“Las chicas de oro”

chicasde oroSiempre que escribo un pequeño artículo, o hago algún comentario para una publicación, intento ser objetivo. La imparcialidad y por supuesto la veracidad son algo prioritario.  Pero hoy me vais a permitir que aparque a un lado esa  objetividad y me deje llevar por algunos de los recuerdos más deliciosos que tengo, de esa vieja y querida tele…

La primera vez que vi las “Chicas de Oro”, fue de manera casual. No me gustan las series americanas, ya sabéis: las de humor clónico y risas enlatadas, que en ocasiones resultan tan cargantes como un saco de monedas. Pero una tarde a última hora, esperando en casa de mí madre a que terminara de arreglarse, encendí la tele y aparecieron ELLAS perfectamente vestidas, compuestas y atropellándose con  puyas que me hicieron sonreír desde el primer instante.
A los diez minutos me habían atrapado, y  pedí a mi madre que aguardase hasta que terminaron. Al regresar a casa esa misma noche, consulté la hora y el día que emitían aquella serie, y comencé a grabarla, conservando hasta hoy algunos episodios en las viejas cintas VHS que todos añoramos.
Yo entonces tendría sobre veinticinco años, pero el visionado de aquellos episodios de mujeres que podrían ser mi madre, e incluso la malévola Sofía, mi propia abuela; me reportaban la mayor felicidad que recuerdo viendo televisión.
Eran ingenuas, tramposas, glotonas, contradictorias; seducían a los hombres, y especulaban engañando con una carga de inocencia y honestidad que jamás encontré en otra serie. A medida que avanzaban los capítulos me cautivó su prodigioso genio creativo. Todavía recuerdo escenas completas de conversaciones entre ellas, y cuando alguna tarde de lluvia decido visionarlas nuevamente, me hacen disfrutar tanto, como la primera vez.
Han fallecido todas excepto, Betty White que cumplió el pasado 17 de enero, 93 años. Sé que os parecerá absurdo, y así lo reconozco. Pero me invade una nostalgia enorme, al saber que jamás volveré a ver un nuevo episodio de aquellas adorables: The Golden Girls.

 https://youtu.be/irAKqqFhj8c

Hasta siempre chicas, jamás os olvidaré…

El-libro-150x150 el aliento de cristalTexto:  Miguel A. Méndez González

Autor: “El aliento de Cristal”

alientodecristal@gmail.com

7 comentarios sobre ““Las chicas de oro”

  • el 4 de julio, 2015 a las 9:10
    Permalink

    Que buena serie, a mi también me gustaba muchísimo. Gracias por haber puesto el enlace para recordarlas.

    M. Jesús.

  • el 4 de julio, 2015 a las 10:05
    Permalink

    Que risas las chicas de Oro. Muy bien traídos esos recuerdos, a mi también me gustaban aunque las entendí mejor ya de mayor.

    Gracias por traerlas de nuevo al recuerdo.

  • el 4 de julio, 2015 a las 10:26
    Permalink

    Yo las vi también de mayor y aunque habian pasado muchos años eran divertidisimas. Esta muy bien el enlace para verlas en youtube.
    A ver cuando sale la suegra Elvira. Es una vieja muy simpática.

  • el 4 de julio, 2015 a las 16:41
    Permalink

    Hoy sería una buena tarde para recordar las Chicas de Oro. Era una serie estupenda con la que todos reímos. Leí que durante el tiempo que se emitió en USA se llevó un montón de premios.
    Gracias por recordarla y dejar el enlace.

  • el 5 de julio, 2015 a las 19:00
    Permalink

    Que buenos recuerdos, los que guardamos en la memoria de esas chicas doradas. Gracias Miguel por devolverlas por unos instantes a estos tiempos convulsos donde tanta falta hace el humor.

    Saludos.

  • el 5 de julio, 2015 a las 19:33
    Permalink

    Yo también he visto algunos capítulos . “Las chicas de oro ” me parecieron ingeniosas,simpáticas y muy adelantadas para aquel tiempo.
    Reciba un afectuoso saludo
    Atentamente
    Guadalupe Aguilera

  • el 6 de julio, 2015 a las 22:56
    Permalink

    Me uno a todos los comentarios.
    En vez de ocupar los espacios televisivos con tanto rollo político que nos vamos a
    doctorar, deberían hacer series como ésta, que se olvida uno de los problemas y se pasa un buen rato que falta hace.
    Gracias Miguel

Comentarios cerrados.