La gente con la que me encuentro

Antía Sánchez

jm180015El otro día recibí un correo de Antía Sánchez: una invitación para su exposición “NATUREZA VIVA” en la Galería Vieira Portuense, situada en Largo dos Loios, 50. Oporto, el 18 de abril, sábado a partir de las 16,00.

Antía estuvo en el centro, hace dos cursos, como profesora del taller de pintura. Nos dejó un excelente recuerdo. Su carácter amable, su espíritu libre y esa mezcla de alegría-tristeza, tan característica de nuestra tierra, con los sentimientos enlazados, algo que yo he percibido en su obra.

Acudí a la cita, con la ilusión de darle una grata sorpresa.

jm180006rSubimos caminando desde el puerto, con el plano en la mano, teniendo que soportar un ligero chaparrón, resultado de un tiempo desapacible, que nos acompañó en todo el trayecto. La galería esta situada en una calle algo extraña, rara, que más parece una plaza irregular. Finalmente dimos con ella.

Tras subir una estrecha escalera de madera llegamos a las salas de la exposición. Todavía no había visitantes. Al vernos, abrió sus grandes ojos castaños, muy sorprendida y con una amplia sonrisa se acercó a darnos un beso. Si que era una gran sorpresa.

Ella nos guió por las obras, dándonos explicaciones de cada uno de ellas.

jm180009rEn la pared de la izquierda, según se entra, hay cuatro lienzos, dos en colores muy fríos y otros dos, más cálidos. “Paisajes urbanos”, me dice, donde se entremezclan diferentes experiencias y la naturaleza se retrae. En la pared de enfrente, el color predominante es el verde, esta es la naturaleza viva, rebosante de sentimiento: Grandes flores, prados, arbustos, cielo azul, agua. En la pared libre frente a las ventanas, una obra en solitario, dominando la sala. “Las Cies desde Cabo Home”, me dice la artista. Y su sonrisa se funde con el cuadro.

jm180011rjm180012rjm180008rAl otro lado del pasillo, cjm180013rinco obras más. Aquí el paisaje se torna misterioso y fluye con más fuerza esa sensación en el retrato de una figura bajo el agua, según me explica Antia, que bien pudiera ser un autorretrato.

En la pared del pasillo, un lienzo solitario, una silla de mimbre, y tras ella una vegetación exótica. “El cuarto de mi madre en Cuba, poco antes de morir”, me dice Antía, con la nube agridulce del recuerdo asomando en sus pupilas. Curiosamente, el color del cojín, es violeta.

Le pregunto acerca de los precios de los cuadros, como los valora. Me explica que hay que tenerlo todo en cuenta: los materiales empleados, el tiempo empleado, la satisfacción propia. De todo ese conjunto sale el precio. Ella no pretende más que obtener dinero para seguir pintando, no vivir de la pintura, para seguir siendo libre, no pintar para vender. Ella quiere ser libre, volar con sus pinceles sobre el lienzo y plasmar sentimientos entrelazándolos con la naturaleza, vivir su propia experiencia y expresarla con un pincel.

Nuestra joven anfitriona ha estado presente en más de una treintena de exposiciones y después de cada una de ellas, comienza a pensar en un nuevo proyecto: eso es caminar.

En una carpeta, algunos dibujos, muestran otra faceta de la artista. .

Ha merecido la pena viajar hasta la antigua ciudad lusa, para degustar la cálida muestra pictórica de una joven pintora gallega.

Nos despedimos deseándole muchos éxitos y buena venta.

Y me voy con la esperanza de que pronto podamos disfrutar de nuevas obras, cargadas de color y sentimiento.

Jesús

Un comentario en “La gente con la que me encuentro

  • el 22/04/2009 a las 7:39 pm
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    Moitas grazas Xesús, foi un gran placer. So espero que pronto expoñas para ser eu a que che faga as preguntas!

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