal, que no fue bien aceptada por la familia de él, de todas formas se casaron y fueron muy felices.

Mi padre volvió a retomar el contacto con su amigo y llevaba con él algún negocio de exportación. Cuando yo tendría ocho o nueve años, a veces me mandaba a su casa a llevar alguna carta o papel, ese día para mi era una fiesta. Aquella casa me tenía enamorada, aquellos muebles, alfombras, lámparas, cortinas, todo me gustaba, pues estaba todo con un gusto exquisito, aquellos cortinones de terciopelo siempre recogidos, dejando entrar por los visillos blancos toda la luminosidad que alegraba la casa. Aparte de eso siempre había para mi unos bombones o caramelos deliciosos

Tenían una hija, que tendría unos veinte o veintiún años, tenía la elegancia de su madre y una cara bellísima. Había sido miss Vigo, cuando los certámenes los organizaba El Casino. Cuando estaba con ella me enseñaba fotos o me hablaba de los viajes a Francia que hacía con su madre (de allí traían los modelitos que luego lucían aquí) En fin, que pasaba una tarde maravillosa

Los domingos iba a misa de doce con mis padres a Santiago de Vigo, ellos también iban. Al acabar la misa (ya fuera) se saludaban los conocidos y me daba una importancia tremenda cuando mis amigas me veían con ellas, que me daban un beso y hablaban conmigo cariñosamente

Aquel año llegó la Navidad, yo como siempre lo pasé estupendamente pues como a todos los niños las fiestas me encantaban. El día de fin de año El Casino hacía un baile de gala, como todos los años mi amiga y sus padres fueron. Ella estrenaba traje y complementos, fue la peluquera a peinarlas y ella se fue a su dormitorio a vestirse, sus padres preparados. Esperandola al ver que no salía fue su madre a la habitación y la encontró tendida en el suelo sin vestirse todavía, llamaron al médico que no pudo hacer otra cosa que firmar su defunción. El corazón acabó con su vida. Para mi aquello fue terrible, ella era lo que yo hubiera querido ser, era mi ideal como mujer.

Pasó algún tiempo y volví a aquella casa, ya no era lo mismo, lo primero que vi al entrar en el recibidor encima de la mesita de entrada donde antes había un espejo, un gran cuadro al oleo con su figura, estaba preciosa, seguramente sacado de alguna fotografía. La casa estaba en penumbra, un halo de tristeza se apreciaba en cada rincón, su madre me recibió muy serena y cariñosa, como siempre, sin hacer ningún comentario. Me fui llorando por el camino a mi casa. Otra vez volví y la encontré (a la señora) un poco rara, entonces me habló de su hija, como si viviera, me llevó a su habitación y me dijo que la tenía tal como ella la dejara al marchar, encima de la cama estaba el traje que no llegó a estrenar, los zapatos en el suelo delante de la cama y encima del tocador, el bolsito de mano a juego con el traje, estaba tan emocionada que ni vi como era el traje, solo vi que era gris perla. En el tocador había un florero con seis rosas blancas, según me enteré después se las llevaban todas las semanas de la floristería. Cuando se lo conté a mi madre me prohibió volver a esa casa y así fue, no volví más, supe que la señora cada vez estaba peor de la cabeza y ya poco duró, el marido vivió más pero se retiró a su casa y hechó tiempo sin salir hasta que murió

Este fue el peor recuerdo de mi niñez, que me hizo reflexionar a los once años que la vida también tiene momentos amargos.

ESTRELLA

Un comentario en “Recuerdos de mi niñez

  • el 05/04/2009 a las 12:39 pm
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    Hola Estrella:me gusta tu relato,pero me encogió el corazón. Qué injusta es la vida!Bueno,todo se supera…..
    Un besiño
    Mary Carmen

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