A la luz de un candil 2º Parte

23.jpg La fabricación industrial, en Francia, de carbonos específicos para arco la inició Carré hacia 1880.
En 1893 se comercializan en los Estados Unidos lámparas de arco encerradas en globos de vidrio, fabricadas de acuerdo con las especificaciones, de William Jandus y Louis B. Maks. La duración de los carbonos pasó de 10 a 150 horas y su eficacia luminosa, inferior a la del arco al aire libre, estaba comprometida, según potencias, entre 8 y 12 lm/W. En Europa, este arco cerrado se desarrolló más tarde.
Basándose en los trabajos efectuados por Gaudin en 1876, Hugo Brenner dio un importante paso adelante en 1898 al materializar su “arco con llama” (carbones impregnados con sales metálicas), cuya eficacia luminosa estaba comprendida entre 15,5 y 18 lm/W para la luz blanca ,y entre 30 y 35 lm/W para la luz amarilla, siendo Blondel un continuador de esta técnica.Más tarde, en 1902, poniendo en práctica los estudios de Rash, Charles P. Steinmetz proyectó el “arco de magnetita”, cuyo electrodo negativo estaba constituido por un tubo de hierro lleno de óxido de este mismo elemento. Su luz era muy blanca y poseía una eficacia comprendida entre 11 y 18 lm/W para los electrodos de larga duración y entre 17 y 25 lm/W para los electrodos de corta vida. La utilización del arco eléctrico empezó a decaer a partir de 1910, a pesar de algunas originales tentativas, tales como la lámpara “Pointolite” de Swan en la cual el arco lucía en el vacío.

223.jpg4. La bujía eléctrica de Paul Jablochkoff.
Un segundo fruto fue la “ bujía eléctrica” de Paul Jablochkoff. Utilizada en Europa para alumbrados tanto interiores como exteriores. La Avenida de la Opera de París se iluminó con esta lámpara a partir de 1877. Los carbones de esta lámpara estaban separados por una capa aislante, formada por una mezcla de yeso y de sulfato de bario que, al consumirse al mismo tiempo que los carbones , evitaba el empleo de un regulador.
Otros tipos de bujía eléctrica fueron materializados por Wilde (1878), Debrum (1881) y Jamin (1879).
5. El arco de mercurio.
En los albores del siglo XX y como consecuencia de los estudios del arco entre metales debidos a De la Rive, Grove, Matteuci y Silliman, va a brotar del tronco de la descarga una segunda rama que permitirá utilizar al vapor de mercurio como componente de la atmósfera del tubo. Esta rama se va a descomponer en 3 secundarias definibles según sea la presión del gas: media, alta y baja presión.
En 1860, J.T. Way comprobó que si hacía pasar un corriente eléctrica a través de un hilillo de mercurio, que caía de un recipiente superior a otro más bajo, se producía una luz intensa. La corriente volatilizaba al mercurio y daba lugar a un arco. Way instaló uno de estos dispositivos sobre el mástil de un yate en las costas de la isla Wight y la luz producida fue vista a bastantes millas de distancia.
En 1879, Rapieff fabricó un tubo en forma de “U” invertida cuyas extremidades estaban sumergidas en unas pequeñas cubas que contenían mercurio y conectadas a una fuente de alimentación eléctrica. El cebado del arco se conseguía moviendo el tubo y se producía, tanto en el aire, como en el vacío.
24.jpgEn 1880, Rizet adoptó el nitrógeno como plasma para la descarga y en 1882 Jamin y Manoeuvrier descubrieron que una corriente alterna era capaz de mantener un arco entre un electrodo de carbón y otro de mercurio y también que, en este caso, se producía una rectificación de la corriente.
En 1892, Arons realizó una lámpara en forma de “U” invertida con los extremos cerrados, en cuyo interior, después de efectuar un vacío muy perfecto, se había introducido una cierta cantidad de mercurio. A través de los extremos se introducían unos hilos de platino perfectamente sellados al vidrio y a través de ellos se alimentaban los electrodos de mercurio.
25.jpgEn 1901 Peter Cooper Hewitt construyó una lámpara de mercurio de aplicación práctica. Esta lámpara se componía de un tubo largo de vidrio al que se le había hecho el vacío y que llevaba un electrodo en cada extremo ; uno de ellos consistía en una pequeña cubeta con mercurio y la otra en un pequeño cilindro de carbón o de hierro. Después del cebado, que se conseguía haciendo bascular el tubo, éste se llenaba de vapor de mercurio que se hacía luminoso, gracias al paso de la corriente que circulaba del electrodo de hierro al de mercurio. A partir de 1906, esta lámpara se construyó indistintamente para su uso en corriente alterna como para corriente continua.

Marino Lamas Costa.

TR

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