“La primera vez que conocí la isla de Ons”

Tenemos la suerte en Galicia de tener una bellísima naturaleza admirada en todo el mundo, como el Parque Nacional de las Islas Atlánticas, aunque ahora me voy a referir a la Isla de Ons, con motivo de la próxima excursión que vamos a realizar el próximo día 14 de Junio, los usuarios del Centrosociocomunitario de Coia-Vigo.

Esto que voy a relatar ocurrió hace unos 12 años y para practicar una de mis aficiones favoritas como es la pesca. Nos juntamos una sociedad de Villagarcia y el Grupo de Empresa de Citröen y alquilamos un barco de los que trabajan en las bateas. Al principio éramos muy pocos y nos resultaba un poco caro puesto que teníamos que pagar lo mismo fuéramos 20 que 30, pero los aficionados se apuntaban y debimos de llegar a unos 50.
Salíamos desde Bueu, por la mañana tempranito con nuestro equipo un poco pesado pues la mayoría íbamos a pescar lubina y sargo, con cañas de 5 metros y plomos de 180 a 200 gr., que había que llevar unos cuantos pues es fácil perderlos, además de bocadillos, cervecitas, etc.
Todo estaba preparado, el dueño del restaurante Acuña iba a propósito a la isla para prepararnos la comida. También iba un señor con su tractor para trasladarnos por la isla y nos llevaba a los lugares de pesca.

Foto del famoso “Buraco do Inferno, donde los más osados bajaban a pescar.

Cuando hay oleaje motiva que el pescado arrime a la costa, pues tiene más comida por lo que desprenden las olas en las rocas. Ya dice el refrán “Gaivotas na terra no mar merda “
Para la pesca y, conozco prácticamente toda la costa hasta Finisterre, era el mejor sitio, raro era el pescador que se iba de vacío, además de buenas posturas había pescado pues éramos pocos los pescadores que íbamos y los pocos habitantes que residían todo el año en la isla se dedicaban más al pulpo y al percebe.
No se me olvidará nunca un día que salimos de Bueu hacía Ons, que había marejada y estábamos indecisos si ir o no, algunos se quedaron en tierra, pero el patrón del barco tenía mucho interés en ganarse el día y fuimos pocos los atrevidos que subimos a bordo. Nada más salir del puerto vimos la cosa muy negra, le pedíamos al patrón que diera la vuelta cosa que a él no le interesaba, puede parecer exagerado lo que digo, pero hubo olas que nos pasaron por encima, el patrón que no daba la vuelta y los pocos que íbamos nos agarrábamos a la grúa, al cestón de hierro con el que suben las cuerdas de los mejillones y muy asustados.
Al final el dichoso patrón no fue capaz de atracar, el oleaje se lo impedía, no quiero pensar de haberlo conseguido como hubiera sido el regreso, pero en caso de que alguien hubiera caído al mar el recate hubiera sido imposible.
Al llegar a Bueu el patrón de barco nos quería cobrar por la travesía, a lo que nosotros le dijimos: no pescamos, estamos todos mareados y aún encima nos quieres cobrar…
Este deporte tiene sus peligros de hecho dos compañeros fallecieron, Queimadelos y Celso Cerviño, este último era sobrino del recién fallecido Obispo de esta Diócesis. A los que mando un especial recuerdo. Y todos los años vemos en la pesca varios casos.
Esto es una pequeña experiencia del mundo de la pesca de costa.
Félix

Un comentario en ““La primera vez que conocí la isla de Ons”

  • el 13/06/2012 a las 12:29 am
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    Gracias Félix por tu relato. Reconozco que me he quedado totalmente asustada para el próximo jueves. Como haga mal tiempo, te aseguro que yo también me agarro al “cestillo”. Por cierto, ¿qué es el cestillo y dónde está?. Bueno, como ves “soy una experta marinera”. Lo que sí me voy a fijar bien es dónde quedan los flotadores y la “biodramina”. Un saludo. Alex

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