Pedir una muerte digna y cuidados paliativos sí se ajusta a la legalidad vigente

Hoy les  ofrecemos una importante entrevista con  Ascensión Cambrón, Dra. en Filosofia del Derecho, entre otros muchos  títulos académicos que nos aclara varios puntos sobre lo qué dice la Ley acerca del derecho a una muerte digna. Tema éste que debatimos el pasado jueves con ella, en un acto que tuvo lugar en el centro de Coia con la colaboración de Lucia Calvo, colaboradora de la “Asociación DMD (Dereito a morrer dignamente)”. Y esto fue lo que nos decía Ascensión para aclarar dudas y conceptos:

Empecemos aclarando conceptos para los usuarios que no estuvieron en su charla del jueves. ¿En qué consiste y qué es esto de una muerte digna?

“Muerte digna es la que le acontece a una persona enferma que muere sin sufrimiento físico ni psíquico, en su domicilio o en un hospital, rodeada de sus familiares y/o amigos y contando con las atenciones sanitarias y espirituales necesarias de acuerdo a sus convicciones morales. Esta situación ideal puede producirse mediante dos procedimientos:

a) Cuando el paciente enfermo terminal solicita que no le apliquen recursos terapéuticos extraordinarios que le prolonguen la vida, sino sólo sedación.

b) También es muerte digna la de un paciente terminal que, informado del pronóstico de su enfermedad, solicita libre y conscientemente al médico, ayuda para morir. En este supuesto se llama eutanasia.

¿Está regulada por Ley. Es decir, es algo legal pedir una muerte digna y cuidados paliativos?

“La muerte digna en Galicia (y en la mayoría de las Comunidades Autónomas) está regulada por “A Lei 5/2015, do 26 de xullo, de dereitos e garantías da dignidade das persoas enfermas terminais (DOG, Núm. 133, xoves 16 de xullo de 2015). Por lo tanto, es absolutamente legal que una persona en esas condiciones pueda solicitar que se le aplique la sedación paliativa. Para el caso de que el paciente no pueda pronunciarse, en esos momentos difíciles, la propia Ley prevé que surta efecto el Documento de Instrucciones Previas.
En qué consisten y cuáles son esos derechos de los pacientes a una muerte digna?.

“Los pacientes terminales tienen los mismos derechos que los demás enfermos, recogidos en la Ley General de Sanidad (1986), A Lei de Saúde de Galicia (2008) y la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente. A esos derechos la Ley que comentamos reitera el derecho a la intimidad, a la información, a decidir (mediante el consentimiento informado), a un trato digno. Además, añade estos otros: a otorgar el Documento de Voluntades Anticipadas, a una habitación individual, al rechazo y retirada de una intervención terapéutica, a cuidados paliativos, al acompañamiento familiar en el proceso de morir, y al respeto de sus convicciones morales.

No es eutanasia, pero ¿dónde está la diferencia?
“La ley que comentamos no regula la eutanasia.La diferencia esencial está en que la eutanasia consiste en quitar la vida de un enfermo, a petición libre y consciente del mismo, y la “muerte digna”, que regula esta norma, obliga al personal sanitario, a petición libre y expresa del paciente, a no aplicarle medidas extraordinarias cuando no hay pronóstico de mejoría. Es decir, la ley prohíbe lo que llama “obstinación terapéutica”, o sea prolongar la vida innecesariamente.”


Otro concepto: ¿Qué es y en qué consiste el testamento vital?

“Es el documento en el que una persona mayor de edad, capaz de consentir y libre, manifiesta anticipadamente su voluntad sobre las actuaciones médicas que no desea recibir, en el caso de padecer enfermedad y poder manifestarse. El objetivo de este documento es que, en ese caso, sea respetada su voluntad si no puede hacerlo personalmente.
El documento debe tener como contenido: instrucciones y opciones acerca de los cuidados y el tratamiento de la salud de la persona otorgante, llegada la situación en que, por las circunstancias que sean, no sea capaz de expresarse personalmente. Tiene que recoger también el destino que desea dar a su cuerpo y órganos tras el fallecimiento. Asimismo el otorgante puede dejar indicado en el documento el nombre de otra persona para, llegado el caso, que haga de interlocutor con el médico que atiende al paciente.”

¿Dónde puedo hacer este tipo de documento y cuánto he de pagar por hacerlo. Todos los trámites?

“Las/os ciudadanas/os de Vigo han de entregar esta documentación en la Delegación del Registro Gallego de Instrucciones Previas. Edifico Administrativo de la Xunta de Galicia, Rúa Concepción Arenal, número 8. (Edificio Torre, 2º andar). 36201 VIGO. Teléfono: 986 817240. El registro de este documento tiene coste cero, y quien solicita su registro ha de entregar, junto a la copia de su dni, un impreso que el funcionario entrega para que la persona le escriba sus datos y otro dirigido al responsable del Registro central para que se incluya esta solicitud del paciente en su historia clínica en el RGAIP, organismo del SERGAS.”.

