La mente y el cuerpo el jardín, la conciencia y la voluntad el jardinero

desarrolloDesde que nacemos va entrando en nuestro jardín, a través de la mente y el cuerpo todo tipo de semillas que van a terminar por germinar en nuestro interior y dependiendo de lo que crezca va formando nuestra personalidad. Es importantísimo el comportamiento y la vigilancia que los educadores pueden ejercer en esta tierna edad ya que lo que se planta es absorbido por la mente inconsciente de estos pequeños para marcarlos para siempre. La sociedad en la que vivimos cada vez más competitiva y agresiva, no favorece la formación de seres humanos equilibrados.
En el colegio entran en contacto con otros niños y dependiendo de los hogares de donde procedan forman el nivel cultural del centro. Los niños pueden ser verdaderamente crueles entre ellos y las mayores vejaciones, rencores y odios provienen de esta fase, donde la mente todavía inconsciente y sin preparación no sabe como defenderse del lenguaje tan ofensivo, soez y desagradable, que como magia negra va a manchar las mentes de estos niños y destruirlos para siempre.
Poco a poco va despertando la conciencia y es a partir de los 10 años que se debería empezar a explicar quienes somos y que relación se espera de nosotros para con los demás seres humanos. Desarrollar y explicar métodos de protección para que aprendan a no ser reaccionarios. Que entiendan que nada es personal. Cada uno va vertiendo el veneno mental que en ese momento le agobia, con ánimo de envenenar la mente de otro, sintiéndose satisfecho cuando lo consigue. Es aquí donde debemos ser cuidadosos e inteligentes poniendo la otra mejilla, esa es la clave. Si tratan de ofenderte de palabra solo tienes que responder que tú siempre hablas bien de él. Si alguien te dice que vas mal vestido, respóndele que siempre le ves a él elegante o cuando alguien te llame tonto, pregúntale como lo sabe y verás que pronto se dará cuenta que ha dicho una tontería. Todos estos escudos nos ayudarán a comprender que todos estamos un poco locos, hablando estupideces inconscientemente y no utilizando el lenguaje de una forma correcta. Las opiniones que los demás tengan de nosotros no son realmente importantes, lo importante es lo que nosotros pensamos de nosotros mismos. Si tú no eres aquello que la gente piensa de ti, ¿qué te importa? Es su error, su equivocación. El que sabe quien es no precisa ningún iluminado que se lo diga. A medida que nos vamos haciendo conscientes, la conciencia a visa al jardinero, que es la voluntad y lo despierta diciendo: ¿No te parece que en nuestro jardín han florecido ciertos hábitos que amenazan con asfixiar nuestro cuerpo?¿Por qué no te pones a trabajar y comienzas a limpiar el jardín? La conciencia sabe muy bien qué elementos amenazan el jardín: el tabaco, el alcohol, las drogas, el juego, la ira, la envidia, la avaricia y otras muchos vicios, malas acciones y desarreglos emocionales a los que nos hemos habituado y a los que la conciencia le es fácil reconocer.
Ceneme

A %d blogueros les gusta esto: