Mi experiencia del viaje a Rumania

Me encantó el artículo de Alejandra en el que describe fenomenal la experiencia vivida en este hermoso país, para que tengáis una visión más completa yo lo enfocaré bajo otra perspectiva.

Me llevé una grata sorpresa y me alegro muchísimo de haber hecho este viaje. Tenía un concepto erróneo y no me llamaba la atención, pero gente conocida me decía que merecía la pena y me animaron y no me arrepiento en absoluto, aún estoy en una nube recordando tanta maravilla de paisajes, ciudades medievales, monumentos y monasterios con sus preciosos frescos al aire libre y en el interior.

Estoy haciendo un diario completado con una guía para el recuerdo y clasificando las fotos.

Tengo una amiga que vivió en la Embajada de Bucarest durante 5 años y constantemente me decía que fuera a visitarla y pasar el tiempo que quisiese allá. Rosa que así se llama pudo ver la transformación del país y por ella quedaba a vivir allí pero por razones familiares tuvo que regresar a España con pena.

Con respeto al Itinerario me gustó, vimos muchas cosas, Desde mi punto de vista fue bastante relajado en cuestión de horarios, no había que madrugar como es habitual en los viajes de Coia. Pero en mi opinión la vida del turista es muy sacrificada y cuando voy por ahí me gusta aprovechar el tiempo al máximo para ver por eso madrugaba y trasnochaba para conocer en todo su esplendor la zona, lo hacía andando que es la mejor forma de contemplar todo ya que en una panorámica del bus te haces una idea general y de la otra forma te empapas de las costumbres, hablas con la gente, haces tus fotos, contemplas en 1ª persona todo mejor.

Quería comentar que en algunos sitios como la zona de los monasterio tuvimos poco tiempo para admirar semejante maravilla y también el regreso hacia Bucarest tuvimos muchas horas de bus, en mi opinión se debería hacer las paradas haciendo coincidir con ciudades que se nombraron en el itinerario y verlas rápidamente. Me supo a poco.

Sobre los Hoteles ya comentó Alejandra no voy ya entrar en detalle, sólo comentar que la mayoría con mucho encanto, piscina y Spa.

Me encantó la Guía, muy buena profesional, pendiente de todo, muy competente. Nos hizo un viaje muy ameno con sus explicaciones, sugerencias y nos puso en el bus canciones típicas del país. El chófer también muy profesional salvo que el bus debería tenerlo en mejores condiciones higiénicas por ejemplo yo iba atrás, no pude quitar fotos porque los cristales de la suciedad me lo impedía.

Me llamó la atención el ritual ortodoxo que difiere en varias cosas con el católico, desde luego viven mucho su religión y su fe. Quiero mencionar la comunión de ellos me pareció muy curiosa: Se ponen en fila, el sacerdote le pone la mirra en la frente, en la parte externa de las manos y luego le besan el anillo. A continuación besan las imágenes más veneradas por ellos cubiertas por un cristal y terminan haciendo un recorrido completo por otras zonas de la iglesia. La liturgia es larga de horas. Permanecen de rodillas o de pie según el momento haciendo genuflexiones constantemente. Dos del grupo hicieron el ritual completo, yo no me atreví.

Otra curiosidad es que tienen distintas zonas para poner las velas según si quieres pedir por un vivo o un difunto.

Con respeto a la zona de los Monasterios me supo a poco, necesitaba más tiempo para contemplar semejante maravilla. La finalidad de los frescos tanto interiores como exteriores son escenas de la biblia en pinturas ya que en aquellos tiempos la mayoría de la gente era analfabeta. Son verdaderas obras de arte y cada uno con unos colores predominantes de fondo. Visitamos sólo 4 y de monjas, me quedó pena no poder ver más y alguno de monjes para comparar.

Estuvimos en las zonas de esquí más importantes del país pero el tiempo lluvioso y con niebla nos impidió contemplar las maravillosas vistas. En Sibiu me llamó la atención los tejados de las casas con las ventanas en forma de ojos, además de la iglesia ortodoxa que se asemeja a la de Santa Sofía de Estambul y la ciudad iluminada parecía un cuento de hadas.

También estuvimos cenando en la casa dónde nació Drácula y en el hotel de 5 estrellas una auténtica preciosidad cada habitación con una decoración distinta.

Finalmente Bucarest, la capital me fascinó, el último día tuvimos libre hasta las 12 del mediodía, madrugué y nos fuimos un grupito a recorrer la ciudad durante 4 horas estuvimos caminando y haciéndonos fotos en las zonas más emblemáticas.

 

fotos: internet y paco

Silvia(farmaceutica)

 

 

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