París o la experiencia “china” de viajar a toda velocidad y sufrir.

Como mi compañero Isidro ya les  contó,  y muy bien por cierto, su experiencia en el viaje a París, en el primer grupo del viaje, yo les narro la mía en el segundo grupo.

Nos pasó de todo.

Gracias a “Condor-Viajes” que es ahora la operadora del Racc y responsable de este viajecito de Septiembre. He podido vivir, así como mis compañeros de viajes, la impagable experiencia del agotamiento, los absurdos más absurdos, el menosprecio en el hotel “Adagio” de París, el inenarrable “hotel de carretera” frente al “cabaret”, el recibimiento a la puerta de dicho hotel  porque se nos negó la entrada a la recepción, el guía de unas horas que nos trató de sinvergüenzas aduciendo que no pagamos una consumición,  la guía local de Rennes que sólo hablaba francés aunque, se supone, que se la contrató para que explicase a un grupo de españoles, que éramos nosotros, la entrada al Museo d`Orsay sin guía porque no estaba hecha la reserva para ese día  y así algún etc. más.

Otros incidentes regalados por el azar del viaje.

Y por si lo anterior les parece poco, añadimos esos incidentes que aparecen, no siempre, en algunos viajes. Nos empapamos en Versalles mientras, con santa paciencia, esperamos más de media hora  a que los guías sacasen las entradas al palacio. Vimos los jardines con los pies bien “remojaditos”. Todas llevábamos nuestras bellas sandalias para lucir la uña pintada, mi caso, que lucia “elegante” cubierta por una abundante capa de barro y agua. Pero, ¡claro!, era “agua y lluvia en los Jardines de Versalles“, donde tuvimos una  valiente competición con los chinos, muchos ellos, por ocupar cualquier hueco, rendija o espacio que quedase dentro del palacio para ver algo. Les diré que dejamos el listón bien alto porque a nivel codazos estamos a la altura de cualquier experto chino.

Y continuaron los imprevistos, el azar, etc, que se cebó en nuestro sufrido grupo. Después vino la caída de Jesús en Tours y su codo que se hinchaba por momentos, el caos, por agotamiento, de la pierna de un compañero que le obligó a esperarnos a la puertas de San Michel. Las deserciones, por agotamiento también, de otras compañeras que se lo pensaron bien antes de “escalar” por las muchas escaleras hasta llegar a la abadía de San Michel, alguna que otra caída sin importancia, etc

Los momentos más memorables.

El paquete titánico que nos endosó Condor-Viajes (Racc), englobaba los siguientes trayectos: Castillos del Loira, Bretaña, la Normandia y París. Cuando le contamos esto a una simpática guía local, se partía el culo a reír y nos decía, “¡Vaya viajecito que les han preparado!”. Pero aún nos falataba “lo mejor” y no nos alarmamos demasiado, a pesar de ir ya pasados por agua en Versalles.

Poco a poco el cansancio fue haciendo mella en nosotros, puesto que nos vimos convertidos en chinos, con bajadas rápidas de bus y vuelta al bus. No había tiempo ni para cafés, o cualquier otro “vicio o compra” que te apeteciese. “Ahorramos todos mucho”.

Apartahoteles de  carretera frente a un cabaret. 

Después de San Michel, donde ya sufrimos los avatares del azar y el agotamiento, tuvimos que enfrentarnos al “sublime hotel de carretera” (“Dominio del Monte”) que eran apartamentos, con números bien grandes en las puertas rojas y azules, frente al cabaret de la zona. Nos recibieron como a pobres chicas que “van a trabajar” y les niegan la entrada en la recepción. Todas con nuestras maletas, en fila, a la puerta, esperando que nos dieran las llaves del “apartamento”. Y mientras, desde el tejado del cabaret de carretera, un tipo nos observaba y hablaba por un móvil. Supongo que para informar “que había llegado nueva mercancía”.

Llegados a este punto, les aseguro que optamos por la risa que tanto ayuda para salir adelante. Para nuestra desgracia tampoco había otro hotel disponible por la zona y todo el mundo estaba muy cansado. Así pues, entre risas y rabia, cada cual se fue a su apartamento. El mio tenia la puerta azul con un número bien grande, el 14, y daba directamente a la carretera. Pero todos, para que no nos olvidemos, podían ver desde sus ventanas el cercano cabaret. A los menos afortunados, algunos de puerta roja, les tocó un minúsculo apartamento, sin ventana y entre un laberinto de pasillos que daban al exterior. No se preocupen que tengo fotos para que vean “el paisaje”, vean abajo…

El hotel de París: “camas hechas sólo para unos cuantos”.

