Magia y aventura en Matarraña.

Magia y aventura en Matarraña, un doble calificativo para un viaje hacia un pequeño espacio de la España vaciada.

Con la magia del amanecer del lunes 22 de Abril, se inicia la aventura del viaje a la comarca del Matarraña, bajo el mando de Alejandra, que ha encandilado a los asiduos a sus talleres del viajero.

Primero nos espera un largo viaje de autobús hasta Morella. Claro que con la ilusión de todos los comienzos, las fatigas se llevan con sonrisas y el buen humor de Alejandra que además de comunicarnos pormenores del viaje, afloja nuestra barriga con las andanzas de su señora madre.

Así pues, en tan divertida compañía, la hora de llenar la panza no se retrasa en el restaurante “Hotel Ciudad de Burgos”: judías con jamón, merluza rebozada con cebolla y natillas.

Magia y aventura en el Matarraña, comida
Una buena comida en el Hotel Ciudad de Burgos

Después, entre abre y cierra ojo de siesta, el paisaje, desde la ventanilla, nos va mostrando las diferentes caras de todas las provincias que cruzamos. La caravana a la entrada y salida de Zaragoza, nos permite contemplar con calma las montañas planas de piedra cortadas en vertical. Llueve menudo.

Al final del día llegamos a Morella. El autobús nos deja fuera de la muralla, y una furgoneta se lleva nuestras maletas al hotel. Tras un breve paseo llegamos al hotel Rey Don Jaime.

Sin más pasamos directamente al comedor para tomar un caldito de jamón y pollo con profiteroles, carne guisada y una pera.

El lecho nos acoge con ternura para proporcionar el merecido descanso.

Y así trascurre el día primero.

Pasa la noche y llega el día segundo, martes.

Tras el desayuno, energizados con el zumo natural de naranja, salimos a callejear por la ciudad, siguiendo a Rebeca, nuestra guía.

Ella nos pinta el lugar con pinceladas de expresivo trazo, desde el marco histórico de las luchas medievales por su conquista, como bien testimonia el imponente castillo en lo más alto, rematando la imagen que personaliza el enclave con gran belleza, hasta el conjunto de templos religiosos, donde destaca con luz propia la iglesia de Santa María la Mayor. Impresiona la gran escalera que da acceso al coro, toda esculpida con relieves.

La subida por las callejuelas, bajo los soportales nos hace sentir la vida que palpita en el lugar. Subimos hasta el castillo, desde donde se contempla hasta donde el ojo puede alcanzar.

Desde luego, la caminada ha sido gustosa y atractiva, muy completa, apenas queda tiempo para emprender el camino de regreso al hotel para el almuerzo.

Al buscar en Internet los diferentes espacios visitados de Morella, iglesias, castillo, museo, a través de las fotos y los textos se revive la experiencia hermosa y gratificante que se resume con el “yo estuve allí”.

Ahora hay que recuperar fuerzas en la mesa con la ensalada, potaje de lentejas, habichuelas y garbanzos, chuletas de cordero con patatas, pimientos y pudin.

Aún queda tiempo para una siesta breve.

Luego, el autobús nos lleva a Calaceite, municipio de la comarca del Matarraña, en la provincia de Teruel.

Aquí pasamos de una comunidad a otra, como quien va de una habitación a otra en una casa de campo.

Magia y aventura en el Matarraña. portal capilla
El grupo en los originales “portal-capilla” que hay por todo el pueblo

Nuestro guía, enjuto, sin grasas y un tono festivo en la voz y en la mirada, nos habla con entusiasmo de la historia, del aceite, del casco urbano, la Plaza Mayor, el Templo Parroquial, las capillas portales…

Y como no, de la gastronomía basada en los productos de la tierra, donde destaca el aceite.

Al terminar la visita nos cae un chaparrón, disculpa para ir al baño y tomar un café.

A continuación el bus nos acerca a Cretas.

Aquí destaca la Plaza Mayor, además de la historia que deja su huella en las casas de piedra, los portales y los antiguos molinos de aceite.

Ya es tiempo de regresar y llegar a tiempo para la cena: ensalada, pescado y sandía.

