La autoestima es el juicio de uno mismo.

La autoestima es el juicio de uno mismo.
La autoestima refleja el juicio que cada uno hace de su habilidad para enfrentarse a los desafíos de la vida.
Por lo tanto es comprender y superar los problemas.

Aquel día después de bañarse el patito descansaba felizmente tendido al sol. La ardilla lo despertó zarandeándolo.

-Ardilla. Me has despertado en medio de un sueño precioso.

-¿Ah, si? Lo siento Patito, pero tienes que escucharme.

-Y te escucharé, no me queda otra, ahora que me despertaste.

Sin duda la cara de la ardilla reflejaba preocupación. Cosa rara en ella y el patito puso mucha atención en escucharla. La ardilla se sintió animada ante esa actitud del patito.

-Pues se trata de un amigo. Tiene un problema.

-Cuenta, cuenta, te escucho.

-Es el conejo.

-¡Caramba! ¿Qué le pasa al conejo?

-Parece que tiene un problema.

-¿Y cuál es el problema?

-Para resumir, él quiere irse de este lugar, porque escasea la comida y ahora que su compañera ha tenido ocho crías pues no parece el momento apropiado.

-Entonces ese es el problema.

-No sabe qué hacer.

-¿Y tú que piensas?

-Pues no sé qué pensar. Nunca he tenido un problema parecido. Por eso vengo a ti Patito.

-Pero yo tampoco he tenido ese problema, así que no sé cómo ayudarte.

-Oh, yo pensaba que tú siempre tenías solución para todo Patito.

-Admito que tienes mucha confianza en mí, pero la realidad es que soy limitado.

-¿Y qué le digo yo a Conejo?

-¿Cómo tiene la autoestima tu amigo?

-Muy buena.

-Entonces está preparado para hacer juicio de si mismo

-Supongo que si.

-Por lo tanto tenemos parte del camino hecho. Hay una frase que me dices con frecuencia.

-Qué siempre me haces pensar Patito.

-Pensar es el camino correcto para tomar conciencia de un problema.
La autoestima es el juicio de uno mismo
El pensador de Rodín

-Pensar cuesta un montón.

-aun así, es necesario Ardilla. Cuando quieres buscar nueces, sino piensas antes donde tienes que buscarlas, perderás un tiempo precioso.

-Eso lo pienso enseguida Patito.

-Naturalmente, porque él hábito de hacerlo todos los días, te ha hecho hábil para hacerlo. Por eso te resulta fácil. Cuando tienes un problema si piensas en cómo resolverlo, algo se te ocurrirá.

-Entiendo Patito. No se trata de filosofar sobre las arrugas de la nuez.

-Así mismo. Entonces ¿Tú qué crees que debe hacer tu amigo Conejo?

-Pues, yo creo que debe pensar en eso. Pero…

-Pero que.

-Yo creo Patito que solo con pensarlo no vale.

-¿Y porque crees tú que no vale solo con pensar?

-Porque está Coneja.

-Eso es.

-¿Y entonces?

-El problema afecta no solo a tu amigo Conejo, sino también a su compañera, ¿No es eso?

-Así mismo.

-¿Y qué piensas?

-También Coneja tiene que pensar.

-Exacto.

-Y luego tendrán que hablar lo que piensan.

-Muy bien deducido Ardilla.

-Y tienen que hablarlo entre ellos y buscar la solución mejor para su familia.

-Qué brillante Ardilla. Me dejas estupefacto.

Y el patito se dio una voltereta en la hierba muy contento y la ardilla soltó la risa feliz.

-Finalmente Pensar y hablar, esa es la solución.
-En efecto, Ardilla. Pensar para tomar conciencia del problema y hablarlo para que haya comunicación.

Y el patito y la ardilla se dieron un abrazo y se quedaron contemplando como el sol brillaba entre las hojas.

 

Texto: Jesús Muñiz

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