Mi Suegra Elvira: El robot de cocina

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Elvira viene en taxi para reunirse con su amiga Piluca. Quieren asistir juntas a una reunión de robots de cocina.
-Por favor, vaya más despacio que tengo dos hijas pequeñas –Dice mi suegra Elvira inclinándose dignamente hacia atrás en el asiento.
-¿Pero usted cuantos años tiene para ser madre de dos hijas pequeñas? –Pregunta la mujer taxista con sorna.
-“Tantistantos” –Responde Elvira sin apartar la mirada de la ventanilla.
-Perdone, pero no la he entendido.
-¡¡Que yo tengo más años que la cuesta de Peniche, coño!!
La mujer taxista se ríe, mientras Elvira prepara su artillería.
-¿Usted por casualidad, no será la mujer de Mariano el que murió de un infarto?
-Si.
-Cogía su taxi muchas veces, porque yo siempre he sido mucho de taxi, y como aparcaba en la parada que está cerca de mi casa… –Dice mi suegra Elvira con cierto recogimiento.
-Desde que murió salgo a trabajar con el taxi, porque de algo hay que sobrevivir y la pensión de viuda no da para mucho –Responde la taxista parando frente a la cafetería Luces de Bohemia- Son nueve euros.
Elvira paga y se baja muy digna, para entrar en el local observando alrededor en busca de su amiga.  La localiza al fondo.
-Hola Piluca ¿Sabes quien me ha traído en taxi?
-¿Quien?
-La mujer de Mariano.
-Antes era muy guapa; según dicen, eh, porque yo no la recuerdo… fue modelo de joven y hasta salió desnuda en una revista enseñando los dos pechos.
-Pues hoy tenía unas ojeras que le llegaban a los codos…
-Como se estropean los cuerpos ¿Verdad Elvira…?
-Si yo tuviese diez años menos y me lo ofreciesen,  también saldría enseñando mi cuerpo… Así el mundo podría disfrutar de mi esplendor corporal de mujer madura.
-Elvira, he oído que pagan a las tías buenas hasta noventa mil euros… Nos arreglaría la vida.
-Pues yo por mil euros ya lo haría ¡¡Y si me apuras mucho hasta por quinientos!!
-Que golfas somos Elvira.
-Pero que bien nos lo pasamos…
Se toman su chocolate con churros antes de continuar:
-Por ahí siempre dicen que las rubias somos tontas. Pues yo no veo que seamos tan tontas.
-Las señoras rubias como nosotras, no necesitamos ser inteligentes porque estamos buenas –Responde Elvira.
-No olvides que somos rubias de tinte.
-Todas las mujeres cuando nos hacemos mayores nos volvemos rubias, Piluca… Es una ley de las peluquerías y la naturaleza.
-Y llevamos existencias ejemplares, por lo menos en nuestro caso.
-Eso es cierto, porque con la edad que tenemos no podemos llevar otras.
Las dos se ríen mientras observan a un chico sentado enfrente.
-¿No te has dado cuenta que ese chico nos está mirando? ¡¡Ay,  ahora me saluda con la mano!! –Dice mi suegra arreglándose el pelo y colocando la blusa para mostrar un poco el nacimiento de sus senos.
-Te estas convirtiendo  en una creída, por favor, Elvira…
-¿Por qué lo dices?
-Está llamando a su novia para que vea donde se sienta.
-Bueno, pues perdona –Elvira echa un vistazo al reloj- Vámonos Piluca que ya es hora de la reunión de los robots de cocina.
-Espera, que tengo que levantarme despacio porque me caí y me duele muchísimo esta pierna, mira que hinchada la tengo.
-En cuanto llegues a casa ponle hielo que es muy bueno para bajar la inflamación.
-Ahora no tengo hielo en casa, desde que el médico me quitó los cubatas y el vermouth –Responde Piluca.
-Pues haz como yo, y saca del congelador una bolsa de judías del Mercadona…
-Ay mira, no lo había pensado. Esta noche cuando llegue me pongo encima una bolsa de kilo de guisantes del Froiz, porque judías no tengo ¿Tú crees que me irá igual de bien?
-Para el apaño es lo mismo… Aunque la judía tiene otra prestancia en los enfriamientos antiinflamatorios –Responde Elvira muy segura de si misma, mientras coge del brazo a su amiga Piluca, para ayudarla.
Salen a la calle en busca de taxi.
-Piluca, yo lo que peor llevo en la vida es madrugar. Hoy me costó muchísimo levantarme para lo de los robots de cocina.
-A mí siempre me gustó, porque a quien madruga Dios le ayuda.
-Pues yo no madrugo para que Dios ayude a otras mas necesitadas.
-Es que tú, Elvira,  siempre has sido muy generosa y buena mujer.
-Generosa, mirada para los demás, culta, organizada y muy buena persona, dentro de mi propia personalidad –Elvira levanta la mano– ¡¡Taxiiiiiiiii!!. Corre, coño, que casi nos lo quita esa vieja del bastón…
-Elvira. No puedo correr más que me duele la pierna.
-Anda nos ha tocado otra vez la taxista viuda de Mariano.
-Tenías razón, que estropeada está… Por favor.

Texto e Imagen:  Miguel A. Méndez González

10 comentarios sobre “Mi Suegra Elvira: El robot de cocina

  • el 15 de noviembre, 2015 a las 8:39
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    La señora Elvira ha tenido una buena idea con lo de las judías para bajar la inflamación. Me rio con ella y es verdad que las mujeres al hacerse mayores se ponen de rubias .

    Estela.

  • el 15 de noviembre, 2015 a las 13:30
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    Esta suegra es un descubrimiento.

    Loli.

  • el 16 de noviembre, 2015 a las 10:06
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    muy ocurrente esta suegra, una mujer muy aventurera y llena de vitalidad.

    Saludos.

  • el 16 de noviembre, 2015 a las 23:55
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    Esta suegra, no se le pierde una.
    Venga, a seguir con ese buen humor.

  • el 17 de noviembre, 2015 a las 10:11
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    .Una buena idea si no tienes hielo usar las judias y los guisantes congelados. Me parto y me troncho.

    Marina.

  • el 17 de noviembre, 2015 a las 11:15
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    La suegra Elvira sigue divirtiéndonos con sus ocurrencia. Tiene una gran aliada en Piluca su mejor amiga.

    Saludos.

  • el 17 de noviembre, 2015 a las 12:55
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    Después de reírnos, podemos utilizar los consejos de la suegra Elvira. Mira, puede presumir de que está siendo de gran utilidad. OKEY.

  • el 17 de noviembre, 2015 a las 19:09
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    me ha dado una idea cuando tenga una contusión y no haya hielo en la nevera pues usaré las judías de Mercadona.

    muy divertido.

  • el 18 de noviembre, 2015 a las 17:30
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    Nunca me cansaré de agradecer vuestro comentarios. Gracias también por entrar en mi blog. Espero seguir avanzando para que disfrutéis con esta suegra, tan particular.

    Miguel.

  • el 23 de noviembre, 2015 a las 11:20
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    Muy buenas ideas las de los guisantes o las judias, para bajar las inflamaciones de las rodillas, supongo que también serviran las gambas congeladas, la coliflor o el brócoli.
    Imaginación portentosa. Felicidades.

Comentarios cerrados.