Transcurre la noche y llega el día tercero, miércoles.

Tras el desayuno el bus nos lleva a Alcañiz.

Ahora nos encontramos con un conjunto urbano de cierta envergadura, ya que aquí conviven unas 17.000 almas.

Lo primero es visitar el castillo que Alfonso II donó a la orden de Calatrava.

Y luego para aligerar peso líquido, Alejandra nos propone “mear en la catedral”. Así es, el templo cuenta con un minúsculo servicio, hacia el cual se organiza la consiguiente cola femenina. Desde luego, la Iglesia atiende todas nuestras necesidades.

Lleva un buen rato recorrer el inmenso templo vestigio de glorías pasadas.

De seguido, al salir del templo, nos guían hacia un subterráneo que conduce a “las neveras”. Allí conservaban el hielo para usos domésticos y clínicos. Una experiencia sorprendente.

Casi sin darnos cuenta alcanzamos el momento de darle gusto a la panza: milhojas de verduras con rulo de cabra, secreto ibérico con patatas panaderas y pudin casero con nata.

Por la tarde, en el bus a Maella, cuyo nombre tiene origen en una leyenda.

Para comenzar la visita vamos al museo del escultor Pablo Gargallo, uno de esos genios que hacen grande lo pequeño.

Más tarde, desde las ruinas del castillo contemplamos el valle de melocotoneros y almendros y por fin, el rio Matarraña.

De regreso al hotel, Alejandra nos ameniza el viaje con sus andanzas tomelloseras.

Trascurre otra noche y amanece el cuarto día, jueves.

Tras el desayuno en bus a Beceite. Llueve.

En Beceite nos trasladan al Parrisal, a 7 km. en furgonetas y todoterreno.

El Parrissal es un parque natural en las estribaciones de los Montes del Sistema Ibérico, donde nace el río Matarraña. Empieza a llover. La caminata a pie transcurre a la orilla del río, muchas veces por un entarimado de madera sujeto a la roca. Una  buena caminata disfrutando de la naturaleza, con cuidado de no resbalar.

La experiencia está llena de magia y encanto, con su pizca de aventura. Es el punto álgido de la excursión, o como se diría en términos ciclistas, la etapa reina, aunque en este caso caminamos al pie de la montaña. El río acompaña todo el recorrido con sus mil reflejos, su transparencia, su transcurrir tranquilo y sosegado por los innumerables meandros entre las paredes que alternan el verde y la roca desnuda.

Si fuésemos capaces de aprender la lección humilde y hermosa del rio Matarraña, el mundo sería un lugar más hermoso y pacífico.

Cada una de sus cualidades es una lección magistral: transparencia, frescura, limpieza, calma, silencio, vitalidad, buscando sin descanso su destino, para alimentar humildemente el río grande.

En Beceite disfrutamos de una breve visita guiada, donde destacan las capillas altas entre los edificios y la iglesia decorada en naranja y blanco.

Almorzamos en Valderrobres. Ensalada con jamón y queso, milanesas de cabrito con patatas y crema catalana.

Después visitamos la localidad, capital de la comarca del Matarraña.

Disfrutamos de la exposición de esculturas metálicas con poemas al pie de cada una de ellas y pinturas de Álvaro Pradera.

Luego un apacible paseo por el pueblo hasta las ruinas del castillo. Visita a la iglesia con un rosetón triangular. Y luego la Fresneda, declarada conjunto histórico artístico, balcones en forja y la iglesia desde donde se contemplan vastos campos de frutales.

Se termina el jueves, como todos los días, en la cama y amanece el día quinto, viernes.

Con las maletas a bordo nos vamos a Quinto. Claro, el día quinto, nos vamos a Quinto. Aquí el número cinco tiene su misterio y su magia.

En este pueblo de origen romano vivenciamos una experiencia espeluznante, visitando el museo de las Momias.

Comprendo que la explicación científica de la guía, es interesante, aunque la presencia de los cuerpos de personas fallecidas hace más de un siglo, expuestas a la curiosidad turística, me produce desasosiego y escalofríos.

