Mi suegra Elvira: Las meriendas con Piluca

unnamed (2)-Yo cada mañana tomo los yogures esos que anuncian por la tele, para los huesos de las viejas y no veas como me muevo…
-Pero Elvira, si son para gente mayor.
-Hay que prevenir Piluca.
-Yo soy más de las botellitas esas de “Maribel” de la “casa inútiles” para defender a las defensas humanas por dentro del organismo.
-No los tomes Piluca. Porque si te metes defensas de fuera, no te salen las tuyas.
-¿Y eso quien te lo dijo?
-El hijo de Merceditas.
-¿Merceditas?
-Si mujer, aquella chica morena que ya de joven parecía una jirafa preñada, con los dientes torcidos y un corte de pelo a lo marimacho.
-¿No sabía que Merceditas tuviera un hijo que había estudiado para médico?
-Si, para médico de los cánceres.-Pero si decían que no era muy listo.
-Nooo, el que tú dices es el mayor, el que trabaja en la Administración Pública.
-Ah, ya me parecía.
-Luego tiene otro que es periodista.
-No. Merceditas comenta que es periodista, y al parecer estuvo estudiando la carrera, pero al no poder terminarla, le compraron un kiosco y ahora vende periódicos.
-Merceditas siempre fue un poco chulita y presumida –Comenta Elvira bebiendo muy fina un sorbito de su café con leche.
-Es cierto…
-Cuando se casó con Manolo, nos hizo creer a todas, que su marido era técnico especialista de la construcción… Pensábamos que era arquitecto o “apajareador”.
-¡Ah, si, yo también lo había escuchado!
-Pues no… Albañil de los de toda la vida.
-¿Y tú como lo sabes?
-Porque un día paseaba mi Charo sencilla y natural con su minifalda y sus coletas, por debajo de un edificio en construcción, y de pronto escucha: “Nena, si fueras un banco te lo metería todo a plazo fijo”
-Ay… Por favor ¿Eso le dijeron a la chiquilla?
-Como te lo estoy contando. Ella miró para ver quien era aquel guarro y… vio a Manolo, el marido de Merceditas.
-Que cerdo asqueroso y “desgenerado” –Comenta Piluca cogiendo un buen pedazo de pizza.
Mi suegra asintió con la cabeza mientras saboreaba su propio trozo de pizza  a dos carrillos.
-Le dijo todo eso a la chiquilla porque no la reconoció –Añade Elvira- Tu ya sabes, Piluca, que mi Charo era muy mona y tenía mucho tirón de pierna y unos mofletes muy bonitos…
-Si es verdad –Responde Piluca entrecerrando los ojos.
-Fíjate si era deseada por los hombres, que cuando estuvo estudiando en Madrid, andaban detrás de ella los hijos de dos ministros y también el director de una fábrica de patatillas…
-No sabía…
-Si, luego, más tarde la muchacha se enteró que el de la fábrica estaba casado… No veas lo que sufrió. La  chiquilla se había hecho ilusiones.
-Es normal, pobre criatura.
-Cuando volvió en Semana Santa venía gordísima por la ansiedad y tanta patatilla como se había comido ¡Su padre un disgusto! La mandamos a Londres para una dieta adelgazante y al cabo de una semana regresó, ya sin barriga…
-Si, la barriga afea mucho, sobre todo, a medida que van pasando los meses…
Las dos amigas continuaron merendando en silencio, mientras contemplaban las islas Cíes desde el mirador de la cafetería.

El-libro-150x150 el aliento de cristalTexto e Imagen:  Miguel A. Méndez González

Autor: “El aliento de Cristal”

alientodecristal@gmail.com

7 comentarios sobre “Mi suegra Elvira: Las meriendas con Piluca

  • el 5 de septiembre, 2015 a las 11:26
    Permalink

    Divertida y diferente no nos cansamos de leer las aventuras de Elvira

    Adelante y muchos éxitos.

  • el 5 de septiembre, 2015 a las 13:05
    Permalink

    Cada día más entretenida.

    Saludos.

  • el 5 de septiembre, 2015 a las 13:25
    Permalink

    Mi suegra me habló de esta otra suegra y debo reconocer que he pasado un rato divertido leyéndola.
    Lo dicho, un relato muy entretenido.
    Maika.

  • el 6 de septiembre, 2015 a las 11:10
    Permalink

    Esta suegra Elvira tiene unas salidas tremendas. Siempre me saca una sonrisa.

    Ana.

  • el 6 de septiembre, 2015 a las 18:15
    Permalink

    Por falta de tiempo no puedo entrar todos los días en la Revista y ver lo que publica, pero hoy he leído lo que ha escrito y me parece muy bueno, no tiene desperdicio.
    Enhorabuena
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera.

  • el 7 de septiembre, 2015 a las 11:54
    Permalink

    Cuantas verdades pueden esconderse en un relato de humor. Lo que en ocsiones no decimos por pudor, aquí queda perfectamente reflejado.

    Saludos.

  • el 7 de septiembre, 2015 a las 13:43
    Permalink

    Bueno, bueno… No dejan títere con cabeza.
    También en la vida real hay mucha cotilla…
    Divertido, como siempre, que es lo que necesitamos: reírnos.

Comentarios cerrados.