Ocho dias y siete noches por tierras de Escocia.Sensaciones de un viaje.

escociaAmigo lector:
Coincidirás conmigo que el éxito de un viaje de placer depende mucho de las expectativas que del mismo te hayas planteado.
Si el país es Italia y pasas por Roma, a buen seguro desearás comprobar en Roma si La Plaza del  Vaticano, el Anfiteatro Romano y la Fuente de Trevi son tan espectaculares como dicen.
Si el ejemplo es Francia, querrás comprobar en Paris, la supuesta belleza de Versalles, La Torre Eiffel y Los campos Eliseo. Y como no, Los innumerables puentes sobre el Sena.
Pero cuando uno se enrola en un viaje a Escocia, la cosa,  Al menos para mí, cambia.Vamos descubriendo Escocia fascinados.
Y el cambio es que todo es expectativo. Porque si exceptuamos la paternalidad del whisky y las faldas a cuadros que en ocasiones se plantifican los nativos, poco o nada sabemos del susodicho país. Bueno, también que el tiempo pinta a malo.
Y el resultado es que al regresar, tras ocho días y siete noches, ya sabemos muchas, pero que muchas cosas de Las Tierras Altas como allí le llaman también a este bello país. Y de verdad que muchas verdaderamente sorprendentes. escocia_1
Por establecer un orden de lo genérico a lo ocasional, yo destacaría el carácter o forma de ser del escocés. Llevar por delante su evidente tirria y rencor por sus vecinos del sur los ingleses, causantes de todos sus males.
Por lo demás, el escocés que nosotros hemos conocido, se nos ha mostrado como una persona sonriente, amable, asequible, y dispuesta a colaborar en todo momento. Y tranquilos, exasperadamente tranquilos. Son capaces de mantener en el paro a varias promociones de especialistas en coronarias de todo el Reino Unido. Todo va un ritmo prefijado, y nada ni nadie va alterar esa velocidad de crucero. No te extrañe si un café tarda diez minutos en estar a tu alcance aunque seas el único cliente del local.

Un pais donde se respetan las normas.
Aparte del ritmo están las normas y los códigos. Cuestiones estas que se asumen con total normalidad. Y todo se supone que funciona, y funciona bien, incluso la honradez.
En las carreteras no apreciamos ni un solo policía. Para qué si todo el mundo respeta las normas de circulación. Por la calle sólo en contadas ocasiones. Para qué si todo ciudadano se comporta permanentemente de forma correcta. Y en las tiendas y almacenes que pateamos, ausencia total de arcos detectores de los artículos que podrían sustraer los amigos de lo ajeno. En definitiva, todo el mundo es bueno, mientras no se demuestre lo contrario. Y si todo va bien y todo el mundo cumple, para qué las medidas preventivas.

Un manto verde.
Otro aspecto que cala es el manto verde permenente de sus campos. En un árbol infinita tonalidades. Los parque y jardines que visitamos resultó un auténtico reto para los expertos en plantas. Nos llamó la atención la casi ausencia de insectos.En definitiva todo cuidado hasta el ultimo detalle. Kilómetros y kilómetros de maravillosa moqueta verde. Increible.
Algo inesperado pero lógico. Escocia en particular y el Reino Unido en general es un inmenso archipiélago. Por ello el sistema de transporte más popular son los ferrys. Comprobamos su importancia al intentar el regreso de la isla de Mull. Una pequeña contingencia nos hizo recorrer varios cientos de kilometros. Unos cementerios muy urbanos.
Otra circunstancia curiosa: Los cementerios. Sin ningún tipo de vallado y diseminados por todo el centro de la ciudad. Se diría que son “muertos que no nunca mueren”. Negar que la muerte es el fin de la vida. En la cultura de esta gente los muertos no se van nunca, Permanecen y “viven”  de alguna manera en su entorno. Siguen girando en la rueda de su universo. Siendo así ¿Para que esconderlos? Y sobre todo ¿Qué razón existe para temerlos?.