Y continuamos con esta historia de hoteles donde nos acabaron de “tocar los bemoles”. En París, que al fin llegamos, maltrechos pero ya en París porque ya saben, “París bien vale una misa y un maratón suicida que te vendió una agencia de viajes”, fuimos recibidos en el “Hotel Adagio” con camas hechas para algunos. Es decir, en el grupo, que éramos 41 supervivientes de este viaje, hubo 3-4 parejas a las que no se les preparó la cama. Y, “lo mejor”, cuando reclamamos en recepción que se hiciera dicho servicio, se morían de risa y nos decían que la cama la teníamos que hacer nosotros. Pero a dignidad y terqueza, cuando se tiene razón no nos gana nadie. Aguantamos y seguimos exigiendo que las camas las hacían “los franceses”. Y así hasta las dos de la mañana que vino Gabi,  nuestra guía.  Ella exigió lo mismo, hubo discusión en recepción, pero no había manera de que entendiesen que las camas tienen que estar preparadas para todo el grupo, “aunque sean españoles gafados”. Y al final fue la propia guía la que tuvo que casi hacerlas ella. En fin, para no repetir.

Algunos tuvimos más suerte y sí teníamos la habitación preparada e, incluso, se podía ver la Torre Eiffiel desde la ventana.

Por supuesto que nuestro grupo se quedó sin ver Caen, Blois, La Madelaine y Montmatre. Aunque a estas alturas de agotamiento, batallas y demás, ya casi ni importaba.

Quiero darle las gracias a nuestra guía,  la palentina Gabi, que intentó ir solucionando los muchos problemas que surgieron en el viaje. Y todo ello sin tener en cuenta cuando terminaba su jornada de trabajo que, a veces, llegó a las 2 ó 3 de la mañana.

Viajar para gozar, aprender y convivir:

Este fue siempre mi lema cuando emprendí un viaje y hasta el “viaje a París” se cumplía  Por desgracia, tuve que “sufrir París” y aprendí también mucho, sobre todo a ejercitar la paciencia frente a la adversidad. Así pues, y a pesar de todo, aprendí y nunca se me olvidará la “enorme huella” que me dejó París. Por supuesto que volveré pero con otros ritmos, lentos y sosegados.  Ahora ya hasta me río de los momentos absurdos que vivimos. Entre ellos, el “asesinato de una enorme araña”, que se coló en mi habitación.

La desvergonzada araña creo que venia escapada del cabaret. Fíjense en toda la ira que mostró mi compañera de habitación para salvarme de este bicho, que tanto me repele, y la complacencia y complot de Enma.

Texto y fotos : A. Garrido

 

5 comentarios en “París o la experiencia “china” de viajar a toda velocidad y sufrir.

  • el 01/10/2012 a las 10:23 pm
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    Me parece un articulo muy bien escrito y con valentía.

  • el 02/10/2012 a las 3:07 pm
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    Valentía a que fixo falta para matar a araña… Era un becho enorme, de polo menos 16 patas.

  • el 02/10/2012 a las 9:52 pm
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    Enhorabuena esta muy bien redactado y explicadas todas las incidencias y las vivencias!!!!!Pero las del primer viaje tampoco fueron mejores, con ROBO de dos carteras incluido!!!!!!Pero ya se sabe la vida del turista es muy dura,
    un saludo (volveré a París bien vale un buen P : L:V

  • el 04/10/2012 a las 1:47 am
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    Me quedé asombrada cuando me comentaron en la agencia de viajes que nadie del grupo fue por la oficina a protestarle a Benito. Y mi asombro viene porque la mayoria, en el bus y casi durante todo el viaje, juraba por sus muertos que cuando llegasen a Vigo les iban a escuchar y bien. Pero ya se sabe que a veces todo queda en el cabreo. Y eso creo que es un error, cuando un viaje sale bien, como por ejemplo el de Irlanda, hay que felicitar a los responsables, porque creo que es lo justo. Pero cuando algo es un desastre, como en este caso, también hay que decirlo para que quienes se equivocaron puedan rectificar. Porque los cabreos, comentarios y demás en el bus de poco sirven si luego no se aclaran directamente con quienes son los responsables. Pero en fin, esta es mi forma de pensar, ser muy clarita, clara y concisa cuando hay que serlo, aunque no quedes bien. Las cosas se dicen para que se puedan mejorar o, cuando menos, rectificar. El rumor sirve sólo para crear malas informaciones . Saludos. Alex

  • el 11/10/2012 a las 11:55 am
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    Enhorabuena por resumir tan bien el episodio de nuestro viaje.
    Está hecho con elegancia porque se merecían que se descifraran todos los detalles de la rabia contenida que sufrimos y que le restó encanto para que hubiera sido un viaje inolvidable, de verdadero disfrute. Saludos

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