Mamá te espero

Mamá, te espero y quiero que la encuentres y te reúnas conmigo enseguida.

Para eso la dejo en la bolsa de las pinzas, seguro que ahí papá no la ve.

Porque no quiero que lo sepa.

Como no cree en ellos, piensa que son una invención mía, una locura, pero tu sabes que es verdad.

Que me escuchan siempre, incluso cuando pienso.

Ellos me oyen, todo el tiempo, a todas horas, en todas partes, dentro y fuera de casa.

En el desván los tiene guardados en un mueble con puertas cerradas con llave.Mamá te espero

Claro que es una llave sencilla y he logrado hacer una copia.

Por eso pretenden que estoy loco, loco yo, que tontería.

Que importa, yo sé que no y tú también.

Solo debo librarme de ellos.

Tienes que ayudarme, ayudarme si, porque sé que confías en mí, para poder entrar.

Sabes que lo que digo es verdad, la verdad, toda la verdad, si.

Por eso me gusta ir a la aldea, porque allí no pueden oírme, ellos no van nunca.

Entonces duermo, porque allí tiene guardados sus tesoros.

Que son cuentos, muchos cuentos, montones y montones de cuentos.

Puedo hablar con los tíos y contigo, aunque no hablo mucho sino poco.

Pero puedo andar, ir a todas partes.

Muy viejos, con las hojas amarillas, polvorientos y con manchas de humedad, huelen mal.

Mamá te esperoPuedo echarme al suelo, sobre la hierba y ver a las hormigas.

Me gusta mucho verlas, es muy divertido, van cargadas, siempre llevan cosas, corren, y corren.

Pongo el dedo delante y se suben, así que les quito algunas hojas y las llevo fuera, las guardo en el bolsillo.

En la calle, las tiro en alguna papelera, poco a poco.

Las siento pero no hacen daño, solo cosquillas que no me lastiman.

Ellas no pueden oírme, corren de un lado para otro, nunca están quietas.

De aquí para allá, vuelven y se van otra vez, entran por un agujerito y desaparecen.

Sin que él se entere voy vaciando el contenido de los cuentos y así se quedan vacíos, sin historias dentro.

Entonces está cada vez más silencioso.

Pero otras salen al momento.

Es un continuo ir y venir.

Corren y corren, bajo el sol.

Me gustar mirar el sol.

Cuando lo hago mucho tiempo veo colores, colores brillantes, muchos colores, que no hacen ruido.

Todo se pone a dar vueltas, y parece que me pueda caer hacia abajo, pero no, me agarro bien y no me caigo.

También oigo a las palomas, la vaca, las ovejas y los perros, cuando hacen mucho ruido.

Porque nada de lo que allí se cuenta es verdad, son fantasías, cosas malas para la cabeza.

Me levanto y me voy, paseo o corro, como las hormigas, pero sin nada a la espalda.

Después de correr mucho, puedo beber agua fría del pozo, y me gusta, me resbala dentro y fuera.

Me gritan que no la beba porque está fría, pero la bebo.

Quieren engañarme.

Después los que las leen no creen las cosas que son verdad y eso no es bueno.

Siempre quieren engañarme.

Me dicen que me llevan de paseo, y me llevan a la consulta del siquiatra, porque creen que estoy loco.

Pero mi hermano nunca viene a verme, el más mentiroso de todos, solo porque es mayor.

El dice que me quiere, pero no es verdad, se fue, me dejó solo, nunca viene, no me habla, ni me hace caso, ya no se acuerda de mi.

Mis amigos tampoco, ninguno viene, nadie, estoy solo, solo con ellos, que lo quieren saber todo, lo que pienso también, y por eso no lo hago, escribo y así no pueden oírme.

Y un día lo conseguiré, un día verás.

Mamá te espero, para que vengas conmigo, a un sitio que no nos van a escuchar, te espero en el puente, antes de las Mamá te esperodiez, para que veamos juntos el tren.

Me gustaría hacer eso que no quieres que te diga, ¿por qué no quieres que lo haga? Estoy seguro de que si lo hago nunca más podrán oírme, ven, por favor, mamá, ven antes de las diez.

Se volvió con el papel en la mano, apretado entre las yemas de sus dedos, miró a un lado y al otro, luego dio un grito agudo y echó a correr.

Se detuvo. El corazón se le salía y apretó el pecho con fuerza con las dos manos, paralizada, como si no supiera a donde ir, los ojos brillantes, con las lágrimas a punto de brotar.

Todo se aquietó un instante, como si el mundo dejase de girar, como si el silencio lo invadiera todo y el tiempo se escapara de su cauce natural para hacer de un momento algo interminable, hasta alcanzar el vacío.

Entonces irrumpió el tren como un estampido, arrollando el silencio mientras reptaba poderoso, aplastado sobre los raíles, hasta desaparecer en unos segundos bajo el puente.

Mamá te esperoSe oyó un grito estéril y afilado, como un estampido sin eco.

Corrió por el descampado.

Cuando llegó al borde no se atrevió a mirar.Mamá te espero

Pero lo hizo.

Vio a dos ancianas, con los ojos desorbitados y las manos en la boca, que parecían sufrir un ataque de histeria.

Las lágrimas se le secaron y las entrañas. El dolor le ardía como un trozo de hierro fundido en la garganta. No pudo llorar.

Pasaba un minuto de las diez.

 

Texto: Jesús Muñiz

Mamá te espero

2 comentarios sobre “Mamá te espero

  • el 18 de noviembre, 2019 a las 16:46
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    Que buen relato ,una historia emotiva y triste..gracias!!

    Respuesta
  • el 18 de noviembre, 2019 a las 18:19
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    Cada semana la historia me arrastra un poco más hacia el deseado e imprevisible final

    Respuesta

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