Nuestro gran hermano

MiguelTras 15 años de concursos de convivencia o reallity shows,  a nadie  sorprende que  con unos índices tan altos de audiencia, las amas de casa, y “lo” que no somos amas de casa, continuemos pendientes de ellos.
La simplicidad y complejidad de estos programas es un arte que tiene sus misterios a través de sus variados concursantes estereotipados: La guapa, el guapo, la chica con carácter, el “jetas” la infiel, el chulo, el iluminado (también sirve un filósofo), la chica que mira a los hombres descubriendo con prontitud su enigma, la buena y el bueno (consoladores del resto de concursantes, en el buen sentido del termino) el acomplejado,  el extraño y por último el ganador o ganadora.  Así hasta 16 personalidades enmarañadas y muy complicadas, que van a enredarse entre ellas mismas, para goce y disfrute de todos nosotros “la degenerada audiencia”
Porque los reallytis se alimentan de los conflictos y amoríos entre concursantes.  Si no existe suficiente conflicto, los grandes hermanos se encargan de mostrar con elevada dosis de bondad, que  Loli ha llamado a Carla “sopita caliente” o lo que en la calle vendría a llamarse  una ZORRA en toda regla.
Los chicos más atractivos muestran  lo único que habitualmente tienen para ofrecer: abdominales chocolateros y sus bíceps y triceps, sabiendo que las cajeras gorditas de supermercados son grandes consumidoras de estos productos televisivos y pueden llevarlos a ganar el concurso, siempre y cuando tengan una relación con alguna chica con gafas,  poco agraciada aunque muy buena persona.
Todos conocen la estrategia a seguir, pero cualquier error de cálculo, un mal gesto, una mirada furtiva a destiempo, o comerse siete macarrones más de los que te pertenecen, puede llevar al concursante a ser nominado y por lo tanto encontrarse fuera del concurso, si la audiencia votante ve el suceso, como un acto de vil glotonería.
Ser expulsado de un reallity, es una desgracia según como se mire, porque a partir de ese instante la habilidad así como  la putrefacción del repudiado, pueden generar nueva entrada de euros en sus cuentas corrientes. Eso sí, hay que insultar hábilmente desde los platós al resto de concursantes y acudir a los bolos que les van ofreciendo por las discotecas más cutres de España.
Es una vida muy ejemplar que muchos padres no dudan en desear para sus hij@s.  Las mismas madres pueden terminar atadas a unos cables para conocer a través de un “bolígrafo de la verdad” si mienten sobre pasados ocultos de sus cachorr@s.
De esa manera surgen: La asistenta, la prima, una cuñada que conoce muy bien la vida de la “concursanta” porque la invitaba a merendar todas las tardes a la salida del colegio mientras la madre decía que iba a limpiar… Y una rubia que viene a lo del bolígrafo  para contar que mientras la otra limpiaba ella también le pasaba un cepillo al marido…
-¿Es cierto que su primera esposa, se gastaba todo el dinero en las salas de juego y después compraba choped barato para las meriendas de su hija? –Preguntan en el “bolígrafo”
-Si.
-Dice la verdad.
Aplausos en los platós. A todo esto la “concursanta” sigue dentro del reallyty mientras sus progenitores airean sus enfangadas existencias.  Cinco semanas más tarde cuando ya habíamos aceptado la puesta de cuernos y posterior separación de la madre; Surge el padre que viene al “BOLÍGRAFO DE LA VERDAD”  para que se sepa su propio sufrimiento, dando a conocer que él no es el padre de la “concursanta” del Reallity, ya que cuando conoció a la que sería su esposa, la criatura tenía 19 meses.
Al salir, la pobrecilla descubre horrorizada que ya no tiene padre, pero sí dos hermanas bastardas a las que no conocía, y una madrastra rubia que vende fruta en Aranjuez.

Texto e  Imagen:  Miguel A. Méndez González

9 comentarios en “Nuestro gran hermano

  • el 11/10/2015 a las 8:54 am
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    Totalmente ajustado a la realidad. Concursos con una gran audiencia pero éticamente cuestionables.

    Felicidades por el artículo.

    Isa.

  • el 11/10/2015 a las 1:42 pm
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    Pobre alimento para el entretenimiento, valga el pareado, me ha gustado leerlo porque con humor refleja una realidad lamentable, pero eso lo que hay.

    J. C.

  • el 11/10/2015 a las 8:05 pm
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    Creo que en estos reallyty se pasan un pueblo, sobre todo por los tacos que dicen y su falta de pudor, que acompañados muchas veces de modales agresivos son una falta de respeto entre ellos y para el tele-espectador.
    Enhorabuena por este relato.
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera.

  • el 11/10/2015 a las 8:22 pm
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    pues a mi me gusta el gran hermano, me lo paso bien, y mucha gente que dice que no lo ve se lo sabe todo.
    No te olvides de la suegra Elvira.

    Estela

  • el 11/10/2015 a las 11:16 pm
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    Miguel, siento no poder dar mi opinión pues desconozco el programa. Lo vi los primeros años y me entretenía pero empezó a bajar de calidad y ya hace años que no lo veo ya que me resultaba muy ordinario.

  • el 12/10/2015 a las 6:54 pm
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    cargado de ironía pero totalmente real, y de acuerdo con Estela que muchos lo ven pero nunca lo reconocerían, La hipocresia de siempre.

    un saludo

  • el 13/10/2015 a las 11:12 am
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    Un programa de éxito con tantas limitaciones como las que Miguel ha reflejado con gran sentido del humor.

    Saludos.

  • el 13/10/2015 a las 9:12 pm
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    A mi me gusta gran hermano, pero parece que si lo decimos la gente nos mira mal.
    Me ha gustado leer lo que has escrito miguel, lo cuentas con mucho sentido del humor, pero soy una fan de ese programa.

    Atentamente.

  • el 15/10/2015 a las 12:52 pm
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    Gran Hermano, pues si como siempre con detractores y entusiastas a mi me entretiene a veces y me aburre otras
    Me he reído leyéndolo.

    Un afectuoso saludo.

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