Los chicos malos ya no se llevan

Huelen a peligro, sudan testosterona y adrenalina, son misteriosos, engreídos (muy engreídos) y rebeldes. Así son los chicos malos. Se exhiben (comprando la ropa siete tallas mas pequeña) intentando convertirse en nuestro reto personal. No obstante desde hace algun tiempo somos muchas las que ni nos molestamos en girar la cabeza para admirar su culo prieto. Directamente los ignoramos o escapamos de sus “encantos”.
Atrás queda el modelo inculcado por años de princesas disney en las que sentíamos que nuestra vida sólo se vería completa con un apuesto príncipe capaz de retarse en duelo con el peor de los dragones, el ogro o el rey malvado. No, nosotras ya no necesitamos llevar a nuestra izquierda un hombre que nos defienda, uno al que teman todos porque es un chico malote.

..los chicos malos no crean parejas felices, rozan el analfabetismo emocional…

No queremos un chico que se pase el día en el gimnasio, admirando su cuerpo, sacando músculo frente al espejo entre selfie y selfie (porque de nada vale si los demás no lo ven) y que luego salga a la calle a matar como un Miura. Hace tiempo que no queremos un Antonio como el de la película “Te doy mis ojos” (interpretado magistralmente por Luís Tosar), pese a que no hay mes que no veamos como una o varias mujeres son asesinadas a manos de su pareja tras años de maltrato (rara vez son asesinadas en la primera paliza). Tampoco queremos un Hache (interpretado por Mario Casas) de la película “Tres metros sobre el cielo”, no, sabemos que un chico malo primero va a por el que te mira porque no tiene porque mirarte, y cuando el que te mira es más grande que él irá por ti, porque a alguien tiene que darle sí o sí.

Hemos pasado de querer que nos protejan a desear que nos acompañen. Apostamos por una relación igualitaria no piramidal, no queremos ser propiedad de nadie, no queremos, no necesitamos estar bajo el ala de ningún gallito, no buscamos un chico que complete nuestras carencias porque no las tenemos, vivimos perfectamente sin pareja (si hasta podemos abrir un cuenta bancaria sin necesidad de que nos la firme papà o el familiar masculino mas cercano).
A un hombre le pedimos compromiso, el chico malote no te creas que se va a comprometer, no, el siempre va a estar y no estar, como si pensasen que no somos los suficiente para ellos, como si pensasen que a la vuelta de la esquina puede haber una mejor que “le quede bien en la foto, que haga juego con él”
La idea de que para conseguir el amor de un tío tenemos que poner en peligro nuestra integridad física y psíquica esta pasada de moda, ¿realmente estaríamos dispuestas a convertirnos en un vampiro por el amor de un hombre? pues no. A la mínima de cambio que nos diga que tiene ganas de mordernos el cuello y chupar nuestra sangre…piernas para que os quiero como dicen en mi pueblo.

El amor saludable se practica con aquellos hombres que se implican en cuidar el vinculo.

Nos hemos dado cuenta que los chicos malos no crean parejas felices, rozan el analfabetismo emocional, son incapaces de proporcionar y recibir un cuidado mutuo. El amor saludable se practica con aquellos hombres que se implican en cuidar el vínculo. No basta con hacerlo de forma anecdótica o en pequeñas dosis o el día de los enamorados. El cuidado es una responsabilidad y debe realizarse de forma equitativa. No nos conformamos con la consideración de que como mujeres deben tratarnos de forma igualitaria. Es necesario que asuman su parcela de cuidado en la relación y así evitar desequilibrios. Suena fácil, pero no te confundas: el amor saludable es todavía una batalla por ganar en esta sociedad.

Colaboración de Fiona Blanco (Usuaria de este Centro)

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