"La Fiesta de los Músicos"

Con motivo de que el pasado domingo 20 de noviembre fue “Santa Cecilia” la patrona de los músicos, hoy voy a hablaros de esas personas que viven de la música y que recorren los pueblos y las aldeas de toda Galicia y alrededores, “Nuestros músicos de las orquestas y de los dúos”

Cuando llega el verano, nuestra comunidad se llena de fiestas. Durante esos días todo es ilusión, por fin llega el momento de festejar al Patrón/a del pueblo. Son sin duda los mejores días del año, días en que lo único que se piensa es en el menú que se pondrá para invitar a la familia y a los amigos. En un buen menú no puede faltar entre otros platos nuestro marisco y, como no, el riquísimo cordero, y un buen vino. Tenemos por costumbre en esos días sacar “el inmaculado mantel” que era de nuestros abuelas, como único motivo de que es la fiesta grande.

También es el momento de estrenar traje y sacar el collar, Hay que estar bien guapos!!!

Siempre es lo mismo…todo está listo para que empiece el gran evento, tan solo falta que llegue la orquesta, la comisión de fiestas ya está en el campo donde será la romería y de vez en cuando miran a lo lejos haber si ven venir al camión donde vienen los músicos. Los chiquillos corren y gritan ¡ya viene la orquesta!. Menos mal, está a punto de empezar la misa y hay que tocar en la procesión -comenta la gente que enseguida se empieza a impacientar-.

En la sesión vermut, suelen tocar cerca de una hora o algo menos, pero no suele bailar nadie ya que es la primera toma de contacto, a esas horas la gente aún está algo fría…sin embargo los bares de la fiesta estan a tope, la orquesta se despide hasta las 9 de la noche donde realmente se espera lo mejor del día.

Cuando el camión llega al campo de la fiesta todo empieza a funcionar. Cientos de metros de cables (cada uno con su función) comienzan a rodar por el palco, las luces de colores, el humo con olor a fresa. En el camerino están preparados todos los trajes y los vestidos de las cantantes para que puedan cambiarse varias veces y así agradar al público.

Algunas veces para poder ver a sus familias se las llevan a las fiestas, donde los hijos lo pasan de maravilla, todo es nuevo par ellos. Corren y juegan en el campo de la fiesta o en la placita de los pueblos. Adoran los puestos de las golosinas, se suben al palco y comienzan a tocar a todos los instrumentos. Sienten una verdadera pasión estar con sus padres allí arriba y quieren ayudarlos. Mientras las madres vigilan a los niños y miran el reloj pensando que todavía hay por delante varias horas hasta volver a casa.

La orquesta ya esta preparada, todos en sus sitios y vestidos con la ropa de actuar. La gente comienza a llegar tímidamente, tanto tiempo esperando este momento y ahora casi llegan con miedo. El cantante siempre intenta hacer bromas y provocar a la gente para que se arrimen y empiecen a cantar.

Después de una buena fiesta llega el final y el cantante se despide en nombre de todos los componentes. Da las gracias a la comisión de fiestas, y todos los vecinos. Pero como siempre justo cuando esta rematando la verbena resulta que es cuando mas ambiente hay y comienzan a pedir mas canciones retrasando el momento de irse la orquesta para casa.

Después todo se va quedando en silencio. los bares recogen la bebidas, los puestos de golosinas ya tienen todo cerrado. Como siempre los últimos en abandonar el campo de la fiesta es la orquesta, que están deseando llegar a casa para dormir o para seguir otro día más llevando la alegría a otra aldea y otro pueblo.

Sin embargo, lo que no sabe mucha gente es que la vida de los músicos es muy dura, para empezar, si los músicos llegan tarde por que tienen una avería en el camión, o pincharon, la comisión de fiestas les descuenta dinero de lo contratado. Esos músicos se pasan días y días sin ir a sus casas, y sin ver a sus familias. Muchas horas sin dormir yendo de un pueblo para otro, poniendo buena cara y repitiendo el mismo repertorio con la misma ilusión como la primera vez.

Si las fiestas son de invierno hay que luchar contra el viento, el frio, y muchas veces con la nieve. Lo mismo cuando actuan en locales interiores y tienen que meter el equipo a mano, subir y bajar escaleras cargados con los instrumentos a cuestas, pero hay que tocar y lo hacen con muchísima ilusión…

Desde este artículo quiero dar un pequeño homenaje a tantos músicos que hay en Galicia y a los que gracias a ellos,  los veranos son estupendos.

Y un recuerdo muy especial al batería del grupo Crema, Amaraca y de la Orquesta Anagrama de Monforte de Lemos, que desde los 14 años dedicó toda su vida a la música…era mi marido Fernando.

Gracias Fernando, por hacer de tu pasión nuestra forma de vida… por enseñarnos a “amar” y a “valorar” la música… hoy en día, ni tus hijos ni yo, podríamos vivir sin ella.

En cada fiesta, en cada palco, con cada músico, y con cada nota… siempre estarás presente.

ISABEL

5 comentarios en “"La Fiesta de los Músicos"

  • el 28/11/2011 a las 11:43 am
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    Precioso, porque está escrito desde el corazón y desde dentro. Gracias Isabel. Alex

  • el 28/11/2011 a las 7:00 pm
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    Maribel, no puedo evitar que las lagrimas me corran por la cara buscando las letras mientras escribo, porque yo conocía a tú marido, un bello recuerdo en el día de Santa Cecilia

  • el 29/11/2011 a las 12:52 pm
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    Bonito homenaje que nuestra compañera Isabel rinde a los músicos y de manera muy especial a su marido. Lo que se escribe con tanta sensibilidad, necesariamente nos tiene que llegar al alma.

  • el 29/11/2011 a las 4:01 pm
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    Donde quiera q este…papa estaria orgullosisimo de ti como lo estamos todos…cada dia doy gracias por tenerte como madre y amiga..un beso…tu hija

  • el 30/11/2011 a las 12:16 am
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    Muy emotivo Maribel, nunca nos olvidamos de Fernando.

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