"Las Mascotas"

En este artículo me gustaría tratar un tema que todos los años se repite, despues de los Reyes.

Los niños piden a sus padres de regalo por Papá Noel o por Reyes, una mascota. “Generalmente casi siempre son perros”. En un principio todo es muy bonito, se promete cuidarlos, limpiarlos bajarlos a la calle y pasearlos siempre. Pero la realidad es otra muy diferente.

Cuando traemos un cachorrito a casa, moja las alfombras, muerde las zapatillas, los muebles, araña las puertas etc. Pero todo nos hace gracia, es pequeñito y a toda la familia les encanta la nueva mascota.

Los crios quieren que vayamos a buscarlos al cole con el perro, o al parque, sus juegos se centran con el nuevo juguete. Quieren dormir con el, y se pelean para llevarlo a una cama u otra. Todo es perfecto, el perro es el que queriamos y tiene pedriguí.

Van pasando los meses y el precioso cachorrito empieza a crecer, ya nos estorba por casa. Ahora deja pelos, ladra, es un coñazo porque hay que bajarlo. Atrás quedan las promesas “yo lo bajo todos los dias” pero unos dicen que no tienen tiempo, otros que ya lo bajaron ayer y hoy ya no le toca. Asi comienza una lucha que el único culpable es el precioso cachorrito que ya dejó de serlo.

Los comentarios son “no debimos traer un perro” cuando vamos a casa de los abuelos no lo podemos llevar, ahora vienen las vacaciones y que hacemos con el dichoso perro. Que pena…ya es un estorbo, el pobre animalito inocente de todo.

Hay que ser muy responsables cuando se trae una mascota a casa, sea la que sea. No es un muñeco de peluche que al cansarnos de él lo tiramos, o lo llevo al trastero. El perro al llegar a nuestro hogar ya no es un perro cualquiera es “nuestro perro” no hay otro igual.

Fijate como nos mira, con que pasión adora a los niños. Los defiende con su vida si es necesario, y los proteje. Si lo dejamos en el coche, que no se acerque nadie porque parece un tigre aunque sea una miseria de chucho. Pero sabe que ese coche es nuestro y suyo, se hace protector de todo lo que tenemos.

Nos dán los buenos dias al despertarnos, al llegar a casa son los que mas se alegran de vernos, nunca se quejan. Solo esperan una simple caricia, una palabra cariñosa. Si estamos tristes, ellos estan ahí dándonos todo el cariño sin pedir nada a cambio.

Los que tenemos un perro como yo, sabemos la sensación tan relajante y hermosa cuando acariciamos a nuestras mascotas.

Son nuestros amigos que nunca nos tricionarian ni nos abandonarian. ¿Y por qué nosotros lo hacemos, sin escrúpulos, sin corazón? Se me parte el alma y me llena de frustración cuando voy por la carretera y veo a perros y gatos abandonados, perdidos, desorientados, con los ojos tristes, siendo futura carne de atropello.
Durante toda mi vida siempre he tenido un perro, y creo que ya no podría vivir sin tener uno a mi lado. El que vive conmigo ahora se llama Lucas, hace tres años que lo adopté cuando tan solo tenia un mes, lo cogí antes de que lo llevaran a la perrera, y desde entonces se ha convertido en mi amigo fiel e inseparable. Conoce todos mis movimientos, conoce mi tono de voz… sabe cuando estoy enfadada y cuando estoy contenta, cuando me mira con esos ojillos me derrito y saca lo mejor de mi, saca la ternura que llevo dentro… no lo cambiaria por nada, le debo muchos momentos de compañía e innumerables sonrisas.

Desde aquí deciros, que como bien sabéis tanto en Vigo como en otras localidades de Galicia, están las protectoras de animales (perreras) saturadas de perros y gatos que están deseando ser adoptados, encontrar una familia que los quiera y comenzar una nueva vida, por eso os recomiendo que si estáis pensando en adoptar una mascota, lo hagáis en las perreras…una vez que estéis allí y los miréis a los ojos…creerme, ya no sabréis cual escoger.

ISABEL

Un comentario en “"Las Mascotas"

  • el 30/01/2012 a las 2:31 pm
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    Mi hijo y yo tenemos dos peculiares tortugas que duermen como benditas durante todo el invierno. Y durante el verano les gusta pasear por la casa y esconderse en el rincón más difícil de localizar. Emiten sonidos curiosos y estiran el cuello para vernos de cerca. Son divertidas y silenciosas. Los gatos son mi pasión pero no dispongo de un lugar adecuado para ellos. Pero en el pueblo sí que tenemos tres y me asombran con su inteligencia y astucia. Me gusta tu artículo. Saludos. Alex

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