Hombres y mujeres.

Hablamos de mujeres.

Me impresionó una compañera de Debates cuando dijo: “hablamos de mujeres, pero mujer también es una niña de cuatro años”. Pues sí. Es verdad.
Yo quedé también muy impresionado cuando vi, hace años, un reportaje sobre la ablación. Como una niña de unos cuatro años es sujetada por su (posiblemente) madre, mientras su (posiblemente) abuela, a golpe de hoja de afeitar de (posiblemente  también) segunda mano,  secciona
salvajemente las partes mas íntimas de esa niña-mujer. Me impresiona la violencia y la crueldad.

Me impresiona mas el pensar que esta niña sufre, con llanto espantoso, que los seres mas queridos para ella la han traicionado, y, además, son otras mujeres. Pero esta niña no sabe todavía que la cosa puede ir a peor. Puede que la cosan como un odre, y que dentro de unos años –pocos- un individuo la va a abrir como un cabrito, para penetrarla… ¿cultura? ¿fanatismo?
Un pueblo fanático, es un pueblo inculto, y un pueblo inculto es fácilmente manejable. Y como la semana pasada, llegamos a la misma conclusión: los intereses. Lo intereses de unos pocos hacen que las inculturas o la “manejabilidad”,  persistan. Yo sufrí mucho cuando vi a una mujer de rodillas subir a la ermita de la “santa cueva”, por aquellas empinadas escaleras, en Covadonga.

Me pregunté a mí mismo  ¿cómo es posible  que no haya un  cura, realmente creyente en Cristo, que le diga a esa mujer que ese no es el camino?  ¿No era eso, acaso, un automaltrato consentido por los que presenciábamos la escena?
Las “in”- culturas son así. A algunos niños le “quitan la punta del pizarrín” cuando todavía tienen en el cuerpo el susto de venir a la vida. Pero los chicos somos, tal vez, más sufridos…
Y también es impresionante una foto publicada días atrás en varios periódicos, donde se ve una mujer tirada en el suelo de Haití, víctima del cólera, ignorada por los transeúntes, a la que salvaríamos por lo que nos cuestan las “chuches” que le compramos al nieto.

Y cuando va a trabajar una mujer se encuentra el dilema de dejar al niño con fiebre en la guardería. Y la mujer sufre, y es como si la maltrataran. Pero la familia se rompe… pero no por que se casen los “homos”, sino porque padre y madre tienen que ir a buscar el sustento, y de ahí a que el niño tenga también que buscarse su pan a los doce años, hay un pequeño trecho…  Pero un padre, o una madre, ya no gana lo suficiente para mantener el nido.
Mas o menos, el mismo número de muertes por “violencia de género”, las generan también los accidentes laborales, y es otra forma de sufrimiento de mujeres… y de hombres. Y de acuerdo que todos juntos, como una piña, debemos luchar contra la violencia de género, y la violencia política, y la violencia laboral y la violencia… gratuita. La violencia es violencia, así, sin apellidos, y contra la violencia debemos estar todos.

Hoy día, por desgracia, te puede caer un “ostión” gratuito cuando menos te lo esperas, seas hombre o mujer. Pero el fondo de la cuestión es la “in”cultura, la sinrazón, el fanatismo, la indiferencia…
Y es que, ¡somos  tan animales…!

Manuel Silva

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