La vida sin sal no es sosa

La vida sin sal no es sosa. Eso es algo que descubrí después de varios años comiendo sin sal.

Algunos me decían:

“no se como puedes comer sin sal. ¡Qué insípido!”

Y ponían cara de una centolla farol.

Tengo que reconocer que al principio echaba de menos unos granitos de sal en las patatas.

Hacía fiesta ante una loncha de jamón.

Con el paso del tiempo me di cuenta que la redución de sal mejoraba mi sentido del gusto.

Empecé a percibir las sales naturales de las verduras, de la carne, del pescado.

Fui descubriendo innumerables sabores desconocidos.

Ahora ya no soporto la sal.

Reflexionando sobre esto me di cuenta de que lo mismo ocurre con la vida.

Cuando tengo todos los sentidos alerta en el momento que vivo, un torrente de sensaciones me invade.

Cada día está lleno de encantos ocultos.

Las horas se suceden encadenando los momentos maravillosos que le dan sabor a la vida.

El reto diario es descubrirlos.

La vida sin sal no es sosa, pues aumenta la calidad de vida.

 

La vida sin sal no es sosaJesús Muñiz González

2 comentarios en “La vida sin sal no es sosa

  • el 18/08/2021 a las 12:54 pm
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    Buenos días la comida es buena con un sabor yo me gusta la comida bien baja de sal pero que tenga un poquito

  • el 19/08/2021 a las 3:47 pm
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    La vida hay que vivirla lo mejor que se pueda.. con poco, o mucha sal,depende cada uno

Los comentarios están cerrados.

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