Tras un rato de asfalto, llegamos a nuestra ciudad de destino: Tudela. Donde tiene lugar el almuerzo: Arroz caldoso con queso, brocheta de solomillo con patatas y fresas con nata.

En la tarde hay visita informal a la ciudad.

Vemos la catedral por fuera y el museo por dentro.

Y el callejear por la ciudad es agradable, porque está en plena fiesta de las verduras, por ello los escaparates de los comercios se engalanan con esculturas hechas con vegetales.

También hay tiempo para una cervecita en la plaza y luego la degustación de espárragos con huevo escalfado.

En el palco, el grupo de música, ensaya y algunas, con el corazón contento y empujadas por los recuerdos, se marcan un rock en la plaza. Hay un video que lo atestigua. Los viejos rockeros nunca mueren.

Luego regreso al hotel, cena y descanso.

Pasa otra noche y amanece el día sexto, sábado.

Y con las maletas a bordo, el bus emprende el largo camino al hogar.

Aunque todavía nos quedan sorpresas agradables por el camino.

La primera en Becerril de campos. Hacemos visita guiada a Centro Cultural San Pedro Cultural, donde se ha realizado con gran respeto y acierto una transformación, manteniendo el estado de ruina del templo, para admirar un mágico cielo estrellado y el Péndulo de Foucoult, demostrando el movimiento de nuestro planeta.

Magia y aventura en el Matarraña. Centro Cultural San Pedro
Centro Cultural San Pedro donde se ve el cielo

De camino hacia el restaurante, nos recreamos en el Ayuntamiento, antiguo edificio que funcionó como escuela y en donde pueden leerse en su hermosa fachada frases y refranes muy del gusto de la época, algunos de los cuales se podrían aprovechar todavía hoy.

Y llegamos al almuerzo en el restaurante “tres culturas” donde nos ofrecen sopa de ajo, morro, salpicón y lechazo con ensalada. para endulzar, natillas.

Con la panza llena y el corazón repleto de buenos recuerdos, continuamos plácidamente el viaje hacia Vigo. Con tiempo todavía para degustar en las horas tranquilas a bordo del bus, las andanzas de doña Alejandra del Tomelloso.

Magia y aventura en el Matarraña. final
El final del viaje con una buena comida y mejor compañía

Cuando me dijeron del viaje a la comarca del Matarraña, me quedé pensando que nunca había oído tal nombre, ahora se queda para siempre conmigo como un recuerdo entrañable. En esta parte de nuestra tierra vaciada, habrá poca gente, es verdad, pero muchos tesoros de ayer y de hoy que merece la pena descubrir.

 

Textos: Jesús Muñíz González

Fotos:

Jesús

4 comentarios sobre “Magia y aventura en Matarraña.

  • el 23 de mayo, 2019 a las 13:07
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    muy bien desxrito el viaje.
    lo ke echo de menos es el nombre de nuestro enjuto pero maravilloso guia de calaceite y demas…ONOFRE

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  • el 23 de mayo, 2019 a las 13:12
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    Me ha gustado mucho el relato que has hecho de nuestro viaje a Matarraña.

    Respuesta
  • el 26 de mayo, 2019 a las 11:25
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    Te felicito Jesús por esta crónica tan literaria, pero hay una cosa con la que no estoy de acuerdo contigo. Para mí, y mucha gente del grupo, el museo de las momias es interesante y pienso que necesario. Sobre todo porque la explicación fue impecable. Aprendimos mucho de aspectos científicos de la muerte y la modificación, aunque sea un poco macabro. Y esas momias datan del siglo XVIII. Recuerda lo que suponen las momias egipcias, y estas no sufrieron una modificación natural, como era este caso del museo que vimos. También quiero felicitar y destacar a todo el equipo de trabajadores del hotel Jaime I de Morella , los restaurantes y resto de hoteles, porque nos trataron muy bien y su trabajo fue impecable. Nuestro agradecimiento y felicitaciones a todos. Gracias. Alex

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  • el 27 de mayo, 2019 a las 16:39
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    Jesús felicidades por el relato!.
    Que agradable leer que el viaje que preparamos con tanto cariño os deje tan buenos recuerdos.

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