¿Cuáles son los deberes de los sanitarios ante la ley que contempla la muerte digna?

“De acuerdo con el artículo 10 de la Constitución Española, el personal sanitario tiene el deber de respetar los valores y creencias del paciente; proporcionar la información sobre su estado de salud; debe limitar el esfuerzo terapéutico; es decir, “debe combatir el dolor de la forma más correcta (…) a pesar de que como consecuencia accidental de ese tratamiento pueda acelerarse la muerte” (art. 18.4). El médico y el personal de enfermería tienen además el deber de respetar lo expresado en el Documento de Instrucciones Previas, “siempre que no sean contrarias a las exigencias éticas y legales”; tienen también el deber de respetar el consentimiento del paciente.”

¿Cuáles son los derechos que yo, como paciente, tengo ante una situación terminal, y que no me pueden negar en un hospital?

“A tenor de lo expresado anteriormente, la respuesta sería que no se pueden negar a combatir el dolor y el sufrimiento de esa persona y, si lo demanda, pues a una sedación paliativa”

 La objeción de conciencia de los médicos, ¿Es aplicable?¿Qué hago ante un médico objetor que no acepta mi decisión de pedir una muerte digna?

“Desde mi interpretación del contenido de esta Ley, a los profesionales sanitarios, no les cabe la posibilidad de acogerse a ese privilegio que es la “objeción de conciencia y esto en función de una premisa que aparece en la Ley citada: equipara la “limitación del esfuerzo terapéutico” con la buena práctica médica (lex artis) para esos supuestos casos. Por lo tanto, si el profesional se niega no sólo incumple la ley, sino también vulnera su código deontológico. A pesar de mi razonamiento, pudiera suceder que el facultativo se opusiese, entonces es necesario  que el familiar del paciente lo ponga en conocimiento de la autoridad del centro sanitario, para que sustituya al pseudo objetor por otro profesional competente”
Alguien puede pensar que la vida es un Derecho Natural y nadie puede intervenir para acortarla, ¿qué nos puede decir al respecto?

“Simplificando muchísimo la respuesta, si alguien piensa eso para sí, no hay ningún problema, como quien cree en los Diplodocus alados. Ahora bien, si en el ejercicio de una profesión, en una institución sanitaria, quiere actuar según sus creencias ignorando o incumpliendo sus deberes constitucionales y legales, considero que incurriría en un delito; fundamentalmente, porque en un Estado de derecho y democrático, la noción de pecado no coincide con la noción de delito. Y, por lo tanto, ese hipotético profesional lo que debería hacer, es  mirar para no incurrir en la injusticia de impedir a un ciudadano ejercer su derecho a una muerte digna, incumpliendo él con su deber correlativo que, como tal profesional, le ley le encomienda”

Si no tenemos nuestro testamento vital, ¿quién, en última instancia, puede decidir ante una situación terminal cuando no podemos decidir nosotros o algún tutor?

“En este supuesto, decidiría la familia del enfermo.”

¿La Ley obliga al médico a informar al paciente a qué conozca el tipo de enfermedad que padece?

“La Ley de Autonomía del paciente, antes citada, le atribuye al médico/a el deber de informar del resultado del diagnóstico y del pronóstico de la enfermedad de un paciente; pero también le reconoce al paciente el “derecho a no saber”, y que el profesional ha de respetar salvo que sea una enfermedad, que pueda originar “daños a terceros”; es decir, que del silencio que el enfermo exige al doctor se puedan derivar riesgos para el resto de la población.”

¿Siempre es positivo que un paciente sepa el diagnostico de su enfermedad, aunque esta sea terminal y el paciente tenga 80-90 años?¿ No sería esta información causar un dolor gratuito?

“A la primera interrogación, como no tengo formación médica, sólo le puedo responder con sentido común: “depende”, de la capacidad y de los valores morales del paciente para hacerse cargo de su situación y decidir consecuentemente. Respecto a la segunda pregunta, discrepo de su conclusión, porque conocer la verdad no ha de asustar y, mucho menos, si la información se refiere a algo tan importante como mi salud. Además hay una razón poderosa para que en la legislación se recomiende como valor destacado la veracidad respecto al enfermo. Si queremos ejercer la autonomía como muestra del respeto a la individualidad personal, necesario es esperar ser informados como personas adultas y no como “niños/as” aunque quizás a algunas personas les agrade el paternalismo sanitario”.

Muchísimas gracias y nuestras felicitaciones por su charla del pasado jueves, en el Centro Sociocomunitario de Coia. Nos sirvió para conocer de cerca lo que nos dice la Ley y vencer muchos miedos.

Texto- AG

Fotos – AG e internet

 

 

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