Los fuegos del Apostol

santiago_de_compostela1.jpgOtro año más, en la Plaza del Obradoiro, volvieron a quemarse Kilos y kilos de pólvora en honor del Apóstol. Para los nacidos en Santiago el día 25 de julio es “el día del Apóstol” así a secas. En otros lugares es Santiaguíño de arriba o de abajo. Nosotros sabemos que sólo puede ser un apóstol, Santiago. Todos los años, cuando era pequeña, nos llevaban a ver,” sufrir”, los dichosos fueguitos. Era un espectáculo, y la verdad no había otras diversiones para la gente pobre, los ricos, los veían desde el Hostal de los Reyes Católicos, vestidos con sus mejores galas.
santiago-de-compostela3.jpgEn toda la plaza ponían unas ruedas con pólvora que luego iban encendiendo, para pavor de la gente y un sufrimiento terrible para nosotros-as los niños-as. No podéis imaginároslo; ver que a tu lado una rueda se movía desaforadamente, imparable, y echaba chispas y hacía un ruido con explosiones increíbles, sólo se puede saber si lo vives . No una sino varias veces tenían que asistir a alguien por quemaduras. Y ahí no quedaba la cosa, empezaban luego con la quema de la fachada mudéjar, que colocaban delante de la Fachada del Obradoiro, no hacía tanto ruido como las ruedas porque nos quedaba más lejos , y ya , por último, para acabar de matarnos, la gran 1fuego.jpgtraca final, que la prendían delante de las rejas de la Catedral y aunque quisieras huir a cualquier parte no podías, una, porque era tal la multitud que tenías la sensación de que ya no saldrías más de ese lugar y otra la mano de tu madre o hermana te agarraba como una tenaza infernal. El “primer milagro que hacía el Apóstol era que saliéramos con vida de la dichosa placita”. Y para más INRI venían los consabidos familiares gorrones a “ pasar las fiestas” y, claro , había que acompañarlos a ver los fuegos de marras y los niñas, éramos dos pequeñas, no podían quedar solas, y vuelta a empezar . Un último comentario, mi madre estaba a punto de dar a luz de mi personita y se marcho de “ fueguitos”, se vino antes de acabar las horrendas explosiones y poco después nací yo.
Con lo bien que me encontraba dentro de la barriguita de mi madre y por culpa de ese horrible espectáculo salí asustadísima.
Dejé de ir al horrendo lugar lleno de pólvora a los quince años.
fuegos2.jpgCuando nacieron mis hijos, mi marido y yo los llevamos, pobres niños, tuvimos que salir rápidamente de la plaza y nos fuimos a “La Herradura” y desde allí los disfrutaron.
Ésta es mi experiencia, si alguien ha vivido algo parecido ¡ por favor que lo cuente!.
Ángeles

 

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