Recuerdos de Estrella

Escuchando el otro día la voz del afilador anunciando su paso, me vino a la memoria los distintos personajes, voces o sonidos que acompañaron mi niñez, personas entrañables que con el paso del tiempo se hicieron personales, como algo de la familia
El afilador con su armónica y a ratos su voz, nos hacía recordar aquel paraguas que se le había soltado una varilla o la tijera para afilar.
Luego estaba el señor Manolo, el “mielero” que con su potente voz anunciaba su miel  de  “La Alcarria”, a veces también traía quesos de Castilla sabrosos y fuertes, a mi padre le gustaban mucho.

La pescantina, con pescado sobrante de la mañana, ahí ya había regateo, ella pedía y mi madre ofrecía la mitad, hacía acción de irse con su patela y mi madre para la escalera, casi siempre era la pescantina la que daba la vuelta al ver que no sacaba mejor precio y protestando, siempre lo mismo, que perdía dinero (en fin, lo de siempre).  Había otro tipo de pescantina, la que llevaba el pescado que traía su marido de ir a pescar a la ría, a esa mi madre no le regateaba pues era una señora con muchos hijos y además tampoco ella vendía caro y era un pescado muy fresquito pues estaba recién pescado.

La lechera, con su cántaro grande que dejaba en el portal, subía con uno pequeño con la leche que iba a dejar en los pisos, se llamaba Dolores, cuando ella (pues era mayor) dejó de venir entonces hacía el reparto su hija, venían en autobús desde La Ramallosa, tenían de aquella tres vacas, recuerdo al hervir aquella leche, cogía un dedo de nata que mi madre retiraba y hacía mantequilla y como de aquella no había batidora, pues a movimiento de muñeca.

La ostrera, está venía los domingos por la mañana también se anunciaba por la calle, aunque tenía ya clientes fijos, las vendía y luego al medio día venía a abrirlas pues mi madre nunca fue capaz de hacerlo.

La prensa venía un señor a repartirla siempre Faro de Vigo, mas tarde también El Pueblo Gallego creo que era de falange, llamaba con un golpe en el llamador del portal, uno para el primero y dos para el segundo, ese sí teníamos que bajar al portal a buscarlo.

Otra persona asidua a la visita casi diaria era el cartero, también llamaba con golpe en el llamador del portal según el piso al que iba, echó muchos años siendo el señor Antonio, hasta que se jubiló, después ya vino otro chico más joven que al principio, aunque no había mucha correspondencia de aquella, nos volvió locas con las direcciones, pues mientras no se acostumbró dejaba las cartas cambiadas, luego teníamos nosotros que andar repartiéndolas

Otro acontecimiento con ruido era cuando venían los titiriteros con su cabra, que hacía sus acrobacias encima de un cajón, a veces también traían un mono, todo amenizado con golpe de tambor y luego la gitanita de turno, bailaba una piezas flamencas, desde los balcones les echábamos las monedas, otra gente los veía en la calle, en fin una fiesta.

Nada más por hoy, gracias, hasta la semana que viene.

ESTRELLA

Un comentario en “Recuerdos de Estrella

  • el 01/12/2010 a las 9:49 pm
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    Una pena que muchos trabajo “enxebres” hayan desaparecido, si bien con la crisi vuelven timidamente las costureras, los zapateros y los afiladores de calle, una delicia leerte. Un abrazo.

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