Mi amiga “C”

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Existe quien confunde sinceridad con mala educación –Dice mi amiga C, durante una de nuestras charlas, al calor de un buen café.
-Mi madre me parió con un látigo en la lengua –Contestó- No soy responsable.
-Si lo eres de aprender a dominar ese látigo, y sobre todo a usarlo.
Habitualmente nos movemos por un mundo de corrección, en el que no tienen cabida ciertos comentarios y comportamientos que pueden interpretarse de otro modo.  Ser auténticos no siempre supone algo destacable. En ocasiones la diplomacia ha salvado estados, incluso razas y pueblos.  Pero quien como yo, tal vez equivocadamente, siempre anteponga la verdad a cualquier otra consideración, se verá enfrentado a un farsante mundo que domina en mayoría.
Intento ser correcto, moderado en mis formas y maneras; consiguiendo en ocasiones hacer con la lengua, un estupendo cinturón.
-Con frecuencia no estamos preparados para asumir la verdad, ni siquiera para enfrentarnos a ella, por eso existe el mundo de la diplomacia –Dice mi amiga C.
-¿Es mejor un mundo de mentira? –Pregunto con cierto tonillo impaciente.
-No hace falta mentir –Me responde- Se puede ser auténtico sin dar a conocer toda la verdad.
-Es una forma de mentir –Insisto.
-No. Es una manera de convivir. Nadie quiere conocer toda la realidad, ni siquiera la mayoría están preparados para enfrentarse a ella.
-Pero entonces, pretendes decir que… ¿La verdad se encuentra en la mentira?
-Miguel, no seas retorcido. No es eso lo que he querido decir.
-Pues no lo entiendo.
-Si lo entiendes –Respondió mi amiga- Muchas veces no decir lo que piensas forma parte de un comportamiento social que todos agradecemos y esperamos. Eso no significa que debas decir lo contrario a lo que piensas.
-¿Y como debo contestar?
-En ocasiones no es necesario ni siquiera hacerlo. Por ejemplo, casi nadie espera respuestas ni consejos cuando nos hace partícipes de sus problemas.
-¿Convertirse en un  mueble? –Pregunto.
-No. Solo es preciso ofrecer un bálsamo. Palabras cálidas de apoyo, sin entrar en valoraciones, que generalmente ni se piden y se aceptan mal.
-El arte del disimulo.
-Sabes que no es eso a lo que me refiero –Dice mi amiga.
-Yo siempre quiero, y necesito saber la verdad –Insisto tortuoso.
-No, Miguel. Existen verdades que nadie deseamos escuchar.
Llegados a este punto, quizá era el momento de hacer un ejercicio de humildad.  Tengo muy pocos amigos, y aquellos a los que considero como tales, son escasos, sensibles, inteligentes, curiosos, notables y con una rara cualidad: La de aguantarme. Un amigo no es aquel que  dice lo que te gustaría oír, sino lo que es imprescindible que escuches. Si su comportamiento no es ese, desde luego no puedes llamarle AMIGO.
Confío que amiga especial, lo será siempre, porque tiene todas las cualidades para serlo, y ninguno de mis odiosos defectos.
Ser verosímil y estar construidos de fallos, aristas, ambigüedades y vacilación, hacen que resultemos cercanos, siendo fácil  para los demás, empatizar con ese otro yo, que pocos mostramos y frecuentemente tratamos de ocultar, sin entender que precisamente eso es, lo que de nosotros ofrece mayor verdad.

Texto e Imagen:  Miguel A. Méndez González

 

8 comentarios sobre “Mi amiga “C”

  • el 27 de diciembre, 2015 a las 11:02
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    Los verdaderos amigos escasean y muchos tienen amigos que no lo son,porque cuando los pones a prueba, no la superan
    Sinceridad confianza y lealtad son valores fundamentales en una relación de amistad.

  • el 27 de diciembre, 2015 a las 12:50
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    La amistad es una de las relaciones más satisfactorias, encontrar un buen amigo es difícil pero cuando lo encuentras y sabes mantenerlo tienes un tesoro.

    R.

  • el 27 de diciembre, 2015 a las 13:52
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    Creo que lo primero es identificar al verdadero amigo porque con él se puede hablar claramente. Con los demás pienso que se debe actuar según el momento y las circunstancias porque, si para contestar debo mentir, me callo.

  • el 27 de diciembre, 2015 a las 20:01
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    Que importante es tener buenos amigos porque hacen que la vida sea sencilla y sobre todo fácil.
    En una ocasión escuché que nadie tiene más de cinco amigos verdaderos, yo solo tengo tres.
    Saludos. Ana,

  • el 27 de diciembre, 2015 a las 22:24
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    Mi favorita es la Elviriña pero me gustan los comentarios que mandas sobre otros temas.
    Feliz año nuevo.
    Estela.

  • el 28 de diciembre, 2015 a las 10:56
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    Amigos tan necesarios, pero complicado encontrar auténticos en los que poder confiar sin que te traicionen. Como bien dice Ana, sobran los dedos de una mano para contarlos.
    Feliz año a todos.
    Ester.

  • el 29 de diciembre, 2015 a las 19:28
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    Amigos sinceros, queridos, buscados, amados. Dificil encontrarlos y grandioso conservarlos.

    FELICES FIESTAS

  • el 31 de diciembre, 2015 a las 19:41
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    A mi me pasa lo mismo Miguel, me gusta la gente directa y clara sabes siempre a que atenerte con ella
    hay mucho hipócrita suelto que van de megaguays y te la clavan cuando menos lo piensas. Es imposible llevarse bien con todo el mundo, excepto que seas un imbécil.o un paga fantas.
    me gustan mucho tus artículos.
    Marga.

Comentarios cerrados.