Un hombre, su caballo y su perro.

clouds-1532866_640Después de leer el artículo de Gloria sobre el maltrato a los animales; me vino a la memoria un relato sobre el amor a nuestras mascotas. Estamos en verano, y no hay año en que no nos adviertan de que no las abandonemos. Este es el  relato, se presta a muchas interpretaciones, que cada lector saque la que considere más conveniente…

Un hombre, su caballo y su perro.

Un hombre, su caballo y su perro transitaban por una carretera, cuando tuvieron un accidente. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta de que los tres habían muerto, (a veces lleva tiempo que los muertos se den cuenta de su nueva condición).

cowboy-1130695_960_720La caminata era muy larga, cuesta arriba; el sol era muy fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban agua desesperadamente. En una curva avistaron un portón magnífico, todo de mármol, que conducía a una plaza revestida con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua fresca y cristalina.

El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada.

– Buenos días, dijo el caminante.

– Buenos días, respondió el hombre.

– ¿Qué lugar es éste tan bonito?, preguntó el caminante.

– Esto es el cielo, respondió el hombre.

– ¡Qué bien ¡ Llegamos al cielo. Tenemos mucha sed, dijo el caminante.

– Usted puede entrar a beber agua a voluntad, dijo el guardián indicándole la fuente.

– Mi caballo y mi perro también tienen sed.

– Lo lamento. Aquí no se permite la entrada a animales.

El hombre se sintió muy decepcionado porque estaba muy sediento. Pero no fue capaz de beber dejando a sus amigos con sed. Así que prosiguieron su camino.

horse-316907_960_720Después de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un viejo portón semiabierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles a ambos lados que hacían sombra. A la sombra de uno de los árboles, un hombre estaba recostado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Parecía que dormía…

– Buenos días, dijo el caminante.

– Buenos días, respondió el hombre.

– Tenemos mucha sed.

– Hay una fuente en aquellas piedras, dijo el hombre indicando el lugar. Pueden beber a voluntad.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y saciaron su sed.

– Muchas gracias, dijo el caminante al salir.

– Pueden volver cuando quieran, respondió el hombre.

– A propósito, ¿cuál es el nombre de este lugar?

– Cielo, respondió el hombre.

– ¿Cielo? ¡Pero si el guardia del portón de mármol me dijo que allí era el cielo!

– Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.

El caminante quedó perplejo.

– Entonces esa información falsa debe causar grandes confusiones

– De ninguna manera. En realidad nos hacen un gran favor, porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.

El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras (Refranero).

Texto: Esther

Un comentario en “Un hombre, su caballo y su perro.

  • el 29/07/2016 a las 3:15 pm
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    Precioso cuento que nos habla de la fidelidad, Ester.
    Gloria.

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