Pulpitos encebollados

El pulpo además de ser uno de los alimentos marinos favoritos en los países mediterráneos, los pulpos, como los calamares, las potas y los chocos, contienen sustancias de gran interés para la medicina y la farmacología. Los biólogos Ángel Guerra y Ángel González, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, resumen algunas de sus propiedades curativas.

Desinfectantes

La tinta de los pulpos, como la de calamares y potas, anula la actividad de las bacterias. Esta propiedad se debe a una proteína cuya naturaleza todavía se está estudiando. También sirve para combatir infecciones causadas por hongos.

Arritmias

El músculo y, sobre todo, la glándula digestiva de los cefalópodos contienen una sustancia, la taurina, que los científicos consideran «interesante» desde el punto de vista médico y farmacológico. Entre los efectos de esta proteína destaca la curación de arritmias, la prevención de la diabetes y de los desórdenes metabólicos del hígado causados por el consumo elevado de alcohol.

Antidepresivos

Algunas sustancias químicas como aminoácidos y polisacáridos, presentes en la tinta de estos animales, han demostrado tener propiedades antidepresivas.

Cerebro

Los pulpos son los invertebrados con el sistema nervioso más complejo y desarrollado. Todos sus movimientos obedecen las órdenes de distintos lóbulos cerebrales, que funcionan como el cerebro de un mamífero. Su estudio está siendo de gran interés para la comprensión de las deficiencias cerebrales.

Huesos

Con la quinina y el quitosán, dos compuestos del esqueleto de algunos cefalópodos como, por ejemplo, el calamar, se pueden fabricar huesos artificiales, lentes de contacto… Además, como aditivo alimentario, previene la acumulación de colesterol en sangre.

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Ingredientes para cuatro personas:

 

1 kg de pulpos pequeños

1 Copa de jerez seco

2 Limones

3 Cebollas

3 Dientes de ajo

Perejil

Aceite de oliva

Sal

 

Preparación

Los pulpos, limpios y lavados en abundante agua fría, se escurren bien y se colocan en una fuente. Se rocían con el zumo de los limones y se dejan macerar durante 30m minutos.

 

Mientras, en una cazuela, con un chorro de aceite se fríen las cebollas picadas muy finas. Antes de que lleguen a dorar se riegan con el jerez y se remueven. A continuación se in incorporan los pulpos y se rehoga a fuego vivo durante unos momentos. Después, se reduce el fuego y se continúa la cocción durante media hora. Si quedase muy secos puede añadirse un poco de agua caliente.

 

A media cocción se sazonan de sal. Una vez en su punto, se sirven en la misma cazuela, espolvoreados con los dientes de ajo y unas ramitas de perejil, ambos picados muy menudos.

 

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