La medicina privada

Últimamente he tenido un ejemplo de cómo funcionará la medicina privada si los españoles tenemos la desgracia de no defender la sanidad pública que actualmente disfrutamos. A principios de Noviembre me empecé a encontrar mal con catarro y mucosidad en las vías respiratorias. Había cogido la gripe. El médico me recetó Pretox lecisteína, no consiguiendo mejorar, al contrario la mucosidad fue bajando y se situó en los bronquios como ya me ha ocurrido otras veces. Tuve que volver al médico y me recetó un antibiótico y el Pretox que debería ser suficiente, pero no lo fue, mi dolor en el pecho continuó con una tos seca y una sensación de mucosidad en la garganta que me hacía irritarla constantemente. Como tenía vacaciones pagadas para Tenerife y Lanzarote, el 25 de Enero marché pensando que el buen tiempo y el Flumil Forte me ayudarían a recuperar.

Desgraciadamente no fue así. El tiempo que tuvimos fue horroroso toda la semana, lluvia y más frío que aquí en Vigo. Me puse peor y tuve que consultar al médico que venía al hotel. Me dijo que efectivamente tenía el pulmón izquierdo congestionado y necesitaba antibiótico. Le dije que me recetara Clamosil 500, a lo que me respondió que había otro antibiótico de nueva generación que para mi caso iría mejor, diciéndome que era un poco más caro. Era sábado, tuve que coger un taxi y buscar una farmacia de guardia. Cuando presenté la receta y pregunté el precio del antibiótico me quedé de piedra, 38 Euros costaba. Entonces pregunté cuanto costaba el Clamosil 500 y me dijeron que 2,50 Euros. Pedí me cambiaran el recetado por el médico, Tavanic 500 mg. y la farmacéutica me dijo que no podía hacerlo ya que el principio activo era diferente. Como lo necesitaba, lo compré. Tenía que tomar un comprimido diariamente, eran diez días el tratamiento. Llevaba siete tomados y ya estaba en Lanzarote, empecé a tener un dolor en la rodilla derecha de la que me habían extraído el cartílago hacía ya diez años. Al día siguiente me encontré peor tenía la rodilla hinchada y no podía ponerla en el suelo. Empecé a pensar que me estaba pasando, había caminado hacía el Puerto del Carmen unos 5 kilometros y otro día algo más en Arrecife. No era normal lo que me estaba pasando, así que empecé a leer los prospectos de lo que estaba tomando y en el antibiótico encuentro, en las contraindicaciones lo siguiente; si ha padecido trastornos de tendones existe el riesgo de que el Tavanic pueda producir incluso la rotura de tendones. Automáticamente deje el tratamiento y al día siguiente al menos ya no tenía dolor y podía caminar aunque con cierta dificultad. Como me dijo una farmacéutica en el Puerto del Carmen hay un montaje con estos doctores la mayoría de origen cubano que recetan caro para cobrar comisiones. Me dijo que debemos siempre ir a la seguridad social independientemente de lo que puedan decir estos doctores. Este tipo de mafia es lo que presiento nos puede suceder si nosotros permitimos que la seguridad social sea privada y jueguen con nuestra salud por la que pagaremos lo que sea necesario aunque no tengamos el dinero. Yo desde aquí digo. “No consentiré nunca que la seguridad social se privatice” Si tenemos que pagar algo para poder sostener el sistema, pagaremos, pero nunca deberemos consentir su privatización.
Miguel Correa

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