La calandria salvadora

La calandria salvadora es el cuento que le correspondió a Laura.

Me encantan los hoyuelos que se le forman a Laura cuando se ríe.

La verdad es que se ríe muy a menudo.

Antes de comenzar con la narración ya se está riendo y nos contagia.

Así que nos pasamos unos cinco minutos riendo sin más.

Y por fin Laura dio comienzo al cuento de la Calandria salvadora.

Confieso que era la primera vez que oía ese nombre.

Laura vio mi cara y como si supiera lo que estaba pensando, comenzó de esta manera:

El cuento que os voy contar trata de una calandria, pues se titula “La calandria salvadora” y por si no sabéis que es una calandria os diré que es una avecilla que abunda mucho en el país.

Se parece a una golondrina aunque sus plumas son más claras y grises y su canto es un conjunto de trinos y silbidos que a mí me parece muy gracioso.

Desde luego es la protagonista de este cuento.

Pues resulta que en las afueras de la capital del reino de Menigisti, en una pequeña aldea de nombre Menideri, junto al hermoso lago Hayisti, vivía en una sencilla casita de madera la familia Desitenia.

La familia estaba formada por el padre que se llamaba Hayiyaniti, la mamá que era Yelosi, el hijo mayor de veinte años, Serigiyo y la pequeña Lusi de doce.

De aquella casa, los vecinos no oían más que risas y canciones que contagiaban a toda la aldea.

Por eso todos apreciaban y querían mucho a la familia Desitenia, porque de su hogar salía un fluido de felicidad que inundaba a todo el vecindario.

Más la felicidad no dura siempre.

Un invierno muy frío Yelosi sufrió una fuerte pulmonía que la llevó a la tumba.

Fue un golpe muy rudo para la familia y para toda la aldea.

Solo el fuerte ánimo de Hayiyaniti consiguió que superaran el infortunio.

Enseguida el pobre viudo se vio incapaz de sacar por si solo a la familia adelante.

Necesitaba a alguien que le ayudase en las tareas del hogar.

Su amigo el panadero le dio la solución.

En una aldea próxima una señora había quedado viuda y con una hija de la misma edad de Lusi.

Su amigo le propuso que la contratara para llevarle la casa así él podría irse a trabajar tranquilo.

Hayiyaniti aceptó el consejo y contrató a la viuda.

En poco tiempo pareció que la vida marchaba de nuevo en aquella casa.

Entonces sobrevino otra desgracia.

Un día de tormenta, cuando hayiyaniti volvía a casa, un rayó derribó un árbol que se le vino encima.

Serigiyo consoló a su hermana como pudo.

Los dos hermanos quedaban al cargo del ama de llaves.

Pronto se dieron cuenta que aquella mujer no los quería.

Entonces el hermano mayor, llevó a Lusi a donde no los escuchara nadie y le habló muy serio.

─He pensado en marchar de aquí a buscar trabajo. Cuando haga fortuna vendrás a vivir conmigo. Esta ama de llaves no nos quiere nada, ni a ti, ni a mi.

Aunque Lusi entendió bien la situación, se echó a llorar pensando qué iba a ser de ella durante todo el tiempo que su hermano estuviese fuera.

En ese momento entró volando una calandria por la ventana y se posó en el alfeizar mirando a la muchacha.

Enseguida llegó una viejecita detrás del ave y al ver a la chiquita tan llorosa le preguntó cuál era la causa de su pena.

A Lusi le dio confianza la cara bondadosa de la anciana y el tono de su voz y se confió a ella.

Como si fuera su abuelita escuchó muy atenta a las palabras de la niña. Después le habló con mucha ternura.

─No temas la ausencia de tu hermano. Tu dale siempre de comer a la calandria y aprende a hablar con ella.

Te avisará de todos los peligros y te ayudará en todas las ocasiones que lo necesites.

Deja partir a tu hermano y que se acuerde siempre de que tú tienes las tres gracias de Dios.

Lusi preguntó cómo podría hablar con el pájaro.

─No te preocupes. Pronto aprenderás a entenderla.

Lusi, reconfortada con las palabras de la anciana, le contó todo a su hermano.

Entonces los dos hermanos aprendieron a entender lo que decía la calandria con sus gorjeos y trinos.

Y al fin, Serigiyo se puso en camino hasta llegar a la ciudad donde vivía el rey.

En este punto Laura se detuvo porque ya era bastante cuento por hoy que continuaría al día siguiente.

Y nos fuimos a la cama soñando con la calandria salvadora.

 

Jesús Muñiz G.

La calandria salvadora

Un comentario en “La calandria salvadora

  • el 07/12/2020 a las 3:01 am
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    Hola Jesús buenos días gracias por tomar tu tiempo enviando tu cuento un orgullo para mí leer tu cuento gracias

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