Llegó el momento de abandonar el Albergue

Llegó el momento de abandonar el Albergue Don Bosco. Por la mañana, temprano vinieron Andira y Madhur para llevarme a su casa.

Hubo lágrimas en las despedidas. Todos los niños me abrazaban como si fuera su amigo de toda la vida.

Cuando me despedí de Ayra y Dobrogost les aseguré que volvería a visitarlos. No quería perder el contacto con mis nuevos amigos.

A ellos les debía la vida.

Mientras íbamos en el auto hacia la casa de Indira y Madhur, no hablamos. Discretamente el matrimonio me dejó con mis emociones.

─ Hemos llegado.

Dijo Indira alegremente. Estaban delante de una hermosa casa.

─ ¿Aquí vivís vosotros? ¡Qué hermosa!

─ Es una vivienda provisional Anand. Yo estoy aquí trabajando por dos años. Mi empresa corre con los gastos. Ahora también es tu casa, al menos por unos días, antes de reemprender tu viaje.

A continuación, me enseñaron mi habitación. Luego nos reunimos en el salón.

Había llegado el momento de explicarme como proseguiría mi viajecccc. Disponía de un móvil donde estaba marcada mi próximo destino, con tres alternativas cubriendo cualquier incidente.

Lo más importante es que me hablaron de mis padres.

Mi padre se llamaba Peter Landford, un científico que investigaba para un importante laboratorio británico sobre los virus.

Mi madre, Clara, lo ayudaba en sus investigaciones. Se conocieron en Londres.

Fue un amor a primera vista. Mi padre habló a sus jefes de Clara y ellos aceptaron hacerle una entrevista. Después de conocerla y valorar sus conocimientos aceptaron que fuera ayudante, pero tenían que casarse. Un matrimonio era un buen camuflaje, porque algunas investigaciones necesitaban de cierta discreción.

El resultado de cada avance se comunicaba a la central. Pero mis padres, previsores, enviaban una copa a otro lugar del que solo ellos tenían conocimiento.

Se alojaron en distintos lugares del mundo. Hasta que llegaron a Binjiang.

En esta ciudad china permanecieron 14 meses. Desde este lugar enviaron muy abundante información.

Después se dirigieron a Burhanpur. Ahí naci yo y mis padres murieron por causas desconocidas.

En el transcurso de mi viaje sabría más cosas sobre ellos y sobre mi. Esto era como un puzzle, donde cada pieza era insustituible para obtener un resultado completo.

Sugiero una buena disculpa por mi estilo literario. Aunque se bien el idioma, explicarme por escrito no es muy perfecto ni satisfactorio.

Ahora se que la investigación de mis padres era importante y está relacionada con mi viaje.

El recorrido que tengo que hacer sería mi escuela. Y esto lo estaba experimentando en mi primera gran escala.

Indira y Madhur estuvieron muy amables conmigo. Me sugirieron que en los días que necesitaba para un total restablecimiento, los aprovechara conociendo la ciudad y prepararme para proseguir mi viaje.

Ellos me proporcionaron un taxi que me acompañaría siempre cuando ellos no pudieran acompañarme.

Llegó el momento de abandonar el AlbergueMe presentaron al conductor del taxi, que sería al mismo tiempo un buen guía en la ciudad.

Se llamaba Inder y resultó un compañero estupendo en mis excursiones por las calles de la ciudad.

Mis anfitriones me proveyeron de nuevas tarjetas de crédito. Por la mañana me acompañaron para hacer mis compras.

Necesitaba una nueva mochila y reponer todo cuanto había perdido.

Después de las compras, antes del almuerzo, visitamos la Catedral del Santo Nombre, situada en el mismo distrito donde me alojaba, Colaba, al sur de la Ciudad.

Allí dentro del templo neogótico, disfruté de unos momentos de paz, en los que pude sentir el consuelo de mi fe en Jesús.

Me di cuenta de mi pequeñez, y que si no contaba con la ayuda de Nuestro Señor no podría superar las dificultades.

Cuando salí del templo mi ánimo estaba fortalecido. Indira y Madhur me llevaron a un restaurante y de pronto sentí que estaba hambriento.

Fuimos al Koyla Ethnic Cuisine, un lugar magnífico en una azotea. La comida resultó excelente y sobre todo en tan buena compañía.

Madhur me comunicó que en dos semanas tendría que salir para Bangalore.

Desgraciadamente tendría que volver a utilizar el autobús como medio de transporte. Serían unas 17 horas de viaje más o menos.

La verdad es que no me importaba ir en autobús. Me encantaba ver el paisaje de camino y si me acompañaba la suerte es posible que mi compañero de viaje fuese tan agradable como Tathagata.

Recordé con cariño al budista cuya compañía hizo tan agradable el viaje des Burhanpur.

Por la tarde, Indira y Madhur tenían un trabajo pendiente y me dejaron en compañía de Inder.

El chófer me preguntó si alguna vez había ido al cine. Ante mi negativa me ofreció que viéramos una película y luego podríamos ir a Marina drive y pasear por Chowpatty Beach.

La película, Salaam Bombay, trataba de niños de la calle y enseguida me vino al recuerdo el Albergue de Don Bosco.

Los espectadores se emocionaban igual que en un acontecimiento deportivo, gritando, amenando al mano y dándole palabras al bueno. Fue una experiencia única.

Después Inder me llevó a Marina drive, y paseamos por la playa. El agua estaba muy sucia. Nadie se bañaba.

Disfrutamos de un bello atardecer tomando un masala chai. Regresamos justo a tiempo para la cena.

Madhur me dijo que al día siguiente iríamos a Las Grutas de Elefanta.

Y con ese pensamiento me quedé dormido.

 

Llegó el momento de abandonar el AlbergueJesús Muñiz González

2 comentarios en “Llegó el momento de abandonar el Albergue

  • el 28/04/2021 a las 1:11 pm
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    Hola. Buenas tardes Jesús, gracias por los cuentos bonitos que escribes. Sólo así me obligo a leer un poco.

  • el 01/05/2021 a las 9:55 am
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    Como siempre un muy bonito cuento!! felicidades

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