La soledad en los mayores.

Galicia es una de las comunidades de España con más esperanza de vida, 86,3 en las mujeres y 80,2 en los hombres.

Nuestros usuarios mayores tienen una vida muy activa, y al igual que la mayoría de los españoles, prefieren vivir en sus propias casas frente a ir a vivir con sus hijos, u optar por una residencia. Esto da lugar a un crecimiento en el número de hogares habitados por una sola persona mayor.
En un tanto por ciento muy elevado, los usuarios de este centro son mujeres, y ellas son más longevas que los hombres. Es fácil, deducir que muchas de las mujeres que asisten a nuestras actividades viven solas.
La soledad no siempre tiene porque ser desagradable, depende de la valoración subjetiva que tenga la persona. No todos los que viven solos se sienten solos.
La soledad social es producto, en muchas ocasiones, de la pérdida de aquellos con los que se compartía la vida. A más edad, más probabilidades ir perdiendo las personas allegadas.

La soledad se percibe entonces como algo negativo, dado que en estas ocasiones no es una elección personal, sino una circunstancia producto de la propia vida.

“Y es que durar mucho es lo que tiene: otros se van antes y te quedas solo”

La prensa informa que en la última semana, han muerto en Galicia cinco mayores solos en sus hogares. Todos tenemos un cierto miedo a morir en estas circunstancias.
Es entonces, cuando pensamos que en el Centro Social compartimos actividades con personas octogenarias llenas de ganas de vivir.

Algunas de ellas asisten a las actividades sin crear vínculos, igual se inscribieron pensando en ello, pero no es tan fácil como parece; hay clases en las que la dinámica no favorece en intercambio de información, también muchas personas, con la edad se vuelven más retraídas.

En ocasiones, sabemos muy poco de esas personas, con las que compartimos algunas horas a la semana. Podrían dejar de asistir  y no sabemos que pasó con ellas. En alguna ocasión los monitores nos informan de alguna que no viene por enfermedad; en otras simplemente pensamos que se iría con un hijo, o, estará de viaje. En el peor de los casos podemos pensar “Y si le sucedió algo grave y ni tansiquiera lo sabemos”.

A través de la prensa, nos hemos enterado esta semana, de una iniciativa del Centro de Salud de Vite de Santiago de Compostela, con la que se intenta dar respuesta a esa soledad no deseada. En ocasiones las acciones más sencillas son las más útiles.
La iniciativa Te acompaño, que ha puesto en marcha este Centro de Salud intenta «facilitar conexiones sociales fuertes y significativas, así como alianzas para diluir la sensación de aislamiento y soledad», explica la trabajadora social Isabel Redondo
Se realiza la selección de personas mayores, a quienes se facilitarán padrinos o madrinas para que les acompañen, y así ayudarles a superar situaciones de soledad no deseada.

¿Como podemos tratar de evitar la soledad no deseada, de algunos de nuestros compañeros?  Seguro que los hay si vemos las estadísticas. Puede ser una tarea de la dirección detectar ese tipo de personas. Desde aquí proponemos un objetivo para este proximo curso.
Lo segundo sería saber, cuántos de nosotros estamos dispuestos a hacer nuevas amistades, con un objetivo que seguramente nos hará sentirnos mejor.

Un simple Whatsapp todas las mañanas, tomar un café antes o después de clase, llamar de vez en cuando, y así cada uno irá dando según su disposición y la necesidad del otro, no se trata de voluntariado, se trata de facilitar la creación de vínculos nuevos a aquellos que más lo necesitan.

La idea me parece muy buena. ¿A que esperamos para ponerla en marcha?

Carmen C. Blanco

Un comentario sobre “La soledad en los mayores.

  • el 15 de agosto, 2019 a las 16:52
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    A idea paréceme ben. Contactar periodicamente coa persoa pode ser organizada por un grupo e facelo alternativamente por teléfono. A voz transmite o estado de ánimo tanto do receptor/ra como do emisor/sa

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