Movimiento Slow – El arte de vivir sin prisas –

anciano-fumando.jpgOs preguntareis que es ese título tan rimbombante ¿verdad?,  pues ahora os lo cuento. Una vez que se nos acaba el verano y empezamos de nuevo con las rutinas diarias y por supuesto, con las prisas y “achuchones” cotidianos, -los trabajos, las comidas, las compras, las convivencias…etc.- me acuerdo de algo que leí recientemente en un artículo que publicó en la revista “Abaco”, la periodista Almudena Altozano y sobre el cual encontrareis abundante documentación en la “red”, pues se trata de un movimiento mundial que se está expandiendo rápidamente. Resumiéndolo un poco  os cuento a continuación de que va el tema.

slow-food.jpgCuentan que un día un caracol y una tortuga tuvieron la fatalidad de chocar. Cuando el caracol acudió malherido al hospital, el médico le preguntó: ¿Pero qué ha pasado?. Y puso cara de estupefacción cuando uno de los animales mas lentos del planeta le respondió: “No sé, sucedió todo tan rápido”

Hacer las cosas más despacio suele significar hacerlas mejor. Salud, trabajo, vida familiar, ejercicio, sexo, todo mejora cuando se prescinde de la prisa.
slow.jpgEstamos pasando de un mundo donde el grande se come al pequeño a un mundo donde los rápidos se comen a los lentos. Pero la realidad nos demuestra que correr no es la mejor manera de actuar.  Además de que las relaciones sociales y afectivas se empobrecen, cada vez hay más gente con depresiones y problemas de salud por el angustioso ritmo de vida al que nos vemos sometidos, que genera agotamiento físico y psicológico.  Proliferan enfermedades como la obesidad o el llamado síndrome de la felicidad aplazada, que consiste en la profunda angustia que experimentan las personas que no cuentan con tiempo suficiente para cumplir con todas las obligaciones diarias y que posponen cualquier experiencia gratificante a un hipotético momento futuro, que finalmente nunca se alcanza.
slowtravel.jpgPara sentirse bien con uno mismo y útil en lo que se hace, es importante disfrutar del momento que estamos viviendo y hacer  cosas que nos acerquen a nuestro proyecto de vida. Sin embargo, viviendo con tanta rapidez acabamos siendo cómplices de una especie de carrera en la que es muy fácil tener la sensación de que no llegaremos a ningún sitio ni alcanzaremos lo que deseamos.  Esta situación nos acaba creando mucha tensión, cierta angustia y, en muchas ocasiones, un estrés que no somos capaces de controlar.

No estaría nada mal que pensemos en todo esto, eso sí, no pretendo alarmar a nadie, pero lo que yo si tengo claro, es que una vez que entras en una dinámica como las “prisas”, es muy difícil “pararse”.

Saludos a todos e ir “a modiño”

Carlos Cordero

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