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Una ruta por etapas.
Si nos atenemos a la ruta por etapas, es inevitable mencionar que llegada y salida se realizaron por las dos grandes capitales de Escocia. Comenzamos por Glasgow, la mas grande. Todo historia y huellas de un gran esplendor. Cuna de investigadoes y ruinas de enormes factorias que en su día alimentaron de armas, locomotoras y grandes proyectos. Hoy aún les queda el hospital mas prestigioso del mundo. glasgow2
Desde Glasgow a Obán. En algún lugar de la ruta los jardines de Arduaine y Crarae. Una maravilla y un sueño para los que disfrutan de plantas y flores. Obán resultó  ser una ciudad portuaria con un atractivo moderado. En el puerto te sirven unas raciones de marisco increibles. Desde esta ciudad viaje en ferry a la isla de Mull.

Un contundente desayuno escocés

desayuno escocésMonumentales los desayunos que se atizan los nativos aprovechando el trayecto. Habichuelas, chorizo o similar, huevos, beicon. Todo un homenaje mañanero.

En esta isla se encuentra el hermoso castillo de Duart, residencia del clan McClean. Otro ferry para visitar la isla de Iona donde se encuentra la Abadía de San Columba. Un desajuste de organización apenas nos permitió apreciar este monumento. Lástima.

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Regreso accidentado a Obán por el incidente ya comentado del ferry .
De Obán a Invernesss.
La ruta entre Obán e Inverness es un homenaje forzoso a la leyenda. Por un lado el siniestro y fantasmagórico valle de Glencoe lleno de muertes y traiciones. Y por el otro, el famoso Lago Ness. Resulta evidente que tal monstruo nunca existió, si embargo creerlo es tan apasionante, que todo el mundo se niega certificarlo. Porqué ¿A quién no le agrada fotografiarse al lado de una “replica” de tan” temible ” monstruo?. Sin duda, millones de clic con el monstruo al lado. En cualquier caso el paseo por el lago resultó muy agradable.   lago-ness
Inverness, capital de las Tierras Altas.

No es, en apariencia una ciudad muy atractiva, Creo que pasamos de puntillas sobre ella, y, salvo el Castillo de Urquhart, no recuerdo emoción alguna digna de comentario.
Camino de Aberdeen, y tras una breve visita al bello Castillo de  Fort George, visitamos la Destileria de Glen Moray donde se produce uno de los whiskis mas famoso del pais. Una Instalación muy rústica donde todo se aprovecha. Me explico; La destileria compra la cebada que tras un sencillo proceso lo trnaforma en malta. Despues de la destilación primaria vende como abono los residuos de la cebada a un precio muy superior al inicial.
Lo dicho. Unos genios.
Edimburgo.
Canino de Edimburgo, dejamos atrás el deslumbrante  y majestuoso Castillo de Dunnottar, que sobre un espectacular promontorio rocoso sirvió de escondite para las famosas Joyas de la Corona.
Una breve visita a San Andrews como paraiso del golf, y admirar su catedral.   Y por fin Edimburgo. Esta sí es una capital con todas las de la ley.
Deslumbrante todos y cada uno de sus edificios. Fantástico su castillo, y no menos espectacular el moderno edificio para el Parlamento. Sobrecogedora la Cámara Obscura.
Y en el centro de la capital un paraíso. Ni más ni menos que la Royal Mile (Milla de Oro).  350px-Royal_Mile
Allí a buen seguro “perecieron” las últimas libras cambiadas e incluso se tiró de la reserva en forma de tarjeta de crédito.
Visita Panorámica  inolvidable con un cielo que cambiaba de traje cada dos horas .Cuna de grandes escritores.
Vaya donde vaya encontrará  una capital elegante, acogedora fascinante y llena de vida. En suma, un excelente viaje.

Isidro Martinez Díez

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