Qué traigo en la mochila de mi vida

Paula fue otra de nuestras participantes en el ciclo de “café con mujeres. Otras Meninas de Coia”. Dejaremos que, como hizo Yoya, nos cuente ella directamente su historia laboral, “ese abanico de su vida que ha pintado con una paleta y pinceles usados”, como me decía:

“Me llamo Paula. Por circunstancias de la vida tuve que compaginar trabajo y estudio, ya desde niña. A los diez años dejé el colegio para cuidar dos niños, en una casa de gente pudiente. Estuve seis meses, pero cuando eché de menos mi casa pedí volver. Con el regreso volví nuevamente al colegio. Pero al año siguiente, otra vez volver a trabajar. Esta vez como aprendiza y niña de los recados, en una casa de modas. ”

“Al año siguiente empiezo a trabajar en una casa de moda, ganando mi primer sueldo. Allí aprendí el oficio de modista. Ya con catorce años comencé a trabajar en un taller que dependía de la empresa Citroen. Hacíamos asientos para los coches y cascos para motoristas. Aquí pase´por diversos puestos. Le puse tanto cariño al trabajo que acabé siendo un número uno en montar cascos. Por ello me adaptaron un taladro industrial adecuado a mi estatura. Era un trabajo a destajo y peligroso, pero no tenia seguro. El taladro pendía de mi cabeza. Un dia, ese taladro se enganchó en mi pelo. Estuve a punto de perforarme el cráneo. Se denunció en Inspección de Trabajo pero lo único que conseguí fue perder el empleo.”

Paula

“Después trabajé como asistenta, luego en supermercados, como cajera y también como vendedora. Con diecinueve años me casé y tuve mi primer hijo. Mi marido se marchó al servicio militar. Nuevamente volví al trabajo, ahora en una carnicería. Allí me enseñaron el oficio de carnicera. Tenía que descuartizar y deshuesar. El trabajo era muy duro. La primera enseñanza fue descuartizar cabezas de ternera. La macheta pesaba seis kilos. Los jueves y los viernes tenía que descuartizar entre 5-6 cabezas diarias. En este trabajo me resentí de los hombros, cervicales y espalda”.

“Cuando nació mi segundo hijo, una niña, suspendí mi vida laboral durante un año. Luego volví al trabajo como azafata, haciendo promociones diversas. Y a los 32 años me separé. Aún no se había aprobado el divorcio. Mi ex-marido, con tal de no pasarme la pensión para nuestros hijos, dejó su trabajo en Citroen, y se fue de la ciudad. Y de nuevo tuve que volver a la vida laboral. Esta vez en cocina”.

“Era 1980. El nuevo trabajo era en la cocina de un colegio. Ya me advirtieron que estaba mal pagado y era duro.. Tenía que coger dos autobuses diarios para llegar. Al final me quedaba poco dinero neto. Firmaba una nómina de 25.000 pts al mes pero sólo me pagaban 19.ooo, y sin pagas extras. En ese momento no existían ayudas de ningún tipo para mujeres separadas. Todos te señalaban y criticaban por estar separada, y mujer.”

“Me empleé luego en otro colegio de primaria, en cocina y comedor. Aquí sí sufrí discriminación por ser mujer. Aunque me ofrecieron el puesto de cocinera, al final se lo dieron a un hombre. La explicación que me dieron es que un hombre no podía ser el ayudante de una mujer, vamos que no podía él ser el ayudante mio de cocina. Y me dijeron que, él, además, tenia que mantener a una familia, como si yo no tuviese otra. Así que aproveché y preparé unas oposiciones mientras trabajaba en estas circunstancias. Fueron años duros, porque tenía que ir a una academia cuando salía de trabajar y estudiar. Aprobé dos oposiciones.”

Paula y Yoya

Y por fin conseguí una plaza fija en la Xunta de Galicia. Trabajé, durante 14 años, como cocinera y también como ayudante. Pero mi cuerpo ya estaba resentido de tantos esfuerzos. Me diagnosticaron fibromialgia, mal los hombros, lesiones cervicales y columna desviada, entre otras patologías. Al final la administración me asignó un nuevo trabajo como ordenanza. Y así estuve hasta que me jubilé. Fue mi premio.”

“Mis estudios los hice ya de mayor, mientras trabajaba. Saqué el graduado, la ESO  y dos oposiciones. Pero sí quiero dar las gracias a las personas que sí me ayudaron a lo largo de mi vida. Me apoyaron y creyeron en mí. Mi mensaje a las mujeres, en especial a las jóvenes, es que las mujeres somos fuertes y podemos hacer todo lo que nos propongamos.”
“Estoy orgullosa de ser mujer”

 

Texto- Paula

Otra de las meninas excepcionales de Coia

Fotos- varios

3 comentarios en “Qué traigo en la mochila de mi vida

  • el 19/03/2020 a las 7:48 pm
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    Gracias a Paula y a Yoya que, mirándonos en su valentía, ahora son un ejemplo a seguir en estos momentos difíciles del terrible virus-coronavirus. Un abrazo a las dos. Como bien decían ellas, siempre se puede salir adelante. Gracias

  • el 20/03/2020 a las 12:49 pm
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    Gracias a las dos por el lujazo de permitirnos conocer vuestras vidas. Habéis sido muy valientes al compartirlo con todos nosotros.
    Escucharos nos hace sentirnos orgullosas de ser mujeres. Muchas,muchas gracias

  • el 21/03/2020 a las 9:04 am
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    Verdaremente es un lujo saber de gente como vosotras. Yo también tuve una madre así, luchando sola toda la vida por sacarme adelante, y cuando ya tenía que descansar le di seis nietos, que le inyectaron una dosis extra de vitalidad. Parecía que el trabajo Bera una vitamina para ella. Gracias a Dios las mujeres no son como nosotros, los hombres, son mucho mejores.

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